Autor: Sra. Gafapasta

Soy la Sra. Gafapasta. Hipster moderada, con sueño permanente y mil pendientes en mi lista. Madre de dragones. Diseñadora visual. Friki, así, como norma general.

Maquíllate, maquíllate. Los inicios.

Había una vez una minimoderna, futura Sra. Gafapasta. Eran los tiernos inicios de la década de los 90, a la minimoderna le regalaron una paleta de maquillaje.

La minimoderna amó su paleta de maquillaje porque era finita, de color rojo oscuro y tenía forma de corazón. La tapa por dentro era un espejo, obviamente con forma de corazón. La paleta tenía sombras de ojos y labiales.

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Os podéis imaginar la felicidad de aquella minimoderna.

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Las parejas perfectas

Cuando era pequeña las cosas eran diferentes. En muchos sentidos. A veces me da por pensar en cómo era algo y como es ahora. Casi siempre gana el ahora. A mí personalmente, la nostalgia me da dentera.

Una de las cosas me da por pensar es en las parejas “perfectas”. Allá por los 80 fueron la folclórica y el torero. En los 90, la cantante y el modelo.

Cada sector profesional, tiene su “star system” y su match perfecto de parejas.

En el mundo del diseño, se me ocurren combos tradicionales (son intercambiables en género y orden):

  • La diseñadora gráfica y el diseñador industrial.
  • El redactor y la creativa.
  • La fotógrafa y el ilustrador.
  • El arquitecto y la interiorista.
  • La interiorista y el fotógrafo.
  • El animador y la ilustradora.
  • La fotógrafa y el diseñador gráfico.
  • El diseñador gráfico y la ilustradora.
  • La diseñadora gráfica y el fotógrafo. 
  • El informático (holi, Sr. Moderno) y la diseñadora gráfica (jijiji).

Algunos combos han aparecido en esta etapa de los 2010:

  • La Community Manager y el ilustrador.
  • El programador y la diseñadora visual.
  • La UX resercher y el diseñador de UI.

Y lo que vendrá.

Así que, para acabar esta semana, os propongo un juego: ¿Qué parejas perfectas hay en vuestra profesión?

La situación

Basado en hechos reales.

Hay días que se juntan con semanas, que se juntan con la regla y la carencia de descanso, en los que todo va mal. Mal de fatal.

En esos días en los que piensas: ¡Qué desastre todo! ¡Qué mal!

En los que miras a tu alrededor y no entiendes nada, ni cómo has llegado a ese punto.

En los que un niño de 3 años y un bebé de 14 meses exigen algo de ti que no entiendes, en que tu entorno no entiende que cómo puede ser, que entres por la puerta y esos niños tan monos se porten tan mal “si hasta ahora han estado tan bien y tan tranquilos” y tú dices “soy yo” y se lo toman a broma.

Hay días en los que la rabia y el desánimo te pueden y coges el árbol músical de tus descendientes y lo aplastas contra el suelo. En un ataque de pura rabia.

Porque pasan muchas cosas que te aprietan el alma y el corazón. Y lo único que puedes hacer es romperte por dentro.

Porque tienes un niño de 3 años que no te abraza cuando te ve, ni te llena de besos, que como mucho te dice hola y ni te mira. Porque eres un ente que pasa por su vida.

Porque un niño de 14 meses te quiere para él solo. Sin compartir.

Hay días en que lo dejarías todo, a todos, para buscarte, porque esa no eres tú. No sabes quién ocupa ese cuerpo que se mueve por inercia, se traga sus palabras y se muerde la lengua hasta envenenarse.

Y realmente te envenenas tanto que te duele el estómago y te tiemblan tanto las manos que ya no te ríes.

El nacimiento del Artista

El arte contemporáneo necesitaba un revulsivo. Estaba todo visto y repetido. El plagio y el coco* se habían convertido en una herramienta más de la expresión plástica.

Pero ha aparecido un nuevo artista en el panorama. Trabaja a muy pequeña escala, pero ya cuenta con una audiencia fiel que considera cualquier obra una competencia a Barceló, Plensa o Bansky.

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Conociendo Pisamonas en Barcelona

Dentro de los últimos acontecimientos, si nos ceñimos a lo estrictamente familiar, el Sr. Oh ha comenzado el colegio “de mayores” y el Sr. Natural ha entrado en la guardería. Y nosotros vamos de cul cul.

En septiembre empezó el curso y aterrizó en Barcelona la zapatería infantil de Pisamonas en la ciudad, ¿casualidad? Don’t think so… Era una tremenda excusa para que fuéramos a un sarao a principio de curso, cuando todavía teníamos energías.

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Una historia de La Adaptación

Estoy agobiada. Por la vida en general. Por no poder escribir en particular.

También me agobia el Sr. Natural. Y su pulposidad. Y su nueva guardería. Y su adaptación, de la que os voy a hablar.

Pero, antes retrocedamos unos instantes en el tiempo.

Retrocedamos 2 años. No son instantes, lo sé. Tampoco os pongáis tan quisquillositas.

En ese momento, el Sr. Oh! no había entrado en la guardería municipal. Estábamos como los 9° en la lista de espera. Me dijeron “Espera que seguro que te llamamos”.

Y todavía estoy esperando.

Me decidí por ir a la privada. Me mentalicé, preparé al Sr. Oh, le comí la oreja, que tendría un espacio para él, que qué bonito todo.

Fail.

La adaptación del Sr. Oh! fue un cagarro. Duró semanas, SEMANAS, varias, múltiples, largas y duras semanas. He dicho semanas, marranas. Vamos, que fueron varios meses.

Ahora, hagamos una elipsis temporal hasta el noviembre del año pasado (2016).

El Sr. Natural ya había nacido, se desenmascaró como el pulpo inquieto que es, y yo me puse a trabajar. Montamos un circo, donde él pasó de mano en mano, como la farza monea, con varias agentes involucradas. Todas ellas saben que cuando te agarra, no hay escapatoria.

El Sr. Natural así, todol día

Los meses pasaron, llegó el sorteo de plazas de la guardería municipal y entró. La gente no paraba de repetir que todo esto iba muy bien para que luego al Sr. Natural no le costara nada la adaptación a la guardería.

Los.

Cojones.

Al Sr. Natural la adaptación le está costando. Se piensa que lo vamos hacer al horno. O a la gallega. Cada vez que lo pongo en el carro, 4 patas con ventosas me atrapan y no hay manera. Cuando llegamos al colegio, se me engancha y hace pucheros. Lo pasa mal, porque me echa de menos. O porque nunca me ha tenido lo suficiente para él solo. O porque es porculero y no hay más.

Así que en ello estamos, en plena adaptación del Sr. Natural.

Y las marcas de las ventosas, vosotras ¿cómo las lleváis?

Des-pa-cito

Últimamente me ha dado por repasar mis miseros lamentables paupérrimos básicos conocimientos de japonés. Lo hago con una app tontuna, basada en parlantes nativos ingleses.

Al Sr. Oh le he ido enseñando algunas cositas, pensaba que caían en saco roto. Para mi sorpresa estaba enseñándole la app y repetía algunas palabras, le decía en que orden tenía que tocarlas para formar una frase y las reconocía en el acto.

Llegado un momento empezó a reírse y a pasar de la app, toca “asoko” le decía yo y él me contestaba “koko“. “No, asoko” le insistía. Entonces me señaló otra “esta” y yo le leí “heya, es habitación”. “Esta” decía él, “esa es mado” contestaba yo. Así hasta que llegamos a la última de la lista porque asoko era la primera y no le daba la gana de empezar por la primera.

“Pues esta” dijo finalmente él, “esa es des” contesté yo.

Des-pa-cito” Dijo él.

Troll.

Y vosotras ¿estáis del despacito hasta el piticlín?

PD: Desu en japonés se lee des, omitiendo la u y es el presente del verbo “ser”.

Una cuerdecita

Antes de empezar: en este post se habla de pedos.

El Sr. Oh está en esa maravillosa edad en la que puedes acabar dándole la vuelta a cualquier conversación. Es divertido y pone a prueba la imaginación del adulto medio.

Hace unas semanas, en casa, una servidora estaba tirándose unes pedetes en el confort y la seguridad del hogar. Que para algo pago la hipoteca, hoño.

El Sr. Oh iba preguntando “¿qué suena?” y el Sr. Moderno le contestaba “un pedete”. Entre tanto el Sr. Natural miraba la escena babeando.

Cuando ya llevaba 3 o 4 preguntas–respuestas, el Sr. Moderno le contestó “la Mama es un globito de pedos, habrá que atarle una cuerdecita para que no se vaya volando”. Jajajaja. Hilarante.

Se acabó mi munición pedil y coincidió que teníamos que salir a la calle.

Con afortunada coincidencia quiso el azar que nos encontramos a una vecina, a quien le faltó tiempo para saludar al Sr. Oh con un “hola bonito ¿qué haces?”, entonces el Sr. Oh en un alarde de comunicación le contestó “El Papa va a atar a la Mama con una cuerdecita”.

Je.

Je.

Je.

La vecina nos miró por encima de la montura de las gafas. “Claro… Bonito… Claro”.

El Sr. Moderno y yo nos congelamos un poquito. Mejor no le damos explicaciones ¿no?

Uuuups

Y vosotras ¿sois de pedetes caseros?

Moda consciente: Tukutuno

Si hace tiempo que andáis por aquí, sabréis que soy muy pesada me gustan las cosas bien hechas.

Comer y vestir son necesidades. Necesidades que, si no estamos en peligro, podemos cubrir con consciencia. Y la moda consciente es una cosa que me enamora.

Por eso, cuando Tukutuno me invitó a probar una de sus prendas de la colección “Retrociclos” y me explicaron el proyecto, me tocó la patatona.

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