Experiencia de compra

Moda consciente: Tukutuno

Si hace tiempo que andáis por aquí, sabréis que soy muy pesada me gustan las cosas bien hechas.

Comer y vestir son necesidades. Necesidades que, si no estamos en peligro, podemos cubrir con consciencia. Y la moda consciente es una cosa que me enamora.

Por eso, cuando Tukutuno me invitó a probar una de sus prendas de la colección “Retrociclos” y me explicaron el proyecto, me tocó la patatona.

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Privalia Kids Showroom (+ Sorteo)

Aún no hemos presentado en cibersociedad al nuevo miembro de nuestro staff ni na’a y ya nos hemos ido de showroom en familia. No tenemos vergüenza, pero es que Privalia organizaba un eventazo de esos que nos gustan tanto ¡y tenemos que contarlo!

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El pasado 29 de septiembre, en El Jardí de l’Abadessa, Privalia presentaba 4 nuevas colecciones en exclusiva para la plataforma. Todas con sede en Barcelona y de distribución exlusiva en esta plataforma. (más…)

Una visita a: The Art of the Brick. Edición Barcelona

Hace ya algunos días que no publicaba en viernes, el día que habíamos reservado para el Hipsterchannel de la Hipsterfamily, pero llevamos unas semanas bastante liados y no hemos podido editar na’a de na’a.

Aunque no es el estilo del blog, en el entre tanto hasta que consigamos acabar algún video semi-decentemente, vamos a llevaros a la exposición The Art of the Brick, la exposición de Nathan Sawaya, que por fin aterriza en Barcelona y es una de aquellas exposiciones que no puedes perderte, aunque el precio sea un susto.

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Testeando: Dodot no cuelga

Esta historia empieza, como todas las grandes historias, con una pequeña dosis de drama.

Gracias a Madresfera, Dodot nos hizo llegar un paquete de Dodot activity con el rediseño de sus pañales. El juego consistía en hacer un test para buscar las 7 diferencias entre el modelo nuevo y el antiguo.

Fueron unos días de esos que, de repente, todo el mundo se acuerda de ti y te empieza a caer trabajo a manotazos. Así que decidimos que, ya que estábamos a puertas de vacaciones lo dejaríamos para entonces.

Iba sacándome trabajo de encima, a ritmo feliz cuando mi ordenador decidió que tenía que cambiar de aires. Dos días antes de las vacaciones, me quedaba petrificada con un ordenador que solo servía de pisapapeles.

Así que, paramos máquinas y para cuando volvieron a arrancar, teníamos en casa un descendiente sediento de juerga.

Al menos, podemos decir que el culo del sr. Oh! ha testeado a la perfección los pañales, así que cuando llegó la hora del test que nos proponía Dodot, ya sabíamos, más o menos, que nos íbamos a encontrar.

Primero, la gran novedad de los pañales es que al distribuir el absorbente en canales independientes, el culo no cae porque el peso se distribuye.

Segundo, también han mejorado los cierres, son más fuertes. Con la versión anterior, tanto el sr. Moderno como yo, como alguna de las abuelas, nos hemos quedado con un velcro en la mano y cara de “joder, que fuerte estoy”. En mi caso lo arreglaba poniendo un bonito remedio de washitape.

Han cambiado el dibujo, pero tampoco es la gran diferencia. Mismo estilo kawaioso-mono, que solo me sirve para decirle al sr. Oh “mira, viene a vernos el leon, gruuuuaaaaar” y él me mire con cara de “mama, tómate vacaciones”.

El algodón interior, ha pasado de una especie de rejilla a una capa más parecida a un protector absorbente. Un acierto, a mi entender.

Dodot recomienda que para el test aproveches que la descendencia duerma. Ejem, ejem. Nosotros sabíamos que era imposible, así que mientras trampeábamos las vacaciones encontramos el momento para hacer el test. Como estamos con el lío de hacernos youtubers, dijimos “hacemos un vídeo y así se ve todo el proceso”.

Y en eso que nos ponemos a rodar y blabla blibli. Cuando acabamos la primera parte y vemos que no se ha grabado NADA. Habiendo gastado TODO el tinte, perdiendo una toma en la que el sr. Oh no se le ocurre otra cosa que meter las manos en el tinte.

Pánico.

Caos.

Drama.

Emoji de Munch.

¿Y ahora que hacemos?

Pues a correr. Decidimos tirar para adelante, segunda parte, hacemos las fotos y…

No hay fotos.

Pánico.

Caos.

Drama.

Emoji de Munch.

¿Y ahora que hacemos?

Pues deberíamos habernos ido de vacaciones, pero cambiamos de cámara. Y acabamos lo que habíamos empezado, con moderado éxito, porque esta cámara también murió, eventualmente.

Con todo, nos lo pasamos los tres muy bien, con el test, aunque ya hubiéramos testeado con la ayuda del aparato digestivo del sr. Oh la diferencia notable de los nuevos pañales.

¿Queréis buscar las 7 diferencias?

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Levemente se puede apreciar la diferencia en la forma de ambos pañales plegados. Pero podemos ver que han pasado de unas ilustraciones monas a unas con el kawaii subido, algunas variaciones en el diseño gráfico de la cintura, nueva distribución del logo, esas cositas. La misma gama cromática.

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Procedemos a mojarlos, habiendo volcado previamente todo el tinte en una toma perdida para siempre. Solo observando como absorbe uno y otro, ya se ven claras diferencias. En el antiguo, algunas gotas quedan en la superficie y no llegan a desaparecer si no se mueve. Así que asumimos que algunas gotas queda en el culete, hasta que se mueve y otra zona del pañal la absorbe.

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Tres minutos después, en la superficie del antiguo, a la izquierda de la imagen, quedan gotas y el de la derecha, está más seco. Que no seco seco, pero sí se transfiere menos humedad a la superficie.

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Procedemos a cortar por la mitad el modelo antiguo para ver como se ha distribuido el líquido teñido de azul en el absorbente.

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Y cortamos el nuevo. Mis manos iban teñidas de azul desde que el sr. Oh decidió chapotear en tinte. Algunos capítulos atrás.

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Se puede observar levemente el lío que teníamos a estas alturas.

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¡Tachan! El absorvente del modelo antiguo nos lía una buena. El peso está en el centro y por lo tanto, como pesa se deforma como una media luna. El modelo nuevo, tiene unos preciosos canelones azules y el lío al cortar ha sido menor, que no inexistente.

El tema es que, a mi parecer, porque el auténtico protagonista del test en vivo es el sr. Oh y de momento habla pero no se le entiende na’a, me ha gustado más el nuevo para el día y para las aguas mayores, me encanta este eufemismo, que para la noche. Pero es que el sr. Oh es un grifo abierto.

En resumen, es evidente que ha habido un gran trabajo de innovación con los Dodot activity y me pregunto que será del resto de la gama.

Y vosotras ¿haréis que vuestras descendencias testeen en sus culos los Dodot activity?

Una escapada ideal

Si algo ha hecho a en el último año el sr. Moderno es viajar por España. Y alojarse en hoteles, muchos hoteles. De hecho él podría tener un blog sobre hoteles, con su valoración, en especial de la WiFi porque ha sido requisito indispensable para comunicarnos via Hangout y que el sr. Oh le viera la cara, por aquello de creer que su padre era una proyección plana y tal.

En todo esto Booking era un referente para él, que es usuario Genius. Después de complicarse la vida en otras plataformas y comparadores, acabó ahí.

De sus idas y venidas siempre volvía diciendo que “a tal sitio iremos en familia”, “a tal otro no”, “a aquel de por allí quizás cuando el sr. Oh sea más mayor”. De un sitio del que siempre volvía encantado era de Asturias. De hecho, este pasado verano teníamos toda la ruta asturiana planeada cuando nos salió otra propuesta y decidimos cancelar la idea para huir a otro destino, igualmente a menos grados de los que estábamos en Barcelona.

La oportunidad de ir a Asturias parece idílica con un alojamiento como el de Las Villas de Cué. Unos apartamentos con buena ubicación para ir a que el sr. Oh experimente con la arena limpia y chapotee por primera vez en las aguas del Golfo de Vizcaya, que para nosotros meter los pies en agua es como hacerse un selfie, si no lo haces, no has estado allí. El sr. Moderno, en sus viajes siempre cuenta que cruzaba caminos cercanos a la costa desde donde se veían playas tranquilas y bastante solitarias, que las 4 veces que hemos ido a la playa por aquí el sr. Oh se ha agobiado bastante con la gente. Porque otra cosa no, pero en Barcelona levantas una piedra en la playa y te salen 3 haciendo de lagartija al sol, cosa que en Asturias pues como que no hay cola para tener un sitio en la arena.

Además, los apartamentos de Las Villas tienen jardín privado, vamos que nos lo ponen en bandeja para que el sr. Oh vaya a hacer el burro con sus coches, porque ahora le apasiona ir corriendo mientras dice brum brum, un espacio para que se desfogue, que no costará mucho porque seguramente tendría más espacio en el apartamento del que dispone en casa. Y sin tantos impedimentos, que aquí entre una cosa y la otra, en lugar de una sala de estar-comedor tenemos un circuito de psicomotricidad que ya quisieran en muchas escoletas.

La imagen pertenece a Booking, a quien se la he cogido prestada sin avisar porque con mis sentimientos no se juega.

La imagen pertenece a Booking.com, a quien se la he cogido prestada sin avisar porque con mis sentimientos no se juega.

Pero vamos, que además van y te plantan imágenes como esta, que te quedas así como medio alelá y te imaginas allí, poniendo la mente en blanco y el cuerpo al fresquito mientras te tomas un zumo de esos naturales, porque no me puedo imaginar tomando un vinito, cosas de la lactancia que ahora no van a estropearnos el cuadro.

Vamos que el sitio lo tiene todo, ¿para desconectar? No, ¡para no querer volver a casa! Que si ubicado cerca de la playa de Cué, que si un espacio modernis, que si jardín privado, que si terraza amueblada, que si aparcamiento gratuito… Es demasiado bonito para ser verdad, seguramente sea el decorado de una película.

Booking organiza para Madresfera un concurso exprés para una escapada idílica en familia.

Y vosotras ¿a dónde os escaparíais?

Vacaciones en familia

Seguimos a vueltas con las vacaciones. Por primera vez en 3 años, el sr. Moderno y yo nos sentamos a hablar de vacaciones, ahora, con el sr. Oh en casa, se acabó eso de estar 24/7 disponible todo el verano.

Así que, ayer envié un email a mis clientes avisando que en agosto cerraré por vacaciones. Soy una especie de comenta Halley: una autónoma haciendo vacaciones.

Estas vacaciones van a ser extrañas. La Hipster family, como buenos hipster no tenemos un triste euro, así que nunca nos podemos permitir esos viajes por destinos a tomar por saco a la izquierda y luego giras 2 veces. Siempre nos quedamos por Barcelona, para deses pero del sr. Moderno que es de los que tienen las vacaciones de camping idealizadas, pero a mi no me arrastra a un camping ni jarta vino.

A lo largo de veranos y veranos juntos, he acabado accediendo a ir a:

  • Opción A. Albergue o similar. (Sí que ha pasado)
  • Opción B. Un bungalow en un país donde el verano tenga como máximo 20ºC. (No ha pasado)

Las vacaciones han pasado a ser un asunto de estado familiar desde el mero yo, mi, me, conmigo que son tradicionalmente. Ya no es un “me lo quiero pasar bien” -y fundir los ahorros-, no. Ahora es, un sitio donde se pueda descansar, donde el sr. Oh se desfogue, que pueda bañarme y vigilar al digno descendiente, que a las 4 pueda echar la siesta, pero que a las 8 no haya demasiado ruido porque a las 7 hay que darle la cena y se excita con los sonidos de la calle, que pueda hacer la croqueta y colgarse como un mico, y así ad infinitum…

¿Dónde ha quedado ese sentimiento de despreocupación? ¿De sol, playa, paella y que me quiten lo bailao? Seguramente en el mismo lugar donde hayan quedado mis horas de sueño perdidas, como los niños perdidos de Peter Pan, deben estar en otro mundo.

En realidad, mis vacaciones ideales serían un viaje a Japón, pero en primavera. Conocer ciudades y pueblos rurales, durmiendo en ryokan, descansando en onsens, haciendo muchas fotos para pasar desapercibidos entre los autóctonos, volviéndome  loca de remate en esas tiendas con 3762234 chorradas para preparar bentos con bonisitudísimos, visitando templos, comiendo como cerdos, esas cosas.

He de admitir que me emociono un poquito, porque esas vacaciones ideales se han transformado de ser un plan de pareja a ser un plan familiar. Algún día íbamos a hacer ese viaje, el sr. Moderno y yo, íbamos a seguir la costa del Pacífico, pero como se fue todo al garete en 2011, nunca llegamos a planificar nada en serio.

A veces me imagino que mis vacaciones ideales sí fueran en un pueblito mediterráneo, como los que salen en los anuncios de Mediterraneamente, pero te pones a buscar precios y se te cae el alma a los pies.

Me imagino en una casa pequeñita pero con muchos detalles, puertas pintadas de azul. Cenando en una mesa de madera de el patio de tierra o en la puerta de casa con amigos y una jartá de descendientes dando por saco. Mucho me temo que o consigo un cliente millonario con ganas de hacer muchos proyecto o no va a poder ser. En ese plan ideal bajaríamos a la playa por la mañana y exploraríamos un poco los alrededores por la tarde. Vamos, que lo que me imagino es Santorini en los años 50, ahí se me complica porque además de una cuenta saludable en el banco necesito una máquina del tiempo.

Así que buscando una alternativa que no suponga que tengamos que comer el resto de nuestras vidas arroz y pasta, encontramos las casas de la Fundació Pere Tarrés, son casa de colonias donde cada familia se hospeda en una habitación y responden a ese perfil de cenas ludico-festival con un montón de herederos gritando a la vez.
Esto se acerca bastante al concepto de casa mediterránea que yo tengo en mente. Las imágenes pertenecen a sus autores © Fundació Pere Tarrés

Esto se acerca bastante al concepto de casa mediterránea que yo tengo en mente. Las imágenes pertenecen a sus autores. ©Fundació Pere Tarrés

En concreto la que más me ha gustado es la Casa de colònies Santa Maria del Roure, en Collsacabra. La playa está a una excursión en coche, pero hay muchas cosas en la zona para hacer y por las tardes piscina y juegos en el jardín. Además recomiendan visitar una charcutería que elabora embutidos de la zona, vamos que tendría contento al sr. Oh pegando saltos en el bosque y al sr. Moderno comiendo embutido. Y a mi me vayan poniendo un mojito virgen en la piscina, gracias.

Además, siempre hemos querido hacer un viaje en globo, así que ya remataríamos el verano, porque recomiendan actividades cercanas y todas están requetebien. Un plan para cada día y si no hay ganas, nos quedamos en la casa. Que para descansar los unos y desahogarse el otro, está ideal.

Y vosotras ¿qué vacaciones soñábais antes de tener descendencia y tener que calcular si se pueden despeñar por un barranco?

Colonias de verano en Cataluña

El subtítulo de esta entrada debería ser “O como colocarle un lote de niños hiperactivos a un monitor, con formación reglada en ocio y perfil postadolescente, mientras los progenitores se dedican a tomar mojitos durante la contemplación del coco maduro en una playa mediterránea”. Pero no lo voy a hacer.

Hace un par de días, los niños de uno de los mil colegios el barrio se subían al autocar para hacer el cafre disfrutrar de unas pacíficas convivencias y no tenían un punto de encuentro mejor que en la maldita puerta de mi escalera.

Mientras esos niños estaban hiperexcitados, sus progenitores se desgañitaban pidiendo fotos a sus menores en la puerta del autocar, con mochilas y atuendo de exploradores europeos por la sabana africana, como si partieran en un barco rumbo a un destino extraño y no fueran a volver a saber de ellos en meses.

Se ve que das a luz y te vuelves demente.

Pero en el fondo de mi – cínico – corazoncito pensaba si cuando llegue el día me comporataré igual, porque supongo que el sr. Oh pedirá unas colonias.

Así que cuando la Fundació Pere Tarrés me invitó a escribir sobre una de sus colonias de verano para niños me pregunté, cómo me habría gustado que fueran mis veranos. Correré un tupido velo sobre cómo fueron mis veranos en la infancia.

Dando una vuelta por su web: Colònies d’estiu se pueden ver todas las colonias que ofrecen, las hay de todo tipo y objetivo. Pero, para mi, un niño que no está en cerca del agua, es un niño que no ha aprovechado el verano. A parte de mis deseos, ya vemos venir que el sr. Oh no va a saber estar quieto y que necesita mucha actividad física diaria.

Las imágenes pertenecen a sus autores.

Las imágenes pertenecen a sus autores.

Hoy por hoy, el sr. Oh! es demasiado pequeño para ir de colonias, sin embargo a veces lo empaquetaría. Que sí, que es todo amor, que siempre sonríe, que es más bonito que un cupcake decorado con estrellitas, pero a veces lo mandaría a conocer mundo.

En las colonias de verano de la Fundació Pere Tarrés hay unas que me han llamado la atención, las náuticas y deportivas.

Son el combo perfecto para un descendiente inquieto. Combinan hacer una escapada a Port Aventura, descubrir el kayac y jugar a waterpolo. Leí la lista de actividades y me planteé dejarlo a él trabajando y ponerme yo el atuendo de guiri para ir a hacer gincanas.

Por que el verano está para hacer cosas nuevas, cosas que en su día a día no puede hacer como padel surf o catamarán.

Las imágenes pertenecen a sus autores.

Las imágenes pertenecen a sus autores.

Seguro que hay niños más felices montando circuitos electrónicos y experimentando con la robótica, eso de descubre con cada niño, de momento vemos que el sr. Oh es todo actividad y saltos. Una semana en una casa de colonias, haciendo cosas cada rato y cada día es lo que me imagino que necesitará y lo que me gustaría que fuera un verano. Volver a casa para contar 63487264 veces lo que se ha hecho, y volverlo a contar.

Desde una perspectiva lúcida adquieren nuevas habilidades, hacen nuevos amigos, se ponen en ambientes que son nuevos. Pero lo que más me motiva es que pueden hacer cosas que no tienen la oportunidad de experimentar cada día.

Mientras los despreocupados progenitores, nos dedicaremos a hacer planes lúdico-festivos de pareja moderadamente joven sin hijos-apéndice, que eso de no llevar acompañante menor de edad que se me ha olvidado. Progenitores que, mientras el sr. Oh se desahoga en algún lugar de Cataluña de cuyo nombre no quiero acordarme, pegando gritos y dando saltos en una masía rural, redescubren su coctelería favorita y ponen cara de abuelos trasnochados.

Y vosotras ¿ya pensáis en las vacaciones?

Barcelona con niños by Casualplay

A la Hipster Family de Barcelona nos gusta nuestra ciudad y qué mejor manera que redescubrirla -en versión infantil- ahora con el sr. Oh. En realidad es demasiado pronto para que él se entere de nada pero vamos planeando futuras salidas.

Y vosotros podéis hacerlo con vuestras descendencias seáis de Barcelona o si tenéis pensado venir con ellas gracias a la guía de Casualplay que podéis encontrar en su web y en este enlace.

Además no es una guía con fotos más que vistas, sino que está ilustrada por Albert Arrayás, solo por sus ilustraciones ya vale la pena echarle un vistazo a la guía y disfrutarla pasando páginas a página.guia_casualplay_albert_arrayas

Y vosotras ¿redescubristéis vuestra ciudad?

Conociendo a Tweekaboo

Hace unas semanas, recién nacido el sr. Oh, Tweekaboo me invitó a conocerles.

Tweekaboo es un servicio o plataforma, llamadlo como queráis, diseñada por un padre sin tiempo, que no quería perderse nada en la vida de sus hijos, e ideó este sistema para otros padres sin tiempo.

Yo era bastante escéptica con estas plataformas porque me gusta maquetar mis álbumes de forma profesional (para algo me dedico al diseño) o como poco imprimir las fotos con revelado químico y no con impresión digital, recortarlas, pegarlas en un álbum, con cosas del viaje de turno… pero eso era antes de parir. Entonces las horas te vuelan a la velocidad de la luz y los días se funden uno con el siguiente. De repente la idea de un álbum de este tipo me parecía lo mejor del mundo.

La plataforma es jovencísisisima, lo que quiere decir que muchas cosas se irán implementando con el tiempo y las funcionalidades son las que son de momento.

El sistema es facilísimo, vinculas tu cuenta de Facebook a la plataforma y puedes crear un álbum. La auténtica gracia es que imprimes las fotos incluyendo los comentarios de tus amigos -y borrando los comentarios que no te interesan-. Lo malo es que no puedes corregir las faltas de ortografía desde la plataforma y, a mi, un más sin acento me quita días de vida.

Además puedes invitar a familia y amigos para que suban sus momento, como los llama Tweekaboo, y hacer un álbum conjunto.

Añadir un Momento en Tweekaboo

Añadir un Momento en Tweekaboo

Las fotos se ordenan automáticamente por fecha. Aunque, en el caso de quererlas ordenar por hora o en un orden personalizado no se puede. Y eso en el caso de hacer el álbum del día del parto, por ejemplo, se consigue un orden aleatorio.  

La plataforma te lo quiere poner fácil. Y fácil de verdad, porque yo he hecho mi parte con nuestra descendencia en un brazo y eligiendo fotos con la otra mano. Tan fácil, pero tan fácil te lo quieren poner que, de momento, y para que no te compliques la vida solo hay un modelo de cubierta, vertical u horizontal, pero uno y no más. Cosa que nos ha venido genial porque no queriamos discutirnos con los detalles.

El álbum básico tiene 24 páginas y las portadas son duras.

El álbum básico tiene 24 páginas y las portadas son duras.

Tanto al sr. Moderno como a mi, nos ha gustado lo rápido que montas el álbum: en un rato subes las fotos que elijas de tu cuenta, los invitados a tu álbum hacen lo mismo y cualquiera puede generar el álbum final. Limpias los comentarios de tus contactos que no quieras, modificas el título de la foto, añades el texto que quieras, rotas las fotos que quieras, a las que te plazca les das el espacio de una página entera y… listo ¡ya lo tienes!

Puedes conservar los comentarios de tus contactos para que no se pierdan en el tiempo y el espacio infinit de Facebook

Puedes conservar los comentarios de tus contactos para que no se pierdan en el tiempo y el espacio infinit de Facebook

Yo soy una friki de la impresión y me fijo en estas cosas. Evidentemente cuando haces 1 única unidad lo haces con impresora digital y hay muchas máquinas con diferentes calidades en el mercado. Esto al común de los mortales ni le va ni le viene.

Hay que tener en cuenta que no se pueden reordenar las fotografías dentro de cada página ni del álbum, a menos que modifiques la fecha.

También se debe saber que las fotos no ocupan en ningún caso la página entera, siempre llevan su marco con sus efectos de sombra. Esto puede gustar más o menos, a mi particularmente me gusta que las fotos parezcan pegatinas.

Puedes poner las imágenes a tamaño grande, pero siempre conservaran su marco blanco con sus sombras, el título, el texto y los comentarios.

Puedes poner las imágenes a tamaño grande, pero siempre conservaran su marco blanco con sus sombras, el título, el texto y los comentarios.

En resumen, para nosotros, está genial como regalo, por ejemplo, como regalo en grupo a alguien que cumple años, sorprender a tu pareja con las fotos de algún viaje o para celebrar el nacimiento de algún nuevo miembro de la familia. Rápido, sin complicaciones, donde varios pueden colaborar, y ya sabemos qué pasa con los regalos grupales donde uno siempre se descuelga.

Es un detallazo y en cada página hay muchas emociones. Insisto, es una excelente manera de conservar los comentarios de Facebook que quedan perdidos en el tiempo y el espacio. Aunque algunos emojis no los imprime y hoy nos expresamos con más símbolos que nunca.

Nosotros ya tenemos nuestro primer Tweekaboo, un álbum para el sr. Oh diferente y que le permitirá leer, en unos años, como todos se alegraron de recibirle.