familia

Un día en mi vida

Os voy a explicar brévemente porqué últimamente no escribo. Todavía tengo pendiente, entre otras cosas, narrar el parto del sr. Natural.

Un dia normal. ©Hipsterfamily, 2016.  Based on freepics and Becris icons.

Un dia normal. ©Hipsterfamily, 2016.
Based on freepics and Becris icons.

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#4. Una mañana en: Festa&Teca 2016

La semana antes de que Barcelona quedara desierta por la Semana Santa, fuimos al Festa&Teca.

Un evento sencillo, donde pasar la mañana y descubrir els Mercats de Barcelona (los mercados). Suponemos que es el primer año que se celebra y que se repetirá, con ligeras mejoras.

De nuevo, os llevamos a un evento al que no se pueda acudir cada fin de semana, pero que vale la pena visitar en próximas ediciones.

La fiesta ocupa la plaza delante del Museu Blau, uno de nuestros museos favoritos, ubicado en uno de esos edificios mal acabados en el espacio de Fòrum.

Allí pudimos ver una muestra de los mercados de la ciudad, frutas y verduras de proximidad, si somos realistas en Barcelona ciudad no puede existir el km 0, cata de aguas, degustación de algunos platos de los restaurantes de los hoteles de más estrellas de la zona (Hilton, Princes, etc) y actividades para niños, de nuevo faltaban actividades para los descendientes de 0 a 3.

Y si veis el vídeo, sí al final pudimos probar los famosos callos, que resultaron ser del Hilton, el concepto nos resulta brutal.

Y vosotras ¿consumís de proximidad?

 

#3. De paseo por: Kore Kara Japón

Esta semana venimos con una actividad más urbanita que las anteriores. Vamos al Kore Kara Japón.

Es un evento con diversas actividades en las que podéis participar progenitores y descendencias. Y sobretodo, podéis comer delicias niponas, que a la HipsterFamily nos encantan, participando en el sorteo de tickets para los mejores restaurantes japoneses de la ciudad y degustando algunos platos en vivo.

Kore Kara Japón se celebra en conmemoración de los afectados y víctimas del terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011 en parte de la costa del Pacífico japonesa.

Para los curiosos, kore significa “aquí” y kara “desde”. Así que viene a traducirse como “Desde aquí” Japón.

Durante el festival podéis ver proyecciones de anime para todos los públicos, no me vengáis ahora con el que el anime es sexo y sangre, hay demostraciones de diferentes artes marciales, talleres de origami, shogi y una infinidad de actividades.

Toda la información la encontraréis en su web, Kore Kara Japón, cada año varían y amplían agenda y actividades. Cabe destacar que aunque hay un lugar físico para el festival, las actividades se llevan a cabo en diferentes ubicaciones, para algunas hay que inscribirse con anterioridad.

Dejando de lado todo esto, si os gusta Japón es una actividad perfecta para pasar la mañana o tarde con las descendencias. A los niños les suele encantar que les escriban el nombre en japonés, aunque a mi que me escriban el nombre en japonés me parece una chorrada.

En la web podéis ver los avances de la zona afectada, me parece una de las secciones más interesantes del sitio web.

Off-topic

Como nota personal, me siento especialmente vinculada a lo que se vivió en Japón por aquellas fechas. El 11 de marzo de 2011 a las 7h salía de Barcelona hacia Japón, con una escala en París (CDG) donde nada más bajar del avión, una pantalla de unas 80.000 pulgadas me recibía con imágenes de Japón arrasado, parecía que me obligarían a dar media vuelta, pero finalmente embarqué en un vuelo destino Tokyo (HND) a las 13h, donde aterrizamos en un aeropuerto semi-inundado a la 9h del 12 de marzo.

Y vosotras ¿os venís al Kore Kara Japón el año que viene?

Una escapada ideal

Si algo ha hecho a en el último año el sr. Moderno es viajar por España. Y alojarse en hoteles, muchos hoteles. De hecho él podría tener un blog sobre hoteles, con su valoración, en especial de la WiFi porque ha sido requisito indispensable para comunicarnos via Hangout y que el sr. Oh le viera la cara, por aquello de creer que su padre era una proyección plana y tal.

En todo esto Booking era un referente para él, que es usuario Genius. Después de complicarse la vida en otras plataformas y comparadores, acabó ahí.

De sus idas y venidas siempre volvía diciendo que “a tal sitio iremos en familia”, “a tal otro no”, “a aquel de por allí quizás cuando el sr. Oh sea más mayor”. De un sitio del que siempre volvía encantado era de Asturias. De hecho, este pasado verano teníamos toda la ruta asturiana planeada cuando nos salió otra propuesta y decidimos cancelar la idea para huir a otro destino, igualmente a menos grados de los que estábamos en Barcelona.

La oportunidad de ir a Asturias parece idílica con un alojamiento como el de Las Villas de Cué. Unos apartamentos con buena ubicación para ir a que el sr. Oh experimente con la arena limpia y chapotee por primera vez en las aguas del Golfo de Vizcaya, que para nosotros meter los pies en agua es como hacerse un selfie, si no lo haces, no has estado allí. El sr. Moderno, en sus viajes siempre cuenta que cruzaba caminos cercanos a la costa desde donde se veían playas tranquilas y bastante solitarias, que las 4 veces que hemos ido a la playa por aquí el sr. Oh se ha agobiado bastante con la gente. Porque otra cosa no, pero en Barcelona levantas una piedra en la playa y te salen 3 haciendo de lagartija al sol, cosa que en Asturias pues como que no hay cola para tener un sitio en la arena.

Además, los apartamentos de Las Villas tienen jardín privado, vamos que nos lo ponen en bandeja para que el sr. Oh vaya a hacer el burro con sus coches, porque ahora le apasiona ir corriendo mientras dice brum brum, un espacio para que se desfogue, que no costará mucho porque seguramente tendría más espacio en el apartamento del que dispone en casa. Y sin tantos impedimentos, que aquí entre una cosa y la otra, en lugar de una sala de estar-comedor tenemos un circuito de psicomotricidad que ya quisieran en muchas escoletas.

La imagen pertenece a Booking, a quien se la he cogido prestada sin avisar porque con mis sentimientos no se juega.

La imagen pertenece a Booking.com, a quien se la he cogido prestada sin avisar porque con mis sentimientos no se juega.

Pero vamos, que además van y te plantan imágenes como esta, que te quedas así como medio alelá y te imaginas allí, poniendo la mente en blanco y el cuerpo al fresquito mientras te tomas un zumo de esos naturales, porque no me puedo imaginar tomando un vinito, cosas de la lactancia que ahora no van a estropearnos el cuadro.

Vamos que el sitio lo tiene todo, ¿para desconectar? No, ¡para no querer volver a casa! Que si ubicado cerca de la playa de Cué, que si un espacio modernis, que si jardín privado, que si terraza amueblada, que si aparcamiento gratuito… Es demasiado bonito para ser verdad, seguramente sea el decorado de una película.

Booking organiza para Madresfera un concurso exprés para una escapada idílica en familia.

Y vosotras ¿a dónde os escaparíais?

Excursión #2: Empezamos el camí de l’aigua

¡Yuju! Estamos a aquí de nuevo, ha sido una semana larga y compleja, sin embargo hemos conseguido llegar al viernes vivos. Como dice el sr. Oh en momentos de exultante alegría: ¡yuuuuu!

Esta semana nos hemos ido a recorrer el camí de l’aigua (el camino del agua) que empieza en Montcada y lleva hasta las profundidades de Barcelona, ya que se convierte en el Rec Comtal que actualmente pasa bajo suelo. Vamos que Barna está hecha un gruyere de caminos secretos, estaciones abandonadas y antiguas galerías comerciales.

El tema del camí de l’aigua da para bastante, sobretodo para hacerse a la idea de como se abastencía la ciudad, los pasos que seguía el agua hasta Barcelona, pasando por diferentes puntos de distribución para acabar desembocando en el Rec, que, sinceramente, imagino bastante parecido a río Ank de Ank-Morpork una vez entraba en la ciudad.

Es una excursión sencilla, que para un caminador incipiente es un paseo suave y bastante entretenido, vamos que sin descendencia lo tenéis visto en 30 minutos y con pequeño walker babeante podéis pegaros 1 horita bien maja. Además, aunque no aparece en el vídeo, al final del parque hay un mini parque infantil con tobogán.

Hay sitio para aparcar cerca y también se puede llegar en Cercanías bajando en Montcada bifurcació.

Una última actualización. Han salido noticias de que en las obras del CC Glòries han encontrado un nuevo tramo del camino.

Esperamos que esta excursión os de alguna idea de escapada dominguera. Si tenéis cualquier comentario sobre el camí o habéis encontrado el famoso capítulo de Cuatro Milenio sobre el tramo que une la Casa de Trinitat Vella con la de Trinitat Nova, estaremos encantados de verlo y comentarlo.

Y vosotras ¿conocíais el camí de l’aigua?

¡Ah! Y si os ha gustado, dadle un puñito arriba, hacer like suma puntos de carisma 😉

Excursión #1: Vamos al Tren del Parc de l’Oreneta

Ha pasado febrero y no he podido escribir una línea. Mientras encuentro la manera de poner mis ideas en orden, vengo a hacer un anuncio: nos hemos hecho youtubers, y yo con estos pelos.

Ya que nuestros fines de semana se han convertido en una vorágine de idas y venidas con un sr. Oh que no gusta de los espacios pequeños y cerrados, ¿por qué no enseñaros esas pequeñas cosas que se pueden hacer con un niño de 18 meses en Barcelona?

Seamos sinceros, ni el sr. Moderno ni yo somos unos grandes presentadores y delante de la cámara no valemos un pimiento nos cortamos bastante, pero la idea salió de sopetón a golpe de “¿y si grabamos un vídeo?”, seguramente víctimas de la privación de sueño y la enajenación mental, nos pareció buena idea.

Cuando nació el sr. Oh conocíamos vagamente el Parc de l’Oreneta (Parque de la Golondrina), la verdad es que poco se nos había pedido allí, pero con Oh intentamos buscar cosas para salir de casa e hicimos nuestra primera incursión. Resultó que el parque es poco carrito-friendly pero llevamos el porteo y pudimos pasear bastante. En realidad se lo cataloga de bosque urbano.

Fue entonces que vimos por primera vez que el parque tiene esta atracción.

El tren del Parc de l’Oreneta

El tren del Parque de la Golondrina

Se trata de un circuito de trenes que funcionan con vapor y diesel, decidimos postergar la experiencia a algún momento en el futuro en que el sr. Oh tuviera un poco más de movilidad, al menos que se sentara.

En julio de 2015, creo, decidimos hacer el intento sin pensar en comprobar horarios y nos lo encontramos cerrado, casi todo el parque estaba VACIO. Así que en febrero hicimos nuestro segundo intento. Confesaré ahora que en esta segunda ocasión tampoco miramos los horarios, somos unos intrépidos aventureros viendo al filo. Y por pura chiripa se nos ocurrió hacer la excursión en domingo. Porque resulta que el circuito solo funciona en domingo y festivos.

El tren lo gestiona una asociación de frikis apasionados del tren a escala y tripulado bajo el nombre de Centre d’Estudis – Modelisme Vapor Barcelona (Centro de Estudios – Modelismo Vapor Barcelona). Y hay que agradecerles el esfuerzo porque es algo que hacen en su tiempo libre, por amor a los trenes, vaya que lo hacen porque son unos frikis.

La entrada cuesta 1,50 € para mayores de 1 año, en mi opinión, absolutamente personal e intransferible, no tendría que cobrar entrada hasta los 2 años. La entrada es un cartoncillo que imita los antiguos billetes de tren, al acceder al tren un revisor pica el billete y te lo quedas de recuerdo.

El horario es de 11:00 a 14:00 h, cosa que a nosotros que nos hemos vuelto europeos nos fue muy bien, llegamos bien pronto, dimos un paseo, jugamos en el parque y allí estuvimos listos para subir al segundo tren. El sitio se pone a reventar bastante temprano, así que yo recomendaría llegar pronto, aunque no es ninguna locura, quizás en la cola veas pasar 3 o 4 trenes, muchas familias suben y bajan varias veces, pagando 1,50 € cada vez. El sitio está poco comunicado por transporte público, no hay metro, y hay que caminar un buen trecho desde la parada de autobús, pero no vamos a ir a un parque y que nos dé pereza subir andando, ¿no? Cabe recordar que Barcelona plana, plana, no es y que el parque está en Collserola, en esa zona de Barcelona que tiene pendientes de más del 20%.

Recomendamos entrar directamente al parque por el acceso superior, si vais con carritos.

Podéis encontrar más información en la web de la asociación. Y en guíaBCN.

Nuestra experiencia fue grata. Aunque el sr. Oh no lo disfrutó demasiado, estaba inquieto, fue imposible que se sentara en el asiento e hizo todo el viaje bien fuera sentado en mis rodillas, intentando bajarse del tren en marcha o apaparrado a mi. Durante el viaje te cruzas con otros trenes tripulados por otros miembros de la asociación que van vacíos, no sé si para amenizar el viaje o para poner las máquinas a punto. El entrono es agradable, se recorren 636 metros atravesando y serpenteando bosque. En verano, cuando visitamos el parque había insectos como puños y hacía un calor del copón, recomendamos ropa fresca y after-bite. Allí no hay venta de agua y refrescos, así que id preparados. Cierto es que en el parque hemos visto lo que parece un bar, pero siempre está cerrado. Sé que en el acceso inferior hay un restaurante, pero no es como para ir un momentito a comprar un agua mientras haces la cola.

El parque tiene muchas más actividades, pero esta entrada se refiere a la excursión al tren. Quizás en un futuro hagamos otra entrada sobre los paseos en poni o sobre el estanque escondido.

Comentario absolutamente off-topic: Por casualidad, una temporada trabajé con una start-up con sede a pocas calles del parque y conocía la zona. Si de lunes a viernes cuesta bastante aparcar, imaginaos en fin de semana como se pone. Además, muy cerca, se encuentra el gimnasio municipal de Can Caralleu, de esos gimnasios con piscina y pistas de tenis, hay una residencia de estudiantes enorme justo en frente y un millón de casitas unifamiliares adosadas. En resumen, que está en el culo de la montaña y que necesitas el coche hasta para ir a comprar el pan.

Y vosotras ¿vais a montar en tren?

La dulce espera

No os dejéis engañar por esas embarazadas cañón que se muestran felices mientras se acarician la barriga mirando a través de una ventana de la habitación de su futura descendencia. La dulce espera es una patraña, una estafa, un invento para que compremos libros y vestidos premamá.

Futuras embarazadas, la dulce espera es aburrida.

La dulce espera es lenta.

La dulce espera pesa.

Son 37, 38, 39, 40, 41 incluso 42 semanas de espera.

Que conste, señoras, que no tengo prisa por dar a luz, que me gusta mi barriga, que he disfrutado del proceso, que las críticas a lo que no se puede hacer me las he pasado por el arco del triunfo y que he disfrutado de cada día y cada noche frontando esta calabaza mágica. Pero en todo esto hay una enorme lista de peros.

La dulce espera © Hipsterbebe 2014

© Hipsterbebe 2014

La dulce espera desespera.

El primer trimestre puede ser el más corto o el más largo. Según se mire.

Si estás buscando como un ser humano, cada vez que ves la mancha en tu ropa interior, y sabes que no es sangrado de implantación, parece que esa primera semana del primer mes del primer trimestre no vaya a llegar nunca. En este caso, las primeras semanas pasan con cuenta gotas.

Si estás buscando con sobrehumana capacidad para mantener el zen, tendrás un retraso, esperarás los 10 días de rigor, comprarás un palito, harás lo propio con el palito, saldrán las dos rayitas y no habrás desesperado ni una migita. En este caso las primeras 4 o 6 semanas habrán pasado sin que te enteres.

Sea como fuere, hay una mezcla de emociones durante este trimestre, lo lleves en secreto o lo hagas público al segundo de mear en el palito y ver las dos rayitas aparecer, descubres por primera vez en tu vida que es posible que el corazón te vaya a estallar de alegría y se te enconja de puro pánico. Y en esta mezcla de emociones vives 3 meses que pasan lentamente mientras descubres que hay algo llamado triple screening, amniocentesis y que te van a perforar los brazos a base de pruebas médicas.

La dulce espera es preguntona.

El segundo trimestre es eterno, no tienes nada que hacer. Has pasado el triple screening y solo te queda superar la ecografía morfológica. Vas desvelando poco a poco que estás embarazada y entre felicitaciones, y miradas de soslayo intentando localizar la incipiente barriga, que no asoma, te van a bombardear con la pregunta “¿estás preparado para ser madre/padre/padres?”. Pues no, nadie está preparado, no está preparado ni el que tiene 4 hijos y va por el 5º. Cada feto que llega hasta el final será una persona diferente, con diferentes necesidades y una personalidad propia que no conoceremos hasta que nazca. Así que, no, no estamos preparados pero si no quisiéramos descubrir lo que nos espera no nos habríamos metido en este follón conscientemente.

En cada semana que se desliza por tus carnes, quienes te conocen te miran la barriga, porque has dejado de ser una persona, esperando que en cualquier momento haga KABOOM y aparezca el panzón de embarazada con 9 meses.

Futura embarazada, aprovecha este largo trimestre para hacer todo lo que quieras, incluso tirarte en bomba en la piscina porque a la que se marque la barriga, cualquier cosa que hagas será objeto de crítica. ¿Sales hasta las 3? “Uy, ¡cómo te atreves!”, ¿te pones a hacer el pino puente? “Uy, ¡cómo te atreves!”, ¿comes un sushi vegetal? ¿uno de pescado congelado y tú tan feliz? “Uy, ¡cómo te atreves!”, ¿te vas a comer tan ricamente un bocadillo de atún en conserva? “Uy, ¡cómo te atreves!”.

La dulce espera no acaba nunca.

En el tercer trimestre te invaden las hormonas de la felicidad. Aún con la inestabilidad en la que vivimos, estamos pletóricos, vamos a la playa y solo pensamos en lo bonito que será cargar con 3 mochilas, botellas de agua, juguetes, palas y cubos, tuppers con fruta, la sombrilla, toallas y una minimodernidad cada vez que vayamos a pasar una mañana a la playa el próximo verano. Y como la barriga atrapa miradas sientes el cuchicheo en dolby surround.

La pregunta en esta fase pasa a ser “¿ya lo tienes todo? ¿ya has arreglado su habitación?”. Pues no, todo no lo tenemos, pero tampoco creo que lo vayamos a necesitar TODO, si vamos a hacer colecho -o eso planeamos- su habitación es solo un espacio donde guardar ropa y cambiar pañales ¿qué prisa hay?

La deadline, la fpp, el día en que se acabará el mundo está solo a 3 meses y algunos preguntan, semana sí semana también, cuánto te queda y vas contestando “uy… 3 meses”, “más de 2 meses”, “menos de 1 mes” y cuando lo dices te pesan cada una de esas semanas que están por venir. Nadie te habla de nada que no sean bebés, partos y embarazos, porque desde el segundo trimestre eres una barriga sin intereses ni aficiones. Eres una futura madre, una embarazada, pero no una persona, ni una profesional ni una experta en tu sector.

Dicen que las últimas semanas pasan en un suspiro, pero no te engañes, futura embarazada, tu movilidad se ve drásticamente reducida, atarte las cangrejeras es un ejercicio de contorsionismo, no te ves las ingles y posiblemente lleves una mata de pelo al puro estilo de los años 70, agacharte es un ejercicio de puro antiglamour porque para hacerlo tendrás que abrir las piernas como si fueras a cagar a pulso y tomar la misma postura que si fueras a levantar 70 kilos a pulso desde el suelo, cuando lo que se ha caído es la goma de borrar. Y mañana será un poco menos ergonómico que hoy.

Ahora que estoy en lo que se denomina “a término”, me preguntan “¿cuánto te queda?”, contesto “cualquier día este mes” y me miran desencajados, como si fuera a parir delante de sus atónitos ojos.

Así que, futura embarazada, no esperes respeto durante tu proceso. Es normal que tus amigos y familia directa te pregunte, pero mentalízate para que ese tío enésimo por parte de tatarabuelo se indigne porque no le quieras decir cuántas tallas de pecho has augmentado.

Así que, seres no embarazados, no agobiéis. Dejad de preguntar lo que pregunta todo el mundo, ni te importa su estado semana a semana ni la barriga de esa embarazada que tienes delante de ti va crecer acto súbito por muchas ganas que tengas.

Y vosotras ¿qué pensáis de la dulce espera?

Preocupaciones preñiles: Puertas mortales

Esta Semana Santa no pensaba hacer vacaciones, pero las cosas han coincidido y me he encontrado con un volumen de trabajo que me permite hacer un parón para preparar la casa.

Este es un post más serio, empieza mi síndrome del nido. La verdad es que me estoy tomando las cosas con mucha calma, pero algunas cosas me preocupan especialmente y es que en casa de la hipster family no tenemos un euro.

Como modernos que somos nuestros sueldos son una vergüenza y yo, siendo autónoma, no tengo ninguna estabilidad, por lo que cualquier compra o pensar en hacer obras, provoca un escalofrío que me obliga a coger la calculadora a ver por dónde podemos recortar.

Cuando llegamos a la casa donde vivimos ahora, un piso de enésima mano, con 50 años de antigüedad, las puertas ya estaban. El anterior propietario, a partir de ahora, Eustaquio, tenía algo contra los espacios abiertos, contra la lógica, contra la luz y  con varios amigos paletas, pero de los malos, de los que no trabajan con cariño, de los de “compro el yeso en el chino que sale más barato”. No todo es malo, tenemos algunas cosas magníficas, como unas ventanas ultra aislantes que nosotros no podríamos haber pagado, a cambio son feas.

Una de las cosas que me preocupan, y mucho, son las puertas. Eustaquio gustaba de vivir al límite, algo que le hizo comprar unas puertas, de esas que compraría tu abuela, con molduras en marcos y puertas, de esas que te obligan a repasar el polvo un par de veces al día, de color oscuro y manetas doradas. Además se las debió vender alguno de sus amigos paletas y le dijo “si no las remato, te cobro menos” a lo que Esutaquio debió contestar, con la mano en la cartera y los ojos en blanco, gritando “sí! sí! dame d’eso que me gusta, baby” como poseído.

El resultado es que tenemos las puertas de la abuela, pero cargadas por el diablo. Con cantos que si vas descalzo por casa y lo rozas, te sollas un dedo. Cantos que si coges la puerta por algún sitio que no sea la maneta, notas como se clava en tu mano. Dato del horror: Una vez pusimos una hoja entre el marco y la puerta, cerramos la puerta y obtuvimos una bonita hoja cortada.

Conclusión: estas puertas son el mal.

Por una parte faltan meses para que la minimodernidad nazca y más meses para que empiece a gatear y moverse por la casa liándola parda, pero el tiempo pasa muy rápido. Y claro, la fuerza de la paranoia es poderosa y me da miedo encontrarme un minidedo y un megadrama. Que debería estar preocupándome por otras cosas, pero miro la puerta y me devuelve una mirada cargada de maldad.

Por eso me lancé a Pinterest a buscar soluciones. He encontrado cosas que evitan los portazos y que las puertas te pillen unos valiosos dedos, pero nada para rematar caseramente todos los cantos, que es el auténtico peligro de estas malévolas puertas.

Os dejo algunas ideas en este enlace.

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Y vosotras ¿qué paranoia de seguridad tenéis?