Las comparaciones

Son odiosas. Sí.

Tengo una mente desordenada. Últimamente pienso en posts que debería escribir ya, antes de que las semanas pasen volando y explote cual globo, para parir, se entiende. Pero se me escapan de la cabeza, porque para cuando el sr. Oh se va a dormir mis neuronas se ponen en modo ahorro de energía. Cosas del calor.

Un tema recurrente con el segundo embarazo es si lo llevas mejor o peor. ¿Mejor o peor que quién? Puedes compararte con esa constrictor de infarto que lleva zapatos de plataforma. Os lo juro, me la encuentro en la escuela del sr. Oh, con una barriguita que debe estar pegada con loctite, porque no tienen chicha alguna donde engancharse ese feto, y unas plataformas divinas de la muerte.

Based on Freepik icon design.

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Puedes compararte con esa primeriza que disfruta de todos sus achaques “¡qué alegría, qué alboroto, he cogido un kilo y soy tope de happy!” parece que griten al mundo. Osadas.

Pueden o puedes compararte con la sobrina del hermano de la cuñada del primo de tu suegra que estaba hecha un moco y el médico le dijo que no saliera a la calle e hiciera reposo absoluto y ella se pegó 7 meses llorando sus dolores y su encierro.

Puedes compararte contigo misma. Por qué sí, amiguitas. Yo, que soy una ignorante, pensaba “mujer, en las primeras semanas, pues si se nota la diferencia, pero visto el primer embarazo, visto el siguiente, ¿no?”.

Pues no.

So mendruga.

Cada embarazo es único y particular, como lo son tus circunstancias.

Puedes tener un embarazo de unicornia, toda venida arriba, que si tienes un descendiente primogénito, lo vas a vivir arrastras.

Ejemplo primer embarazote levantas por la mañana, te planteas un día lleno de actividades y por la tarde aún piensas “estoy tope de happy, tengo tanta energía que cuando acabe de pintar los techos de toda la casa, me voy a poner las bambas para caminar un par de kilómetros”.

Ejemplo segundo embarazo, te levantas por la mañana, planeas tu día mirando el reloj y tratando de calcular lo tarde que vas a llegar hoy, ¿5? ¿15 minutos?. En el rato que tardas en preparar el desayuno, que hoy te has prometido, va a ser por fin, sano y equilibrado, tu descendiente ha tirado 365 pelotas de colores por el balcón, perseguido hasta la extenuación a los gatos, sacado toda su colección de coches y trenes y esparcido sus libros en orden ascendente por el pasillo, la energía con la que te has levantado se va al garete y solo piensas “Dame veneno, que quiero morir”.

En un resumen, muy resumido, mis embarazos hasta hoy:

  • Con el sr. Oh tuve vómitos y me morí de sueño hasta acabar el primer trimestre. Me salió pelo en todas partes y mi melenza se volvió asquerosa durante el segundo. Y me aburrí de lo lindo durante el tercero.
  • Con esta segunda descendencia: Estoy cansada. Al final del 2º, principios del 3º comencé a retener líquido que parece que con lo que hay en mi se puede realizar una travesía por el desierto. Y como colofón, tengo síndrome de túnel carpiano. Que la primera vez que me dijeron que eso pasaba pensé “¡va! chuminadas”, pues ¡toma morena! Túnel carpiano para la mesa de la embaraza listilla. Y encima, planeo trabajar hasta final de verano, coincidiendo con la adaptación de P2.

A decir verdad, preferiría que se compraran conmigo, y no yo con nadie, al son de “pero que bien lo lleva, esa mujer, Diosa de la maternidad”, pero no. Aceptemos la realidad.

Cruda.

Hasta hace unas semanas, me creía estar muy flamenca y poder con todo. Pero por fuera debía ser evidente que no valía un pimiento, porque la pregunta recurrente era “¿qué tal lo llevas?” Y yo, contestaba jocosa, “Divina de la muerta”, entonces la conversación se volvía entorno a lo cansada que debía estar a estas alturas.

Ante la repetición de mis interlocutores de la palabra “cansada”, que los cansinos eran ellos, y tras ceder a los argumentos del sr. Moderno para admitir que verdaderamente estaba cansada, ahora lo admito a la primera y listos.

Si me comparo con otras, envidio profundamente la capacidad de las bloggers bimadres o a punto de serlo, que no solo no han semi-abandonado el blog, como la menda, sino que encima no paran de ir a eventos, de colaborar con proyectos, trabajan y ¡hasta se peinan por las mañanas! Pero si a mi, hay días que se me olvida hasta lavarme la cara.

Si es que las comparaciones son odiosas.

Y vosotras ¿os comparáis?

 

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7 comments

  1. Venga hermosa!!!!! Que no queda na!!

    Jajajajaja yo he abandonado el Blog por completo, no tengo tiempo ni ganas, para que te voy a engañar… los pocos minutos que tengo para mí los empleo en fregar platos, barrer, ducharme y poco más.

    Eres una super albóndiga!! Puedes con todo!!!! 😉

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  2. Pues es mejor no compararse con nadie, pero yo en el segundo embarazo me comparaba conmigo misma, porque no es lo mismo tumbarse a la bartola cuando a una le apetece en el primer embarazo, que tener que correr detras de un torbellino en el segundo. Eso es así.
    También te digo que luego todo va volviendo a la normalidad y llega un momento en que además de madre, vuelves a ser persona.
    Un besote gordo.

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  3. ánimo guapa!!! Arriba las barriguitas generosas jeje. Seguro que tu peque será precioso y te compensará todo! Precisamente, hace unos días escribí un post sobre el tema de las dichosas comparaciones entre madres. Todas caemos en lo mismo y nos hacen mucho mal. Te lo dejo por aquí por si te sirve: https://amareselmotor.wordpress.com/2016/06/29/mama-no-sufras-comparandote-con-otras-eres-unica-y-eso-es-maravilloso/. Besos y mucho ánimo!!

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