La sra. Angus hace yoga

Tras estos meses vivir con la sra. Angustias ha cambiado mucho, entró con toda la fuerza de un huracán, mantuvo una perseverancia digna de una emprendedora de éxito, cuando parecía que empezábamos a conocernos cambió de estrategia. Lo hizo todo para mantener viva la llama de la pasión, pero al final, gracias a Io el Ciego, se relajó.

Quizás se cansó de mantener siempre la postura, de sentarse con la espalda recta, de ir siempre peinada y maquillada, quizás se aburrió de su pose y de sus trajes de tweed con largos collares tintineantes.

Angustia de separación © Hipsterbebe 2015

Quizás fuera introducir la escuela y olvidarnos de abuelas, turnos, rutinas y agonías (con 12 meses).

Quizás fue por llevar meses trabajando para el destete nocturno (desde los 15 meses).

Quizás coincidió con el momento en que en la empresa del sr. Moderno hicieron liquidación de personal. Quizás fue inversamente proporcional, los nervios que nosotros pasamos, con los nervios que dejaron de pasar el sr. Oh (con 17 meses) y la sra. Angustias.

Quizás en el momento en que la sra. Angustias comenzó a ver que el sr. Moderno no era una figura que pasaba por casa, se dijo que podía ir a apuntarse a alguna actividad, dedicarse un tiempo solo para ella, y encontró las clases de yoga.

En el anterior capítulo de esta saga, parece que el sr. Oh sea un bebé que duerma poco. En ese post quería explicar que como única solución profesionales del mundo pediátrico de todo tipo, incluso cuando nos derivaron al CDIAP (con 15 meses), tema del que ya hablaré, nos dieron como única solución las rutinas. Pero nunca he dicho que el sr. Oh sea un bebé de dormir poco, ni tampoco que estar despierto fuera placentero para él.

Siempre hemos dicho, tanto el sr. Moderno como yo, que el sr. Oh es un niño cansado, vive con sueño. De facto, si hubiera dormido todas las horas de sueño que no durmió, hubiera sido uno de esos niños que parece qu van drogados, durmiendo 20 horas al día.

Si el sr. Oh se hubiera relajado y dejado llevar en brazos de Morfeo, se hubiera estirado en cualquier rincón, dormido profundamente.

Si hubiera podido, habría sido de esos niños que, una vez dormido, se puede mover de ubicación. Incluso lo podríamos haber dejado en su cama cuando, haciendo canguro hardcore, se quedaba dormido en nuestros brazos, porque por muy malo que sea, para nosotros fue a veces la única solución de bajarlo.

Si hubiera podido. Pero no podía.

Cuando el sr. Oh tenía sueño se rascaba los ojos, se daba golpes, se retorcía, lloraba y pateaba. Si estaba en la cuna o alfombra, hacía la croqueta y el reloj. Si estaba en el porteo sacaba los brazos y se impulsaba con las piernas contra mi barriga, intentando tirarse al suelo. ¿Recodáis la evolución del salmonete?

En todo esto, el sr. Oh, tenía sueño. Mucho sueño. Y si estábamos él y yo, a solas, no podía dejase llevar. Pero lo cogía un tercero y… K.O. en 0’0, pero, excepto contadas ocasiones, tampoco podían soltarlo, él se quedaba cogido como un koala, agarrando con los puños la camiseta de su portador.

En la escuela del sr. Oh, era uno de los más pequeños de su grupo y, aunque la mayoría seguían el ritmo de la clase, él no podía. Nos comentaron varias veces, e hicimos varias reuniones para tratar el tema, que estaba cansado, que buscaba brazos para dormir, allí le dejaban hacer las siestas que necesitara, pero las primeras semanas luchaba contra el sueño y solo pedía brazos y se negaba a bajar. Cuando comenzó a quedarse a comer, era de los primeros que pedían cama y de los últimos en levantarse. Más de una vez, fui a recogerlo y, mientras los demás estaban jugando en el patio, él estaba dormido en una hamaca, al principio de curso, y en una de las colchonetas, en estos últimos meses.

Cuando el sr. Oh dormía, fuera en tiradas de 20 minutos o de hasta 2 horas, lo hacía tenso. De eso me di cuenta más tarde, cuando una amiga me explicaba que en su vuelo de vuelta, venía de un viaje de trabajo, había un bebé de más o menos la edad del sr. Oh. Ella me explicaba que tenía la cuna del niño delante y la envidia que le daba verlo tan relajado.

En cambio, si analizaba como dormía con los brazos recogidos, los puños cerrados y las piernas dobladas, de lado, con el cuello tenso. Casi como en posición fetal. Desde los 4 meses no había visto dormir al sr. Oh en postura de arquero, ni le habíamos podido mover un brazo para taparlo, por ejemplo.

Entonces ¿qué cambió? Todo lo que contaba al principio.

El sr. Moderno pasaba más horas en casa, yo llevaba desde diciembre trabajando para el destete nocturno, empezamos la escuela, íbamos a matronatación, rompimos la alternancia de abuelas-cuidadoras (cada una con sus manías y con sus verdades) y en enero comenzó a caminar (16 meses).

La combinación de estas cosas o, quizás, solo una de ellas, o quizás me dio un poco de margen porque se olía el embarazo antes que nosotros.

Como fuera, una noche el sr. Moderno dijo que se encargaba él de la noche del sr. Oh.

Tal y como habíamos intentado unas cuantas veces el Plan Padre, esta vez empezó a funcionar. Aunque no nos dimos cuenta que lo estábamos aplicando, simplemente, comenzamos a alternarnos y, de la misma manera que antes el sr. Oh montaba en cólera cuando veía a su padre aparecer por la puerta a las 4 AM, ahora se consolaba con él y volvía a dormir tan pancho.

El siguiente paso fue que el sr. Moderno se encargara de acostarlo, y también funcionó. Mientras yo estaba entre 45 y 90 minutos, él lo conseguía en menos de 20.

A todo esto, siendo “de repente” tan “fácil”, dedujimos que la sra. Angus debía estar en el bar, tomándose un vermú con las amigas del yoga.

Hoy, con 21 meses, sigue siendo para mi difícil dormir al sr. Oh, pero lo consigo, no con la facilidad de otros, pero lo consigo.

Ha llegado a un punto de relax que un día durmió 10 minutos por la mañana y luego durmió una siesta promedio, después de comer. Toda una victoria sobre su pauta de siesta única.

Nota

Si has llegado a este post, y has sido capaz de leer hasta aquí -felicidades por tu constancia-, porque buscas algo sobre la Angustia de Separación, este es nuestro caso, no sigue ningún manual ni patrón y la mayoría de profesionales no tienen ni idea de lo que les estás hablando. Especialmente insistirán en que te centres en las noches, para mejorar los días.

Nosotros proponemos lo contrario: Cuanto mejores sean los días, mejor noche pasareis todos.

Hay casos en los que la angustia se suaviza a los 2 meses, otros en los que se pierde la cuenta de cuándo comenzó todo. Otros en los que aparece a los 2 años.

Como sea, tarde o temprano, pasa. Aunque todos conocemos algún adulto madrero que da mucha rabia.

El primer capítulo se encuentra aquí: LA VIDA CON ANGUSTIAS

El segundo capítulo aquí: LA SRA. ANGUS Y LAS RUTINAS

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3 comments

  1. Yo tengo comprobado que cuánto más se duerme, más se quiere dormir. Los días en que el pollo se echa dos siestas laaaaargas duerme como una marmota, pero esos días en los que no duerme… que dios nos coja confesaos. Mínimo tardamos 90min en conseguir que cierre el ojo y se abandone al sueño por la noche.

    Me alegro de que esa señora asquerosa y meticona os esté dando un respiro.

    Le gusta a 1 persona

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