Dos años madurando

Nuestro querido sr. Oh cumple 2 años.

¡Y qué 2 años!

koala cumple 2 ©Hipsterfamily 2016

koala cumple 2 ©Hipsterfamily 2016

La maduración es una cosa maravillosa. No puedo entender a quienes, con 2 años, miran a sus descendencias y suspiran por lo que un día fueron, pero claro, este es nuestro particular caso.

Las pataletas y rabietas, que justo empiezan, son una alegría, principalmente porque no van dirigidas a una frustración que no entendemos. El sr. Oh ya se expresa, y cómo, haciendo que sus monólogos nos dejen con la boca abierta un palmo cuando nos ofrece conclusiones que nadie le ha enseñado.

Lo que para otros será una época terrible, en la que no sabrán ni cómo ni porqué su dulce descendencia ha dejado de ser el bebé hamaquero que una vez conocieron para convertirse en un torbellino de pasión. Para nosotros es la tranquilidad de un niño que dice lo que quiere y escupe a la cara a quien le pretende inducir a hacer cosas que no quiere. Haciendo que hoy tengamos un pequeño troll que nos llena de orgullo y satisfacción cada vez que finta un beso o se escurre entre los brazos de quien pretende tratarlo como un bebé. Y mientras nosotros contemplamos la escena desde otro rincón y se nos escapan pequeños muajajas y aplaudimos su carácter.

El sr. Oh ha cumplido 2 años y nosotros empezamos a respirar aliviados. Justo a tiempo para recibir a la segunda descendencia.

Y empezar otra vez.

¡Ay, agüita!

Y aunque no hayan siestas en nuestros brazos ni se relaje apoyando la cabeza en el pecho de sus agotados progenitores, ni duerma en ningún sitio que no sea su cama, aunque no salte a nuestros brazos inmensamente emocionado al vernos después de horas de separación, su maduración nos hace inmensamente felices.

Nos quiero aplaudir, porque a pesar de profesionales de lo suyo que se creen especialista en lo ajeno, a pesar de consejos bienintencionados pero venidos de otras eras, a pesar de incomprensión en nuestra manera de hacer las cosas, el sr. Moderno y yo lo hemos hecho que te cagas de bien. Y oiga, después de 2 años, no solo no nos hemos divorciado, sino que ¡nos hemos casado!

No quiero decir que hemos aprendido de él, porque considero que eso pone sobre sus hombros una carga que no le corresponde. Creo que hemos aprendido de nosotros mismo, que hemos avanzado en una dirección inesperada y nos hemos descubierto en otra especialidad.

Y escribo estas líneas mientras el sr. Oh empuja un tren, lo lanza con todas sus fuerzas y entonces, en velocidad punta 200km/segundo, le pregunta “on vas?” (¿dónde vas?). Pues hijo mio, con esa fuerza, seguramente acabe en Cancún.

Qué bonita es la maduración.

Y vosotras ¿estáis maduritas?

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5 comments

  1. Lo estais haciendo muy bien y yo me siento orgullosa de ver la familia tan bonita que habeis formado, y que decir del señor oh que me tiene encandilada con esa inteligencia que tiene a pesar de su corta edad y que os quiero

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  2. Jaaaaaajajajaja me encanta! Mi pequeño panda de 2 años es igualito! Yo tb me alegro de su carácter de mi****, difícil… Me encanta cuando grita porque le tocan la cabeza o un brazo. Y también estamos encantados de que ya se exprese y podamos entenderle, ahora todo es mucho más fácil 😊

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