Síndrome nido

Regalos para embarazadas veraniegas

Este no es un post patrocinado.

Hoy os traigo una lista de ideas para regalar a cualquier embarazada veraniega, que no lo digo por mi, ¿eh? Hago esta lista para cualquier embarazada que conozcáis y que haya parido o vaya a parir a sus descendencias para los meses de junio, julio o agosto, incluso septiembre que todavía es un mes muy caluroso.

Lo clásico, lo que hace todo el mundo es regalar un peluche. ¿Por qué? ¡¿Por qué?! -leer como grito desgarrado, de rodillas y cogiendo un puñado de tierra con la mano, mientras la otra la mantenéis pegada al pecho-. ¿A qué alma diabólica se le ha ocurrido que ese es el mejor regalo que le puedes hacer a una familia? No he empezado a recibir regalos y ya tengo 23890 peluches, y 23889 no son aptos para menores de 3 años.

Antes también estaba la típica Tia Herminia que regalaba unas pulseritas de oro con la fecha del nacimiento. Que, a mi, personalmente, me parecen el horror de los horrores. Pero, mira, al ser de un metal precioso lo podías vender al peso, decir que se había perdido en el parque y eso que ganabas. Lo sé, soy el mal.

Otro habitual en el mundo de los regalos es primera puesta, para quien no lo sepa, es ropa de Liliput que se le pone a los recién nacidos porque nacen con una talla -1. Este es un clásico de la familia, que se matan por ser ellos lo que te regalen la primera ropa, así años después, con el pecho palomo pueden coger la fotografía y decir “esto te lo regalé yo” y la descendencia pensará “que mala fue la década de los 2010”.

Pero nadie opta por el ragalo útil, útil a la par de monérrimos y modernoso. Y para eso vengo yo, para que no regaléis lo que va a regalar todo el mundo y tengáis un 10 en hipsterismo.

Cantimploras

844350Para empezar en verano hace calor, las embarazadas y mujeres lactantes tienen que beber agua, como todo bicho viviente. Yo llevo una botella de agua en el bolso, la cojo de la nevera antes de salir, pero un rato después es agua calentorra. Para solucionar mi desgracia nadie ha pensado en regalarme una cantimplora molona, hay marcas más que super conocidas como estas cantimploras de Sigg. Esta marca ha lanzado un formato super práctico de 33 cl, para llevar en el bolso.

También en Etsy se encuentran miles de pequeños diseñadores que customizan este tipo de cantimploras y termos con estampados, monogramas o lo que les pidáis.

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1. Gins Monogram Shoppe 2.Zoeysattic

Pero tampoco hace falta partirse el lomo buscando, seguro que en cualquier tienda de deportes encontráis algo un poco original. Si no ahora, que están tan de moda las suscripciones, regalad una de botellas de agua a domicilio.

Potingues

Por poco que la mujer embarazada sea de cremas y maquillajes, en esta época toca cuidarse. Ya expliqué que yo hago un tratamiento plus, pero a cualquiera le podéis regalar una buena crema antiestrías, una hidratante de zanahoria, un jabón amoroso o una crema de almendras y argán – ahora que le ponen argán hasta a la sopa-. Estos regalos pueden ir destinados tanto a la embarazada, como a la descendencia.

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3. Olivia, jabones de cuidado 4. Matarrania

Recordad que algunas cosas como el aloe vera están contraindicados en el embarazo: ALOE VERA, MAL.

No hace falta que os dejéis un dineral, estos ejemplos son económicos y en algunos mercados ambulantes, como ferias medievales, hay paradas de hierbas donde hacen cremas hidratantes naturales más o menos por el mismo precio, que no tienen el packaging mejor diseñado del mundo, pero siempre podéis trabajaros vosotras un envoltorio molón. El packaging de Matarrania tampoco es la mejor idea del mundo pero la formula es de calidad.

Sábanas

Una idea revolucionaria, aunque entra en juego vuestro buen gusto y el de los futuros padres. Yo me he horrorizado con este tema (y otros) en las tiendas de ropa de hogar. Las empresas téxtiles tienen un concepto de la familia extremadamente clásico. Que si sois de los que creen que la ropa de bebé debe ser clásica, adelante, pero pensad en la familia que lo va a recibir, les tenéis que hacer un favor a ellos, no a vosotros.

La idea es regalar algo práctico y que saca de un apuro. Abuelas del mundo, evitad esas sábanas de hilo bordadas a mano con las iniciales de la descendencia en hilo de oro élfico. Las familias hoy necesitamos echar la colada a la lavadora sin pensar en que hay que usar un programa delicado para las sábanas y secarlo al sol el día del solsticio ayudada por unas vírgenes incas. Se trata del aquí y el ya.

¿Por qué sábanas? Estamos hablando de retoños veraniegos y los bebés sudan, defecan y vomitan, no tengamos esa idea de bebés antitranspirantes que nos venden, hay que cambiar mil veces las sábanas. Un juego de sábanas de algodón o de bambú puede ser una idea formidable.

Las cunas tienen un formato estándar de 60 x 120 cm o 70 x 140 cm (las más comunes son las de 60 x 120 cm). Podéis preguntarlo indirectamente y presentaros con un regalazo de aúpa. De hecho, el regalazo sería ideal combinado con una bajera para proteger el colchón, porque cuando vomitan leche materna esa cala hasta el colchón y se queda ahí para siempre, peor que la baba de Alien.

El pack ideal sería la bajera protectora y el juego de sábanas. Si vais a por el pack completo, haced el favor de regalar una bajera protectora de verano, NO DE RIZO que eso es peor que caer en las llamas del infierno. Y si sabéis que los futuros padres va a hacer colecho regalad también la bajera proctectora de la cama matrimonial. Os ganaréis el cielo.

Sábanas

 

5. Tuc Tuc 6. Cottonbaby

Estos son ejemplos de estampados actuales, pero en las tiendas grandes, las que tienen un buen muestrario, hay millones de marcas y si remenáis las existencias lo suficiente, podéis encontrar cosas más que decentes. Hace poco estuve buscando sábanas en la tienda más grande del barrio, al principio solo me enseñaban sábanas rosas o azules, pero cuando llevaba allí un rato empezaron a salir cosas como estrellitas grises, topos de colores, nuves, etc.. Podéis salir de ahí con un juego por 15 euros más la bajera impermeable por otros 15 euros. Y por 30 tenéis un regalo la mar de envidiable, os vas a querer en todos los baby showers.

Muselinas

Para mi es un regalo perfecto, porque son super útiles, frescas y las hay de todos los estampados y colores del mundo mundial. Nunca sobran. Son finas y perfectas, tanto para hacer el porteo en verano sin dejar de hacer piel con piel, para cubrir del sol vuestras modernidades, como para dar el pecho si no te apetece sacar la teta ante el público en general o incluso envolver a la descendencia como un shawarma humano ¿no dicen algunas madres que su progenie está para comérsela? Pues eso. ¡Ñam!

Las hay de ajo, de bambú y de algodón. Aquí también podéis regalar estampados clasicorros del horror como ositos en bicicleta con sombreros de paja, pero si queréis triunfar dad un par de vueltas por las tiendas, hay estampados de todos, TODOS, los estilos. El éxito os espera.

Esta es una fantástica alternativa al peluche si vuestro presupuesto ronda los 9 euros. Hay muselinas de 50 euros en tiendas especializadas en trastos para bebés con la marca muy grande en la puerta, por 20 euros en tiendas de filosofía más de barrio con una calidad excelente y hasta por 7 euros en tiendas de telas y sábanas, con de una calidad decente. Evitad que las muselinas sean muy duras o rígidas, en ese caso os están tomando el pelo.

Muselinas

 

7. Xkko 8. Cuski 9. Biobuu

Las calaveras a mi me hacen gracia, pero si a la futura maternidad le da yuyu, optad por estrellas, animales, topos… ya he dicho que hay estampados de todo tipo.

Toalla de baño con capucha

Una cosa que puede ser útil y monérrima al mismo tiempo son las toallas de baño para churumbeles, aunque no hace falta que sea veraniega la descendencia para que sea útil este regalo.

Como en el caso de las sábanas, hay cosas del horror con jirafas con dientes humanos bordadas en colores imposibles. También podéis optar por una toalla de princesas Disney para niñas o de Cars para niños, pero yo os dejaría de hablar en ese mismo instante y esa noche cenaríais toalla.

Toallas

10. Zonacolor 11. Yatoil 12. Mitani Designs 13. Rub A Dub Buddies

Este regalo también puede ser un DIY, en la red hay varios tutoriales para ello, solo hacen falta un par de toallas y cinta.

Todas las imágenes pertenecen a sus propietarios.

Por ahora, os dejo esta selección. Pero vosotras ¿qué regalaríais?

Amor y purpurina

Soy una bruta, lo tengo asumido, no porque yo sea consciente de mi bruterío, sino por la cantidad de veces que me lo han repetido.

El sr. Moderno me lo dice con amor “qué brutica eres”.

Mi madre me lo dice con resignación “qué brutica eres”.

Soy una brutica. Y también arisca. Y siesa. Eso también me lo han dicho hasta que lo he terminado por asumir. No fui de esas adolescentes que iban cogidas del brazo y se despedían dando besos a sus amigas. Pocas bromas me hacen gracia, pero es que si me estuviera riendo por cualquier cosa no podría mantener mi título gafapastil. Los modernos solo se ríen de chistes que tengan que ver con alguna cosa muy muy indie. Los diseñadores modernillos solo nos reímos con chistes de tipografía.

Por ejemplo: Once you go black, you can never go book.

Desternillante.

Algunas personas depositaron la esperanza para salvar mi alma arisca en las hormonas del embarazo. Incluso yo pensé que se me reblandecería un poco el corazón. Confieso haber llorado a moco tendido con algunas noticias, con documentales del 30 minuts y con algún vídeo sensiblero de YouTube. Lamentablemente, las hormonas no han generado el efecto esperado. No voy por la vida dando abrazos y achuchones, llenando de besos a todo aquel con el que me cruzo ni llamando a nadie solo porque sí.

El embarazo nos cambia, pero no obra milagros. A esta flipada solo la podréis ver en la ficción.

El embarazo nos cambia, pero no obra milagros. A esta flipada solo la podréis ver en la ficción.

Llorar con las noticias y con algunos documentales no es cosa de mis hormonas, es que nos hemos vuelto insensibles. Secuestran 200 niñas en un país africano y nos lanzamos a levantar cartelitos y posar a las cámaras sobre la alfombra roja. Es para llorar.

Así que esos ataques de pegajosidad no me han dado. ¿Y la purpurina? Pues tampoco. Me temía llenar la casa de estampados horrorosos, de los de abundan lamentablemente en el mundo infantil. Me temía las telas de 5 colores ácidos con un dibujo mal hecho de un animal a dos patas y que encima sonríe con dientes humanos. Me temía las telas con purpurina morada en camisetas de bebé colgando del armario. Me temía los lacitos y blondas en los puños de los jerséis de perlé.

Mi parte siesa ha vencido. Me he hecho con estampados de estrellas, de pájaros en trazos gestuales y plantas dibujadas con manchas de color. Me derretí de amor puro cuando mi amiga, la sra. Atelier, nos regaló un body blanco de gotas grises que llevaba en el pecho la silueta minúscula de un pez en naranja. Pero no he tocado ni un estampado de los que ya antes me parecían espeluznantes.

Y a vosotras ¿os cambió el embarazo o permanecísteis fieles a vuestras manías?

Preocupaciones preñiles: Puertas mortales

Esta Semana Santa no pensaba hacer vacaciones, pero las cosas han coincidido y me he encontrado con un volumen de trabajo que me permite hacer un parón para preparar la casa.

Este es un post más serio, empieza mi síndrome del nido. La verdad es que me estoy tomando las cosas con mucha calma, pero algunas cosas me preocupan especialmente y es que en casa de la hipster family no tenemos un euro.

Como modernos que somos nuestros sueldos son una vergüenza y yo, siendo autónoma, no tengo ninguna estabilidad, por lo que cualquier compra o pensar en hacer obras, provoca un escalofrío que me obliga a coger la calculadora a ver por dónde podemos recortar.

Cuando llegamos a la casa donde vivimos ahora, un piso de enésima mano, con 50 años de antigüedad, las puertas ya estaban. El anterior propietario, a partir de ahora, Eustaquio, tenía algo contra los espacios abiertos, contra la lógica, contra la luz y  con varios amigos paletas, pero de los malos, de los que no trabajan con cariño, de los de “compro el yeso en el chino que sale más barato”. No todo es malo, tenemos algunas cosas magníficas, como unas ventanas ultra aislantes que nosotros no podríamos haber pagado, a cambio son feas.

Una de las cosas que me preocupan, y mucho, son las puertas. Eustaquio gustaba de vivir al límite, algo que le hizo comprar unas puertas, de esas que compraría tu abuela, con molduras en marcos y puertas, de esas que te obligan a repasar el polvo un par de veces al día, de color oscuro y manetas doradas. Además se las debió vender alguno de sus amigos paletas y le dijo “si no las remato, te cobro menos” a lo que Esutaquio debió contestar, con la mano en la cartera y los ojos en blanco, gritando “sí! sí! dame d’eso que me gusta, baby” como poseído.

El resultado es que tenemos las puertas de la abuela, pero cargadas por el diablo. Con cantos que si vas descalzo por casa y lo rozas, te sollas un dedo. Cantos que si coges la puerta por algún sitio que no sea la maneta, notas como se clava en tu mano. Dato del horror: Una vez pusimos una hoja entre el marco y la puerta, cerramos la puerta y obtuvimos una bonita hoja cortada.

Conclusión: estas puertas son el mal.

Por una parte faltan meses para que la minimodernidad nazca y más meses para que empiece a gatear y moverse por la casa liándola parda, pero el tiempo pasa muy rápido. Y claro, la fuerza de la paranoia es poderosa y me da miedo encontrarme un minidedo y un megadrama. Que debería estar preocupándome por otras cosas, pero miro la puerta y me devuelve una mirada cargada de maldad.

Por eso me lancé a Pinterest a buscar soluciones. He encontrado cosas que evitan los portazos y que las puertas te pillen unos valiosos dedos, pero nada para rematar caseramente todos los cantos, que es el auténtico peligro de estas malévolas puertas.

Os dejo algunas ideas en este enlace.

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Y vosotras ¿qué paranoia de seguridad tenéis?