dormir

El beso de buenas noches

Al sr. Oh! se le conoce por el morro que gasta.

Ya sabe que el sr. Oh es de manías. Primero para dormir me necesitaba a mi, toda la noche. Luego el sr. Moderno hizo el trasvase de deber y fue él, el único capaz de acompañar al sr. Oh.

Desde que nació el sr. Natural, el sr. Oh no me quería ver por las noches ni en pintura.

Pero a medida que el sr. Natural ha dejado de ser un bebé ficus, el sr. Oh está más contento y ahora deja que le dé un beso de buenas noches. Al punto que una de las noches en las que estaba acostando al sr. Natural, el sr. Oh pidió el beso para dormir.

Emocionada, fui dando saltitos por el pasillo para darle el beso, me puse a su lado “muaaaaa” y cuando estoy a punto de darle palique para que me cuente lo bien que va a dormir y lo bonito que es su pijama, me dice:

“Ya está, vete”

Lo sé, puro amor.

Y vosotras ¿tenéis descendencias tan encantadoras?

Mi amante exprimido

Debo confesar que si este embarazo no acaba con mi relación con el sr. Moderno, nada lo hará.

Primero la eterna discusión que hemos tenido hasta dar con el nombre.

Seguido del tipo de parto. A mi me picaba la curiosidad un parto en casa y él es muy fan de lo medicalizado. Cierto es que la medicina moderna ha arreglado el desastre que tiene en las cervicales y que gracias a un médico, de esos que se atreven a experimentar con sujetos vivos llevar la medicina un paso adelante, hace vida normal.

Pero si algo ha odiado el sr. Moderno pasionalmente durante los últimos meses de nuestra vida, ha sido al otro que ocupa un tercio de nuestra cama.

Based on Freepiks icons ©Hipsterfamily, 2016

Based on Freepiks icons ©Hipsterfamily, 2016

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Dormid, insensatas

Dormid todo lo que podáis.

Cuando tienes 20 años y empalmas un día de clase con uno de fiesta y un tercero para hacer un trabajo del que te habías olvidado y acabas yendo a clase con unas ojeras moradas que delatan tus circunstancias, sueltas un orgulloso “¡ya dormiré cuando me muera!” y entregas un trabajo que si algún día recuperas y relees te preguntas si los profesores también estaban de empalme y cómo coño te dieron un aprobado.

Yo he sido siempre dormilona, para mi una noche sin dormir es un sacrificio. No puedo aguantar ni una noche de fiesta, pero he vivido empalmes de días sin quejarme demasiado, pensando que dormir era de viejos.

¡ERROR! Dormid lo que podáis, ahora que podéis jóvenes insensatas que pensáis formar una familia algún día. Dormid, acumulad sueño para los días que están por venir, porque te dejas embarazar y piensas que eso de levantarte por la noche para ir al baño pasa en el 3º trimestre, como muy pronto en el 2º ¡pero no, pasa desde el 1º! Y dormir una noche del tirón pasa a ser un mito, una leyenda urbana, un “se dice que puedes dormir 7 horas sin levantarte”. Esto es un entrenamiento militar para lo que viene después, cada noche te toca levantarte porque la vejiga juega con tus esperanzas.

En mi cama somos muchos: el sr. Moderno, mi calabaza, un cojín en el que intento apoyar la barriga o hacer una cuña para mi espalda, el gato que siempre amanece con nosotros, la gata que se coloca a mis pies y yo. Esto del colecho estará chupado para nosotros.

Entre tanta asistencia, he pasado noches de 4 tipos:

  • Levantarme rigurosamente 1 vez para ir al baño.
  • No poder encontrar la postura, maldiciendo al cojín, a los gatos y a la reproducción por cualquier método que no sea la mitosis y acabar quedándome dormida de puro agotamiento. Sonando el despertador 3 horas más tarde y maldiciendo al mundo laboral y el capitalismo.
  • No poder pegar ojo y acabar encontrando la postura en el sofá, para poder apoyar la espalda en un brazo y las piernas en una postura no-mortal.
  • Dormir, milagrosamente, del tirón sintiéndome una absoluta privilegiada e intentando adivinar si mi vejiga ha explotado durante la noche o el extraño motivo por el que no me he levantado.

¡Olvidaos del sueño reparador! Hoy he dormido la noche del tirón después de no sé cuántas noches de puro agotamiento, lo que significa que estoy hecha un mierdecita con ojitos ojerosos del tamaño de un céntimo, me duelen la espalda, las piernas y el brazo donde me han pichado la vacuna de la tosferina. Hay que aprender una importante lección: No te vas a levantar con energías renovadas hasta dentro de mucho tiempo. Te levantas y estás hecha un trapo.

Dormir entre calambres vs dormir entre maripositas ©hipsterbebe 2014

Dormir entre calambres vs dormir entre maripositas ©hipsterbebe 2014

Maravillosamente, después de estas noches sin dormir sales a la calle y a nadie se fija en la cara de mierda que arrastras, solo van a mirarte la barriga y a llamarte gorda con ilusión. Solo alguna madre joven y otras embarazadas te toman de la mano con compasión y amor preguntando “¿y puedes dormir?”.

Yo, que no soy una unicornio, no he tenido más de 2 semanas de dolores de ciática, a cambio en mitad de la noche me despierto petrificada con los pelos de punta, por cosas tan bonitas como una rampa horrible en el gemelo. Esas imágenes de embarazadas de 8 meses durmiendo con una sonrisa plácida son un bulo, un invento de mentes perversas.

Tampoco es tan terrible las 24 horas del día y al ponerme a trabajar el cansancio no me nubla la vista, solo me nubla las energías. Entonces la minimodernidad me da alguna patada que yo interpreto con amor pero que en realidad significa “quiero salir de aquí, bruja del calabozo” y pienso lo bonito que será cuando, además de ir hecha mierda-primeriza, se despierte por la noche para una toma.

Y vosotras ¿podíais dormir?