Mi amante exprimido

Debo confesar que si este embarazo no acaba con mi relación con el sr. Moderno, nada lo hará.

Primero la eterna discusión que hemos tenido hasta dar con el nombre.

Seguido del tipo de parto. A mi me picaba la curiosidad un parto en casa y él es muy fan de lo medicalizado. Cierto es que la medicina moderna ha arreglado el desastre que tiene en las cervicales y que gracias a un médico, de esos que se atreven a experimentar con sujetos vivos llevar la medicina un paso adelante, hace vida normal.

Pero si algo ha odiado el sr. Moderno pasionalmente durante los últimos meses de nuestra vida, ha sido al otro que ocupa un tercio de nuestra cama.

Based on Freepiks icons ©Hipsterfamily, 2016

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No, no me refiero a mi barriga.

Ni mucho menos al sr. Oh!

Me refiero al otro. Al que me acompañó en las noches frescas y al que me acompaña ahora, en los tórridos días de verano.

Me refiero al:

COJÍN DE LACTANCIA

Que no sé como lo llaman así, debería ser nombrado Salvador de las Ballenas Varadas. Portador de la felicidad. Brazos de Morfeo. Mesías del amor. O algo así, sencillito, sin pretensiones.

El caso es que andaba yo taladrando consultando a mi grupo de habituales, para saber qué marca comprar, en ningún blog me quedaba nada claro, todos me parecían pura publicidad. Pero lo peor era saber el largo, ¿una M? ¿una L? ¿una XL? Perdona, ¿qué los cojines tienen talla?

Andaba a dos manos, en una tenía la app de segunda mano dónde negociaba precios y en la otra tenía el wasa que todos conocemos, acribillando a esas personas que me responden todas las dudas, aunque parezcan sacadas del Yahoo! Answers.

Casi estaba decida a gastarme el salario en uno de esos cojines cuando una de esas madres del wasa me dijo “yo te dejo el mío, así primero lo pruebas y luego te decides”.

Pobre incauta, no sabía lo que hacía cuando me lo propuso.

La primera noche, no supe cómo ponerme con él. ¿Lo abrazaba? ¿Apoyaba la cabeza en su pecho? ¿Enredaba su flexible cuerpo entre mis piernas? Me parecía demasiado pronto, todavía no nos conocíamos y ya le estaba metiendo mano.

Superada la primera noche de inocente coqueteo con unos cuantos “¡ay! perdona si te doy calor”, “no perdóname tú, que te invado el espacio personal”, la cosa fue a más. Y rápidamente, perdimos la vergüenza, nuestros amorfos cuerpos se entrelazaban a la perfección y poco a poco, el sr. Moderno se iba viendo desplazado, al punto que sabía que prefería abrazar al cojín que a él.

Y eso que el sr. Moderno no es celoso, pero mis susurros nocturnos a mi amado flexible, le fueron poniendo la mosca tras la oreja.

El punto de no retorno, fue ponerle nombre y pasó de ser “el cojín” a ser Churri. ¡Churri! ¡Yo! ¡Qué en la vida he usado apodos con el sr. Moderno! estaba llamando cariñosamente al cojín y dejándome arropar por su estampado de flores.

Hoy, el sr. Moderno está deseando que llegue el día P, de parto, sobretodo para sacar de nuestra cama a ese que roba mi amor por las noches. Y poner, en el lugar que corresponde, al nuevo miembro de nuestra familia.

Yo, que pasé el embarazo del sr. Oh renegando de inventos modernos y sobreviviendo con una almohada y unos cojines que no me salvaban de nada, veo ahora las bondades infinitas del cojín. Sé que hay quien no le ha encontrado ninguna ayuda al cojín, quien solo lo ha usado para dar el pecho y quien lo ha adquirido solo como barrera para que las modernidades no se despeñen barranco abajo. Pero para mi, ha sido maravilloso durante estos meses y nuestros adnes siempre están entrelazados.

Y vosotras ¿habéis tenido amante exprimido?

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8 comments

    1. No sé el rato que llevo riéndome tipo Pulgoso para no despertar a mi retoña lapa😂 Yo soy del club del “no le veo utilidad”, mis embarazos han sido tripones pero su tamaño nunca me ha molestado. Me compré uno pequeño para la lactancia y no lo he usado mucho, la verdad.
      Oye… Tu señor esposo sabe que es posible que acabe compartiendo cama con la nueva adquisición y tu Churri de barrera?😂

      Le gusta a 1 persona

      1. LOL, me suena lo de reir por lo bajo para no despertar a nadie.
        Yo me he enamorado perdidamente, pero es que ambos embarazos son de barriga exagerá, de esas que asustan. Y en la cama pesaba una barriga y pesa la actual, quizás sea cosa de la forma.
        Como tengo que devolver a mi amante a su legítima propietaria, no me había planteado que acabáramos los 4 en la cama, además el sr. Oh siempre durmió en el medio, ocupando él solito 3/4 de cama.

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