Empezando

Perros, madres y bebés

Hoy he escuchado​ esta conversación que me hace confirmar, una vez más, que estamos abocados al fracaso.

Cuatro ninis bastante chonis estaban en un banco, criticando abiertamente a la gente con hijos.

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Ropa premamá, segundo acto

Una cosa que había olvidado y he recuperado en el embarazo de la segunda descendencia, a New Hope, para los amigos, es comprar ropa para ballenas embarazadas.

Con el embarazo anterior me sobró con algunas cosas que me dio la sra. Atelier y la ropa que ya tenía, pero esa ropa pasó a otras manos y en este embarazo estoy delicadita, todo me aprieta, me baila, me sobra, me falta, me roza o me molesta. Tengo la piel de una joven princesa Disney. Así que he tenido que comprar bastante más ropa, aunque he intentado que todo fuera XXL para poderlo usar más tarde, lo que realmente me vale es la ropa PreMAMÁ.

pantalones premama ©hipsterfamily 2016

pantalones premama ©hipsterfamily 2016

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Dame ese azúcar, que quiero morir, dame ese azúcar

Este mes he tenido más trabajo del que esperaba y he dejado el blog a medio gas, como viene siendo habitual. Las energías son limitadas y las noches del sr. Oh siguen siendo divididas en capítulos con cliffhanger final. Hemos aprendido a racionar fuerzas.

Entre universidad, trabajos, proyectos, parques, abuelas, escuela y demás devenires del mundo real, ayer me hice el O’Sullivan de esta segunda descendencia y recordaba este post, donde definía los pasos para tener brazos de yonki.

brazos de yonki © hipsterbebe 2014

brazos de yonki © hipsterfamily 2016

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Adios 2014. Hola 2015

Menudo añito, el 2014, ¿eh?

Cuando acaba cada año todos hacemos repaso de lo que ha quedado y, normalmente, nos quejamos de lo malo que ha sido. Al menos, en las típicas conversaciones de bar siempre hay alguien que dice “este año ha sido muy malo para mi”. Asumámoslo, somos así de positivos.

Si miro hacia atrás, aunque quedan unos pocos días de 2014, este año ha sido bastante intenso.

Para lo bueno y para lo malo.

El sr. Moderno y yo intentamos comenzarlo con una buena noticia y justo después de las campanadas, antes de empezar a repartir besos, como si no hubieras estado con esa gente el segundo antes, anunciamos que íbamos a pasar de “pareja joven sin hijos” a “familia joven”. En algún lugar un vendedor de ropa para bebés aprovechaba ese momento para frotarse las manos pensando en las compras histéricas de las futuras abuelas.

2014 me ha traído grandes decepciones, proyectos que no han ido a ningún sitio, situaciones incómodas y un largo etc. Pero la vida es demasiado corta para perder el tiempo lamentándose y no voy a malgastar energías relatando mis penas.

Podría dividir este año en 2, los primeros 8 meses y los últimos 4.

Este año he conocido, gracias sobretodo al embarazo (no todo se lo debo al 2014), a un grupo de madres inhalámbricas que valen su peso en oro, que acuden en auxilio whatsappero desde cualquier lugar el país, que siempre están ahí y a las que – a algunas – he podido desvirtualizar junto a sus dignos descendientes (momento patrocinado por mis efervescentes hormonas).

Este año ha nacido este blog, que me ha traído gente nueva, que me ha dado su apoyo y sus palabras en persona o allende las pantallas. Creo que he conseguido hacer reír a unas pocas.

He ido a eventos, fiestas, comidas y cenas.

El aspecto profesional tampoco se ha quedado corto en experiencias.

He dormido mucho -al principio-, MUY POCO Y MUY MAL – en los meses siguientes-, he aprendido que encontrarse mal durante semanas, por muy embrazada que estés, no te llena de alegría y jolgorio.

Pero todo esto no puede hacerle sombra al evento del año, la persona que hace que haya pasado a dormir, con suerte, en 1/3 de mi cama, el acontecimiento que hace que no sepa ya lo que suena en ninguna fiesta ni me importe y que hace que me ría con chistes de pañales. Este año nació el sr. Oh. Desde entonces todo ha pasado a una velocidad increíblemente rápida y simultáneamente relentizada.

A partir de este año nada volverá a ser lo mismo. Y estoy deseando ver qué nos depara el 2015 (y comprobar cuántos de mis propósitos de año nuevo cumplo).

Todas las imágenes pertenecen a sus autores

Por un fantástico 2015. Todas las imágenes pertenecen a sus autores

Y a vosotras ¿cómo os ha tratado el 2014?

La dulce espera

No os dejéis engañar por esas embarazadas cañón que se muestran felices mientras se acarician la barriga mirando a través de una ventana de la habitación de su futura descendencia. La dulce espera es una patraña, una estafa, un invento para que compremos libros y vestidos premamá.

Futuras embarazadas, la dulce espera es aburrida.

La dulce espera es lenta.

La dulce espera pesa.

Son 37, 38, 39, 40, 41 incluso 42 semanas de espera.

Que conste, señoras, que no tengo prisa por dar a luz, que me gusta mi barriga, que he disfrutado del proceso, que las críticas a lo que no se puede hacer me las he pasado por el arco del triunfo y que he disfrutado de cada día y cada noche frontando esta calabaza mágica. Pero en todo esto hay una enorme lista de peros.

La dulce espera © Hipsterbebe 2014

© Hipsterbebe 2014

La dulce espera desespera.

El primer trimestre puede ser el más corto o el más largo. Según se mire.

Si estás buscando como un ser humano, cada vez que ves la mancha en tu ropa interior, y sabes que no es sangrado de implantación, parece que esa primera semana del primer mes del primer trimestre no vaya a llegar nunca. En este caso, las primeras semanas pasan con cuenta gotas.

Si estás buscando con sobrehumana capacidad para mantener el zen, tendrás un retraso, esperarás los 10 días de rigor, comprarás un palito, harás lo propio con el palito, saldrán las dos rayitas y no habrás desesperado ni una migita. En este caso las primeras 4 o 6 semanas habrán pasado sin que te enteres.

Sea como fuere, hay una mezcla de emociones durante este trimestre, lo lleves en secreto o lo hagas público al segundo de mear en el palito y ver las dos rayitas aparecer, descubres por primera vez en tu vida que es posible que el corazón te vaya a estallar de alegría y se te enconja de puro pánico. Y en esta mezcla de emociones vives 3 meses que pasan lentamente mientras descubres que hay algo llamado triple screening, amniocentesis y que te van a perforar los brazos a base de pruebas médicas.

La dulce espera es preguntona.

El segundo trimestre es eterno, no tienes nada que hacer. Has pasado el triple screening y solo te queda superar la ecografía morfológica. Vas desvelando poco a poco que estás embarazada y entre felicitaciones, y miradas de soslayo intentando localizar la incipiente barriga, que no asoma, te van a bombardear con la pregunta “¿estás preparado para ser madre/padre/padres?”. Pues no, nadie está preparado, no está preparado ni el que tiene 4 hijos y va por el 5º. Cada feto que llega hasta el final será una persona diferente, con diferentes necesidades y una personalidad propia que no conoceremos hasta que nazca. Así que, no, no estamos preparados pero si no quisiéramos descubrir lo que nos espera no nos habríamos metido en este follón conscientemente.

En cada semana que se desliza por tus carnes, quienes te conocen te miran la barriga, porque has dejado de ser una persona, esperando que en cualquier momento haga KABOOM y aparezca el panzón de embarazada con 9 meses.

Futura embarazada, aprovecha este largo trimestre para hacer todo lo que quieras, incluso tirarte en bomba en la piscina porque a la que se marque la barriga, cualquier cosa que hagas será objeto de crítica. ¿Sales hasta las 3? “Uy, ¡cómo te atreves!”, ¿te pones a hacer el pino puente? “Uy, ¡cómo te atreves!”, ¿comes un sushi vegetal? ¿uno de pescado congelado y tú tan feliz? “Uy, ¡cómo te atreves!”, ¿te vas a comer tan ricamente un bocadillo de atún en conserva? “Uy, ¡cómo te atreves!”.

La dulce espera no acaba nunca.

En el tercer trimestre te invaden las hormonas de la felicidad. Aún con la inestabilidad en la que vivimos, estamos pletóricos, vamos a la playa y solo pensamos en lo bonito que será cargar con 3 mochilas, botellas de agua, juguetes, palas y cubos, tuppers con fruta, la sombrilla, toallas y una minimodernidad cada vez que vayamos a pasar una mañana a la playa el próximo verano. Y como la barriga atrapa miradas sientes el cuchicheo en dolby surround.

La pregunta en esta fase pasa a ser “¿ya lo tienes todo? ¿ya has arreglado su habitación?”. Pues no, todo no lo tenemos, pero tampoco creo que lo vayamos a necesitar TODO, si vamos a hacer colecho -o eso planeamos- su habitación es solo un espacio donde guardar ropa y cambiar pañales ¿qué prisa hay?

La deadline, la fpp, el día en que se acabará el mundo está solo a 3 meses y algunos preguntan, semana sí semana también, cuánto te queda y vas contestando “uy… 3 meses”, “más de 2 meses”, “menos de 1 mes” y cuando lo dices te pesan cada una de esas semanas que están por venir. Nadie te habla de nada que no sean bebés, partos y embarazos, porque desde el segundo trimestre eres una barriga sin intereses ni aficiones. Eres una futura madre, una embarazada, pero no una persona, ni una profesional ni una experta en tu sector.

Dicen que las últimas semanas pasan en un suspiro, pero no te engañes, futura embarazada, tu movilidad se ve drásticamente reducida, atarte las cangrejeras es un ejercicio de contorsionismo, no te ves las ingles y posiblemente lleves una mata de pelo al puro estilo de los años 70, agacharte es un ejercicio de puro antiglamour porque para hacerlo tendrás que abrir las piernas como si fueras a cagar a pulso y tomar la misma postura que si fueras a levantar 70 kilos a pulso desde el suelo, cuando lo que se ha caído es la goma de borrar. Y mañana será un poco menos ergonómico que hoy.

Ahora que estoy en lo que se denomina “a término”, me preguntan “¿cuánto te queda?”, contesto “cualquier día este mes” y me miran desencajados, como si fuera a parir delante de sus atónitos ojos.

Así que, futura embarazada, no esperes respeto durante tu proceso. Es normal que tus amigos y familia directa te pregunte, pero mentalízate para que ese tío enésimo por parte de tatarabuelo se indigne porque no le quieras decir cuántas tallas de pecho has augmentado.

Así que, seres no embarazados, no agobiéis. Dejad de preguntar lo que pregunta todo el mundo, ni te importa su estado semana a semana ni la barriga de esa embarazada que tienes delante de ti va crecer acto súbito por muchas ganas que tengas.

Y vosotras ¿qué pensáis de la dulce espera?

Mini Jolie en el Walk of Fame de Nonabox

En #LaParty24M del Club de las Malas Madres, Nonabox daba unos paquetitos de pañales acompañados de un tarjeton.

En este tarjetón hay muchas cosas, pero yo lo primero que leí fue SORTEAMOS 1 AÑO DE PAÑALES.

Es un auténtico claim para una embarazada. El mejor. Contiene la palabra pañales, que no había pronunciado tanto en mi vida como en los últimos 2 meses -y lo que me queda, si todo va bien-, y contiene el concepto de “por la patilla”.

Y es que a un bebé se le cambia el pañal unas 8 veces al día y eso, al final del año, son un montón de pañales.

Así que ni corta ni perezosa me lancé a leer el resto del tarjetón. Para ganar ese año de pañales, hay que customizar uno de los pañales que daban en el paquete. Bueno en las instrucciones dice “un pañal” pero yo he usado uno de los suyos. Y la customización no es aleatoria, tiene que ser de un artista de Hollywood.

Para hacerme la interesante, primero pensé en alguna directora de cine, porque artista no quiere decir actor. Pero no encontraba a nadie lo suficientemente icónico. Bueno sí, está el Spielberg con sus barbas, Scorsese con sus cejotes, pero necesitaba algo menos… vintage.

Hollywood está lleno de iconos, para triunfar en una industria plástica debes tener algo característico, como la tocha de Rosy de Palma en las españas.

Una de las figuras más icónicas que me vinieron a la cabeza fue Angelina Jolie, una mujer hecha a si misma. Porque cuando dices su nombre no piensas en que es hija de tal, piensas en sus morros. Aunque sus pelis te pueden gustar más o menos, y ha hecho fantasmadas como Wanted (donde disparan balas con efecto, WTF), todo el mundo sabe quien es.

Y entre las cosas que es, es una mujer profesional de esas que te imaginas muy decididas con su carrera. Es activista en varias fundaciones contra el hambre, que puede gustar más o menos que las celebrities paseen palmito pidiendo ayuda humanitaria, pero menos es nada. Y es madre de 6, que se dice pronto, y también puede gustar más o menos que estas celebrities adopten niños a porrillo cuando el común de los mortales se pegan años y años para adoptar 1 solo hijo, pero bajo mi punto de vista, más afortunados son estos niños que los que esperan años y años a que su dossier salga de debajo de una montaña de polvo.

Para la customización de Jolie Jr. busqué qué características tiene, como que siempre lleva el pelo muy levantado, con moños, tupés y melena desbocada, yo la prefiero cuando lo lleva oscuro y con más tendencia a los castaños que a los rubios, por eso utilicé dos marrones diferentes. Los ojos siempre maquillados. Y los labios que más que labios son morracos carnosos.

Pensé en hacer los labios con chorizillos, pero era demasiado exagerado.

En general todo está hecho con papel, porque en casa de una diseñadora siempre hay muestras de papeles raros.

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Pero esta señora le caracteriza estar siempre rodeada de churumbeles y pocas casas deben tener tantos productos infantiles como en la mansión Jolie-Pitt. Y por ello le incluí los pañales hechos con papel higiénico, tanto por su familia numerosa como por su colaboración con las fundaciones que comentaba anteriormente.

Customizar un pañal con papel es chungo, chungo porque no puedes deformar la forma para hacer un perfil diferente, tienen que intervenir un montón de herramientas, coser o pegar y tampoco soy tan manitas, de hecho colocar los mechones me costó un montón, ponía uno y se caía el de al lado. Se me dan mejor otros tipos de packaging.

Estreno tienda + sorteo

Aquí llega la tan prometida novedad, el final de tanto hype generado la semana pasada por las redes, el motivo por el que lancé el logo de Hipsterbebe el miércoles, finalmente hoy es el día.

¡Estreno tienda on-line!

¿Tanto rollo para esto? ¿Para una tienda on-line? Pues sí. Todo comenzó dándole vueltas a la decoración de la futura habitación de la minimodernidad. Había visto láminas y vinilos monérrimos, pero nada me motivaba lo suficiente, porque una es diseñadora y tenía una imagen muy clara de lo que quería y del estilo que buscaba.

Así, al final lo que venía a ser una lámina personal se ha convertido en un catálogo de propuestas. Por eso me lié la manta -una manta trendy- a la cabeza y me puse a darle vueltas a la oportunidad de llevarlas hasta vosotros por medio de tienda on-line. El handicap y gran virtud al mismo tiempo, es que todas las láminas son personalizables, por ello si alguna de las láminas de la tienda os interesa no la podréis comprar directamente, sino que tendréis que poneros en contacto conmigo sea con el formulario o la dirección de correo electrónico que podéis encontrar allí.

Cuando digo que son personalizables, lo digo de verdad. En la tienda podéis encontrar algunos ejemplos, pero ¿habéis decorado la habitación de vuestras descendencias con flores y pájaros? Haremos una lámina a medida de vuestra decoración. ¿Parísteis un lechón de 5 kilos que os hizo estar de parto 35 horas y no queréis que esa cifra quede patente en la habitación? Cambiaremos los datos por los que vosotros queráis. ¿Os gusta la lámina pero la queréis en otro tamaño? No hay problema, lo hablaremos. ¿Queréis esa lámina pero como tarjeta para enviar a la familia? Ponéos en contacto conmigo y lo hablaremos. ¿Y los colores? Aunque mis colores favoritos no son el rosa pastel y el azul cielo, si a vosotros os pirra haremos la lámina en esos colores.

¿No tenéis ni idea de lo que queréis? Tampoco hay problema, dadme un silbidito.

Una lámina para Clara y otra para Nil. Láminas ©Hipsterbebe2014

Una lámina para Clara y otra para Nil. Láminas ©Hipsterbebe2014

Y para celebrar la apertura de la tienda qué mejor que lanzar un sorteo, así, tirando la casa por la ventana. Celebrando de paso mi primer concurso.

¿Cuál es el premio? Participando podréis ganar una de las láminas de la tienda, magníficamente impresa en A4, con los datos y el color que queráis incluir.

Las normas son las de siempre y una más:

1. Darle un me gusta a la página de Facebook de Hipsterbebe aquí o en el botón en el menú arriba a la derecha.

2. Compartir esta entrada de forma pública en vuestro muro de Facebook o en vuestra TL de Twitter.

3. La letra pequeña. Para que la lámina tenga un pronto destino las participantes deberán:

Opción a: Haber dado a luz recientemente, dejo el periodo razonable en vuestras manos, no vale tener un churumbel de 17 años para avergonzarlo intentando colgar la lámina en su habitación.

Opción b: Estar a punto de caramelo, aproximada FPP 31 de agosto de 2014.

4. Rellenar el siguiente formulario, indicando cuál es vuestra lámina favorita.

El formulario ha caducado.

Y si comentáis esta entrada, mejor que mejor. El envío es solo para península e islas, las de fuera aseguraos de tener una dirección en estas geografías. El sorteo se cerrará el 29 de junio a las 23:59. La mano inocente será sortea2.com y la ganadora será anunciada la primera semana de julio en este blog.

Y la ganadora es…

winner_sorteo lámina

Y vosotras ¿cómo decorais las paredes?

Espacio personal interrumpido

Las personas tenemos un espacio personal mínimo, es el espacio que dejamos entre nosotros y otra persona, el espacio en el que nos sentimos cómodos y seguros. Lo tenemos todos, seamos de dónde seamos. Puede ser más o menos corto, pero por sociedades se puede establecer una media estándar. Por ejemplo, las sociedades mediterráneas tienen el espacio personal justo para que puedas extender el brazo y coger el hombro de la persona que tienes al lado. Las sociedades nórdicas tienen el espacio suficiente para dar la mano extendiendo el brazo. Tocarse más allá de estos patrones es extraño, incluso cuando damos dos besos para saludarnos o despedirnos mantenemos una distancia y luego recuperamos la distancia media. Los que rompen esta distancia o nos tocan más allá del saludo o el apoyo en el hombro o brazo son considerados tocones.

Toda esta teoría tan hermosa se cae cuando se te empieza a marcar la barriga.

Según Bebes y más el peso que se gana durante el embarazo se distribuye de la siguiente manera:

  • Volumen sanguíneo: 1,3 kg.
  • Pecho: 0,4 kg.
  • Útero: 1 kg.
  • Feto: 3,4 kg.
  • Placenta: 0,7 kg.
  • Líquido amniótico: 0,8 kg.
  • Grasa: 3,5 kg.
  • Líquido retenido: 1,5 kg (aunque puede llegar a los 4,5 kg).

No sé vosotras, pero yo no veo en ningún sitio el kilo de imán que genera esa tracción solo controlable por unas pocas personas para completar el binomio mano-barriga.

Espacio personal interrupido. No me toques la barriga, si te digo que no me gusta.

Espacio personal interrupido u os vais a llevar dos hostias cada una.

Porque de repente la vecina del 5º que te miraba con cara de pocos amigos desde que montaste una pequeña fiesta un sábado noche que se descontroló y acabaron apareciendo 60 invitados que no se marcharon hasta las 5 de la mañana por una tontería de nada que ocurrió en el pasado, ahora te mira con ojitos tiernos y se acerca con la mano extendida, hacia tu barriga, en cámara ultra rápida, imposible de ser detectada por el ojo humano. ¡ZAS! tienes la mano de una persona que no te podría importar menos e incomodar más, sobre de tu incipiente barriga.

Si estuviera de 8 meses, con una barriga que no me cupiera en el cuerpo y en lugar de subir en ascensor necesitara un montacargas, supongo que en ese momento las manos pueden sufrir una mayor tracción irrefrenable y querer tocar el cuerpo de la minimodernidad a través de mis carnes. Pero cuando no se tiene más barriga de la que tengo yo ahora ¿qué esperan tocar? No están tocando un bebé, me están tocando a mi con un feto de dimensiones liliputienses. Por fuerte que aprienten sus manos contra mi, no van a notar más movimiento que el de mi mano hacia su cara en forma de bofetada.

Mi consejo es que dejes claro, con mayor o menor delicadeza, tus preferencias. Yo lo sigo intentando, tampoco soy un ogro, hay gente que se da cuenta de su osadía segundos después de meterme mano. La cosa funciona así:

  1. Se acercan con mano temblorosa,
  2. acarician durante 3 segundos,
  3. entonces apartan la mano a la par que levantan la mirada pidiendo perdón porque no me han preguntado si lo podían hacer.

Puede que sea la mano temblorosa, los escasos 3 segundos o las palabras de perdón, o los tres factores, pero a estas personas, les perdono el error explicándoles que no me gusta, pero que no les voy a arrancar la cabeza. Y de paso el resto de la concurrencia se entera y da un paso atrás mientras esconden las manos tras la espalda.

La semana pasada me puso de especial mala leche una anécdota, en un intento de elegancia gafapastil, cuando llegué a una fiesta de cumpleaños le dije a alguien que se acercaba con la mano extendida + mirada a la barriga + avance decidido, que me incomodaba que me tocaran. ¡ZAS! Dos manos en la barriga y respuesta fue “ah, ¿qué te duele cuando te tocan?” Mi cara de idiota máxima y mirada de incredulidad ¿no te a cabo de decir que NO me gusta?, me aparté en dirección al cuarto de baño lanzando una bomba de humo en modo ninja. Afortunadamente allí estaba el Sr. Moderno para explicar que incomodar significa “no me hace maldita gracia”. Desde el cuarto de baño escuché como una de las propietarias de las manos decía, para su séquito, que cuando ella estaba embarazada le encantaba que le tocaran “¡toca! ¡toca!” dice que exclamaba. La sangre no llegó al río y nadie más intentó tocarme la barriga. Yo estaba dispuesta a repartir tortas al siguiente que lo intentara, las reservas de finura se me habían acabado.

Y a vosotras ¿os gustaba o molestaba? ¿de qué escuela creéis ser?

Conocimiento urbano compartido

Estoy en el 5º mes. Aunque se me hace raro hablar en meses ahora que mi vida y la de mi descendencia se mide en semanas. Hace 6 semanas que empecé con este blog y empecé a leer, en la medida que mi trabajo me lo permite, otros blogs de madres. Hace 6 semanas que se me marca la barriga, provocando que vecinos y curiosos me miren la barriga como si fuera a crecer ante sus atónitos ojos.

En estas 6 semanas he aprendido mucho, sobretodo sobre la ignorancia infinita. Nuestros amigos comparten dudas y por edad están bastante exentos de muchas creencias populares, pero familia, conocidos y desconocidos comparten sus conocimientos leyendas urbanas sobre el embarazo.

Niña, tú hazme caso a mi, que yo de esto se mucho. Embarazo, consejos, leyendas urbanas.

Niña, tú hazme caso a mi, que yo de esto sé mucho.

He aquí una recopilación de burradas:

El atún es mercurio puro. Da igual que lo comas una vez al mes o 3 veces al día, eres mala madre porque el atún es malo y vas a tener un bebé con 3 ojos.

El llamador de ángeles. Da igual que seas supersticioso o no, no importan tus creencias religiosas, ni cuales sean tus valores. Te cuelgas un cascabel del cuello y tu progénie tendrá buena suerte. Si nace, resulta que tiene el ojete cerrado y tienen que operar con 5 minutos de vida, es porque eres mala persona y no te pusiste el puñetero cencerro colgando. Si con 16 años se rompe un hueso haciendo el imbécil, como todo adolescente, es porque no te pusiste el jodido badajo.

El jamón serrano es malísimo. Da lo mismo que tu doctora te haya dicho que es casi imposible que pilles la toxoplasmosis, porque los controles sanitarios hoy en día son efectivos y, sobretodo, porque el jamón se prepara en fábricas bajo unas correctas condiciones higiénicas. Da igual que, a pesar de esas condiciones higiénicas, te haya aconsejado congelarlo y lo hayas hecho. Da igual. Si te ven comiendo jamón serrano eres mala persona y peor madre.

Eso de no comer embutidos es una tontería. Te lo van a decir madres, abuelas, la vecina de 6º y tu tía macro-vegana. Ellas han comido todas las partes del cerdo en todas las formas posibles y sus hijos son fuertes como robles. Ellas son madres y saben más que cualquier medicucho especializado en embarazo porque han parido entre 1 y 3 veces, eso le gana a cualquier médico que haya asistido cientos de embarazos y partos.

Gatos. Todos los gatos tienen toxoplasmosis. Tienes que buscar un nuevo hogar para los gatos, no se pueden quedar en casa. Los gatos son celosos. Si mis gatos lo llevan peor o mejor es asunto del Sr. Moderno y mío, gracias. En cualquier caso, los gatos forman parte de nuestra casa, tarde o temprano me los encontraré lamiéndole los dedos a la minimodernidad y no por ello voy a bañar a la criatura con desinfectante ni a cortarle la lengua al gato.

Perros. Los perros muerden. Pueden atacar a tu bebé. Por ello se les conoce como el mejor amigo del hombre, porque se comen a tus hijos. Da igual que tu perro tenga 20 años, esté ciego y tenga la energía de un perezoso reumático para desplazarse. Da igual que sea parte de tu casa desde hace 7 años, sea el perro más fiel del mundo, te traiga las zapatillas y una copa de vino cuando llegas a casa. Da igual que tengas un chihuahua que no levanta un palmo del suelo y en lugar de ladrar emita ultrasonidos. ¡Ten cuidado! ¡Va a morder a tu descendéncia! ¡Cogerá la rabia! ¡Vamos a morir todos! (Nosotros no tenemos perro. Esto le ha pasado a una compañera que sí tiene perro).

Ir con la barriga destapada. El feto coge frío. La piel de la barriga absorbe más toxinas que el resto del cuerpo. Los vasos sangíneos van directos a tu criatura y toda la polución la absorbe. En este caso, también eres mala madre y te nacerá con 6 dedos en cada mano. Casi que en este caso ni me canso, llevo unos meses trabajando con un equipo de químicos especialistas en la piel, podría daros un speech, pero os aburriría. Llevad las barrigas al viento si os apetece, pero poneos protector solar factor total ultra mega plus de la heavy.

No puedes hacer ejercicio. Ni se te ocurra correr, se te puede caer el feto. Pero te tienes que mantener en forma mágicamente, ir a las clases de aquagim para preñadas y hacer yoga, ninguna de estas cosas cuenta como hacer ejercicio.

No volverás a tener tu talla. Te cambia el cuerpo y te quedas con el peso que has cogido de más. Y con cada embarazo ganas esos 14 kilos otra vez, ni haciendo la dieta de la alcachofa vas a volver a tener esa (rellenar con tu talla) que tenías. De nada sirve que tengas una educación gastronómica, que sepas distinguir un carbohidrato de una proteína, o que tengas un huerto urbano. “No seas tonta niña, no te vas a quedar con tu talla” te dicen y acto seguido se comen un donut.

Otro día ya hablaré de las burradas que dicen los hombres. Sean padres o no.

Y a vosotras ¿qué burradas os dicen o decían? ¿Qué leyendas urbanas se sacaban de la manga para meterse con vosotras?

La anécdota del sujetador

Estoy en el mágico 4º mes, cuando de repente, todos los síntomas tan molestos van remitiendo. Tengo que decir que tengo un embarazo, casi casi, de lo que el Sr. Moderno y yo llamamos de unicornio. Las molestias han sido mínimas, excepto unas 2-3 semanas en las que las náuseas, los vómitos y el sueño infinito no me dejaron ser una moderna persona.

Hay síntomas que, por el contrario, en el común de los mortales, no hacen acto de presencia hasta este 4º mes. Entre estos síntomas se encuentran el aumento de pecho y de barriga. Síntomas que he experimentado desde las primeras semanas. Mi barriga ha crecido desde la 7ª semana muy gradualmente. Desde la 9ª ya no me puedo poner nada en la cintura sin sentir que me aprieta y sobrevivo con unos tejanos muy anchos de cintura.

Pero mis lolas… ¡ay, mis lolas! Adelanto que no encuentro sujetadores en tiendas “normales” y mi salvación llegó de la mano de Change. Y cuando empezaron a sobrepasarme fuimos a la búsqueda y captura de nuevos compañeros inseparables. Esta triste aventura la explicaré en otra ocasión.

Con mis nuevos sujetadores decidí guardar los viejos para cuando pudiera volver a usarlos. Y fijaos que escribo en condicional, porque la lavadora decidió que era hora de una dosis de realidad.

adios_sujetador

Así me soltó las prendas. El resto de la colada impoluta y los sujetadores como si hubieran estado en una fiesta universitaria muy hardcore. Mi favorito roto y descosido. Lo que me dió pie a pensar en “qué cojones estaba pensado”. Después del embarazo, parto y lactancia ningunas lolas vuelven a ser las mismas y, por lo tanto, mis viejos sujetadores pasarán a mejor vida o mejores lolas.

Gracias lavadora, para la próxima lección me dejas una nota que también me vale.