bimaternidad

La situación

Basado en hechos reales.

Hay días que se juntan con semanas, que se juntan con la regla y la carencia de descanso, en los que todo va mal. Mal de fatal.

En esos días en los que piensas: ¡Qué desastre todo! ¡Qué mal!

En los que miras a tu alrededor y no entiendes nada, ni cómo has llegado a ese punto.

En los que un niño de 3 años y un bebé de 14 meses exigen algo de ti que no entiendes, en que tu entorno no entiende que cómo puede ser, que entres por la puerta y esos niños tan monos se porten tan mal “si hasta ahora han estado tan bien y tan tranquilos” y tú dices “soy yo” y se lo toman a broma.

Hay días en los que la rabia y el desánimo te pueden y coges el árbol músical de tus descendientes y lo aplastas contra el suelo. En un ataque de pura rabia.

Porque pasan muchas cosas que te aprietan el alma y el corazón. Y lo único que puedes hacer es romperte por dentro.

Porque tienes un niño de 3 años que no te abraza cuando te ve, ni te llena de besos, que como mucho te dice hola y ni te mira. Porque eres un ente que pasa por su vida.

Porque un niño de 14 meses te quiere para él solo. Sin compartir.

Hay días en que lo dejarías todo, a todos, para buscarte, porque esa no eres tú. No sabes quién ocupa ese cuerpo que se mueve por inercia, se traga sus palabras y se muerde la lengua hasta envenenarse.

Y realmente te envenenas tanto que te duele el estómago y te tiemblan tanto las manos que ya no te ríes.

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