El chupete

El Sr. Oh nunca usó chupete.

Quizás sea porque tengo un trauma.

Mis padres me dieron chupete y en la crianza respetuosa de la época, la manera de quitar el chupete era cosiéndole un hilo para provocar arcadas. Así que pienso en un chupete y me revuelve el estómago.

Para que luego digan que no hay causa-consecuencia.

A parte, cuando nació el Sr. Oh leímos por algún sitio que era mejor evitar el uso ocasional. Así que se usa de forma habitual y continuada, o no se usa en absoluto. Temas de la muerte súbita, que no crean apenas alarma mental.

Así estábamos felices sin chupete hasta que llegó el Sr. Natural.

El Sr. Natural venía de fábrica con un aviso de instinto de succión apabullante.

Nació con los ojos abiertos y en cuanto su olfato se centró en el pezón no lo soltó en las siguientes 48 horas. Del tirón.

En un principio, era un niño de tomas eternas. Muy pronto se encontró sus propias manos, directas a la boca, y cuando no era las manos, buenos eran sus propios pies, como alternativa a los brazos, codos y hombros ajenos.

Habitualmente, se le veía agarrado al antebrazo de cualquier mortal dispuesto a tenerlo en brazos, cual preciosa sanguijuela.

Viendo cómo se estaba poniendo de chupoptero comenzamos a ceder ante la idea de darle chupete.

Empezamos por ofrecerle el típico anatómico, escupitajo olímpico. ¿El ergonómico? Lanzamiento a la estratosfera. Ni talla grande ni pequeña ni mediana.

Como yo estoy fuera trabajando, el Sr. Moderno o las abuelas se encargan de su alimentación, empezaron a notar que a menudo buscaba el biberón por la necesidad de tener algo que succionar. Pero no aceptaba nada, solo chupetear brazos, manos y, en contadas ocasiones, juguetes.

Primero intentamos aumentar la dosis de la toma. Pero no se la acababa. Descartado el hambre.

Hasta que un día de la semana pasada la Sra. del Pueblo se personó con un chupete redondo. De los de toda la vida.

El primer día, después del biberón se lo ofrecieron y estuvo sacándole brillo un rato.

El segundo día, lo miró con ilusión.

El tercero, se lo puso en la boca y se quedó adormilado.

El cuarto, se pegó una siesta con él, después del biberón.

El quinto, lo buscó, se lo puso él solito y se quedó ko.

El fin de semana, descansó.

La siguiente semana siguió con su rutina diaria, cogiendo el chupete después del biberón. Cuando yo volvía de trabajar, lo rechazaba y se olvidaba del chupete para siempre.

Hasta que una noche, muerto de sueño se revolvía, daba vueltas, se quejaba. El Sr. Moderno me insinuó si no quería inténtarlo con la chupete.

Horror.

¿Debería?

¿No debería?

¿Debería?

¿No?

Venga, va lo intento.

Le ofrecí el chupete, lo cogió con la boca abierta.

Aaaaaaaa. Nyam.

Un par de succiones y se duerme en brazos. Lo dejo en la cuna. Éxito. Sigue durmiendo.

Siesta diurna

Y ahora ¿qué hago? Es de noche, ¿le dejo con el chupete? Y si se lo quito, ¿se despertará? Mejor se lo dejo. ¿Pero no era malo? Puede que con chupete duerma toda la noche… Mejor se lo dejo, sí. Mmmm… ¿no?

¡Ay! Difícil decisión.

Así entre el sí y el no, llevamos varios días con un descendiente que parece que duerme tan agusto con el chupete, mientras yo lo miro ojiplática, planteándome si es bueno o malo.

Mientras él succiona con fervor.

Esmuch, esmuch, esmuch…

Y vosotras ¿sois de chupete?

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7 comments

  1. Decididamente SI.
    Yo sólo le veo ventajas. Les calma mucho el instinto de succión, les tranquiliza, les consuela cuando están malitos, es su manera de canalizar su mini estres, es algo muy de ellos, y si no le gusta, no le obligues, pero si ves que concilia mejor el sueño y que le calma tanto, ¿porqué no dárselo?
    Luego para quitárselo, al mayor le dijimos que nos lo habíamos dejado en la playa y por las noches genial, aunque las siestas lo echaba mucho en falta, tenía como mono de su droga…
    Pero sólo unos días.

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  2. Payasote es adicto al chupete…si no lo tiene chilla como poseído “tetéeee” Para dormir necesita dos…uno en la boca y otro en la mano, preparado, por si acaso…Aún no nos hemos planteado quitárselo…pero intento que se olvide de él al menos de día, para ir allanando el camino…

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  3. Nada muchacha, esto es supervivencia. Si el Sr. Natural duerme mejor con chupete y a ti te deja descansar, ni lo dudes.
    Qué hartura de chupetes no, biberón no, televisión no, juguetes no, brazos no,…
    Para las nazis de la crianza todo es no!

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  4. Nunca hemos utilizado chupete, por muchas razones diferentes. Tampoco nos hemos visto en la necesidad de usarlo y pienso que nuestra hija tampoco lo ha necesitado. Llevamos 28 meses de lactancia y hay veces que incluso se duerme sin teta ni nada.
    Pero entiendo que hay circunstancias, que a veces las mamás no estamos, o que hay niños que ves que lo piden. Entiendo que aunque no quieras, a veces ayuda.

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