La sra. Angus y las rutinas

El mundo pediátrico es muy divertido. Hilarante.

Cuando la ignorancia y la desesperanción me vencieron, coincidió con una revisión del sr. Oh, de esas que primero te ves con la enfermera y luego con la pediatra.

En esa época nuestro pediatra no tenía una enfermera fija y, por lo tanto, cada una seguía un protocolo diferente. En esta revisión la enfermera se sentó y me comenzó a preguntar algo más allá que el color de la caca y la frecuencia del pis. Ante ese momento de íntima ternura le comenté lo imposible que era que el sr. Oh durmiera conmigo, ni la siesta ni la noche ni nada de nada, que siempre estaba alerta, nervioso y tenso.

Angustia de separación © Hipsterbebe 2015

Entonces la buena mujer, con toda la sabiduría de sus años de carrera, atención al paciente y dosis de conocimiento radiopatiero pasado de moda me soltó a la cara, que era cosa de que no sabíamos imponerle rutinas.

giphy

In your face!

Bueno, en mi face.

Es decir, que si no dormía conmigo era porque yo no sabía.

Entonces se puso a escupirme los horarios que el sr. Oh tenía que hacer, no era opcionales. No dependían de sus ciclos, sino de nuestras imposiciones. Como si vengo ahora y te digo a que hora tienes que irte a dormir, pasándome por el arco del triunfo tus necesidades.

Por aquel entonces, jóvenes e ignorantes, el sr. Moderno y yo nos dejamos influenciar. Al fin y al cabo, si lo decía una enfermera es porque sabe mucho de esto. Ejem. Tiene la misma lógica que ir al pediatra y que te de una lista con los pesos y las dosis de comidas que tiene que comer un pichón.

En resumen, estuvimos, o más bien, estuve, unos días luchando contra las fuerzas de la naturaleza, por fortuna rápidamente nos dimos cuenta de que aquello no iba a ningún lado.

Poco a poco, fuimos autodiagosticándonos y verificando que lo nuestro era Angustia de Separación y que solo se arreglaba con paciencia, tila e insomnio.

Cada vez que comentábamos con alguien el tema del sr. Oh y su no-relax, nos soltaban que las rutinas eran la única verdad y que no se las aplicábamos. Estábamos a un paso de escuchar “os toma el pelo”.

Lo cierto es que como conmigo no dormía, a una edad en que los bebés suelen dormir unas 3 siestas al día. Y, al final del día, solo había dormido 1, que era cuando llegaban las abuelas y me hacían el relevo. Entonces ellas, triunfantes, lo dormían en 0,0″. En concreto, mi sra. Madre, quien es un dechado de sensibilidad hacia mi persona desde que nació su nieto, me dijo “es que no lo haces como yo”.

In mi face, again.

Tal rutina estableció el sr. Oh con la siesta única que aunque lo necesitara, y lo necesite hoy en día con sus 21 mesazos, desesperadamente, él solo duerme 1 vez al día. Y si lo despierta algo o alguien, no vuelve a dormir hasta la noche.

Hay una historia de terror, que algún día se llevará a la gran pantalla, que ilustra hasta que punto era y es delicado el sueño con el sr. Oh. Cuando sucedió yo ya había aprendido en mis carnes cuáles eran las circunstancia en que el sr. Oh podía dormir conmigo.

Y dice así:

Un soleado día mi sra. Madre se llevó al sr. Oh a pasear a última hora de la mañana. El sr. contaba con unos 7/8 meses y, si conseguía dormirlo, hacía una siesta de entre 40 y 90 minutos. Yo había insistido en que no se durmiera, era de tremenda importancia que no lo dejara dormir porque se rompería el fino equilibrio en el que vivíamos. Ella se iría y me dejaría con un bebé pasado de vueltas.

Justo 10 minutos antes de volver a casa, se durmió en el carro. Entro por la puerta, se despertó muerto de sueño. Mi madre confesó que se había dormido y yo monté en cólera, víctima del agotamiento y la mala uva.

La cosa acabó en bronca. Mi sra. Madre se fue ofendidísima de mi descomunal enfado. Yo me quedé con un niño, pasado se vueltas, que no se volvió a dormir. Llorando los 40 minutos que habría durado su siesta. La Angus me ha hecho llorar mucho.

In my face, tercera parte.

Venga os cuento otra, cuando el sr. Oh tenía unos 6 meses yo estaba tan agotada que viendo que, un día más, no iba a dormir la siesta, aparté todo lo peligroso que había en el comedor, le saqué un par de juguetes para que los tuviera a mano y me eché a dormir en un cojín en el suelo, no fuera a ser que al verme en el sofá intentara trepar y para tenerlo cerca en caso de urgencia. Al rato llegó una abuela, se lo llevó y lo trajo de vuelta K.O. en menos de 1 minuto.

Así, ¿qué rutinas hay para un niño que no se puede relajar?

Hay que decir que yo perdí bastante peso y se me ha quedado un tipín muy envidiable. Todo tiene su lado positivo, mi recuperación fue de aúpa.

Aprendimos a respetar los ciclos del sr. Oh, dejando que creara sus propias rutinas. Sobre esto os recomiendo muy encarecidamente el libro “Dormir sin lágrimas” de Rosa Juvé.

Así que, después de insistirnos en que las rutinas eran lo mejor, y de insinuarnos que éramos un desastre de padres, especialmente yo, un desastre de madre, esos mismo se quejan ahora de que el sr. Oh es muy rutinario y de que eso no es bueno. Ejem.

Lo cierto es que si has llegado hasta aquí porque tu descendencia tiene Angus, da igual lo que hagas, solo puedes llorar para desahogarte y esperar que esa personita con pilas infinitas madure. Seguramente derive en una descendencia con sus propias pautas de sueño, pero si te tranquiliza: sí establecerá pautas de sueño por si misma, da igual que le des de comer antes o después de la media noche, no se convertirá en Gremlin, da igual si intentas apagar la luz a una hora u otra, da igual si paseas en carrito por la calle o haces los cien metros canguro por casa, dormirá cuando se relaje y, sobretodo, cuando sea capaz de hacerlo.

Y vosotras ¿qué pensáis de las rutinas?

P.D.: Iba a escribir este post en clave de humor, pero se me ha torcido, cosas del directo.

P.D.2: No explico ninguna con la sra. del Pueblo que luego me acusan de tenerle manía.

 

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13 comments

  1. Mi hija tiene 26 meses y no tiene ninguna rutina. En nada. Para nada. Igual toma leche que zumo, qué desayuna fruta con cereales y luego no quiere comer. Igual hace una siesta y a las diez duerme que son las doce de la noche y sigue pintando las sillas. Hay días que no puede dormir sin acariciarle la barba a su padre, y otros en los que tengo que contarle un cuento de nuestros gatos si o si.

    Pero mira. Ya empezara el cole, y tendrá que madrugar y regularse y le durará hasta la universidad.

    Yo creo que las rutinas impuestas son para comodidad de los padres. Y no es que me parezca mal, obviamente, todo depende de las necesidades de la familia, porque personalmente, lo primero que hago cuando estoy de vacaciones, es olvidarme de ellas 😉

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    1. Las rutinas impuestas pueden ser para la comodidad de los padres, pero hasta que consiguen dirigirlas hacia donde ellos quieren, hacen falta lotes enormes paciencia y tapones para los oídos. Seguro que hay niños que en 2 días se adaptan al ciclo y tan felices, pero otros tienen unos ciclos y de ahí no los mueves.

      Sobre la esperanza de que se adapte a los ciclos con el cole, léete el libro porque también habla de casos en los que los niños NO se adaptan. No te da ninguna respuesta mágica, pero te ayuda a entender porqué. Solo por si las moscas, clarostá 😉

      Eso sí, algún día se regulará ella sola, tampoco nosotras tenemos el mismo hambre cada día y hay días cuando no nos morimos por desayunar y luego nos quedamos sin hambre.

      Lo importante es respetar el cuerpo y aprendan a diferenciar sus necesidades.

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  2. Yo soy muy fan de las rutinas y siempre me han ido muy bien con todos los niños que he cuidado, tanto en casa como en el colegio. Sin embargo una “rutina” no te la puede dar un libro o te la puede imponer una enfermera: se trata de observar cuales son sus pautas naturales del bebé y respetarlas.
    Tampoco se trata de que todos los días se haga y coma lo mismo. Es solo para tener una idea del “cuando”, pero ese cuando puede ser distinto todos los días, aunque siguiendo un ciclo. Por ejemplo si una ve que a las tres horas de despertarse el bebé por la mañana tiene sueño, se le pone a dormir. Es decir, si se despierta a las 7, se le pone a dormir a las 10, y si es a las 6, a las 9, y si es… ya se me entiende. Los que cuido ahora tienen que dormir entre 30 y 45 minutos tres horas después de levantarse por la mañana SI se han levantado antes de las 7. Muy específico, sí, pero es lo que a ELLOS les funciona.

    Lo que me gusta de las rutinas es que pueden ser flexibles para adaptarse a cada bebé/niño pero al mismo tiempo dan unas pautas sobre “qué toca ahora?”, eso me va bien a mí como adulta porque puedo planificar las actividades que quiero hacer con ellos (por ejemplo no me arriesgo a que empiece una actividad de pintura la mar de molona y “ensuciante” y que se me caigan de sueño a la mitad) pero también va bien para muchos niños porque ya saben lo que viene y eso les suele molar.
    Nótese que he dicho “muchos niños”, no “todos los niños”.

    Tenía otros que cada día tomaban su snack mañanero sobre las 10, al principio siempre estaba mirando el reloj pero al cabo de un par de semanas me venían ellos y me decían que era “snack time”, porque si estómago se había acostumbrado a papear a esta hora. Y era bastante exacto hasta el punto de ser un poco creepy, sobre las 9:45 o así ya te estaban pidiendo comida, a veces a las 10 y raramente a las 10:10 xD Así que papeaban a las 10, la niña se dormía entre las 10:30 y las 11 de media, comían sobre la 13, y etc etc Y yo nunca tuve que ponerme alarmas ni obsesionarme con la hora porque me venían ellos mismos con que tenían hambre o sueño.
    Hay días que no funcionan por mil cosas, están enfermos, han dormido mal por la noche, se han levantado tarde, vienen girados, están tristes, están eufóricos, hay visitas…. pero nada es perfecto en esta vida.

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    1. Y por cierto, pasa en muchas ocasiones que los niños se duermen mejor con extraños que con sus padres, al menos las siestas. En mi primer Au Pair nunca tuve un problema con las siestas de los niños, NUNCA, con mayúsculas y neones, era lo más fácil que tenía que hacer en TODO el día.
      La madre nunca consiguió que durmieran una puta siesta. Ni una. Y eso que por la noche dormían como el culo normalmente.

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    2. Esto es lo que hablaba del fino equilibrio, tú sabes que si hacen algo antes de la hora X tienes que hacer otra cosa y no puedes hacerla si no han hecho Z. El problema es cuando viene alguien y te dice que no te enteras y hace lo que le sale de la punta el nabo.

      Los niños que has cuidado y cuidas dan para un manual de uso infantil, eh?

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      1. ¡Ya te digo! Pero mira es lo bueno de ser niñera/educadora, que es una práctica de madre. Mis ideas sobre educación han ido evolucionando mucho desde que empecé y he visto diferentes tipos de “parenting” (no quiero ir de pija pero es que no me sale la palabra en castellano) y hay cosas que me gustan de un estilo y cosas de otro, así que pienso “eso lo haré” y “eso no” y luego al final verás tú que hago todo lo contrario pero bueno yo quiero pensar que estoy recogiendo horas de experiencia que me van a servir de algo algún día para mis churumbeles (yo es que soy optimista xD).

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      2. Aunque para optimista Mr. Adler, que estábamos en el super un día y había un niño que no dejó de porculear en todo el rato que estuvimos y me dice “nuestros niños no serán así” y digo “pfffffff ya whatever sigue pensando así, que todos tienen días malos” y me dice que los nuestros no tan malos y simplemente le di palmaditas en la espalda xD

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  3. Pollo es un reloj alemán bien engrasado… excepto esas semanas en las que no sé porqué se pone a hacer yoga extremo y a trepar por el cabecero de la cama con los ojos cerrados mientras se cae de sueño.

    Yo tengo mi propia teoría: cuando tiene picos de crecimiento o su cerebro está muuy activo durante el día le cuesta más relajarse e intentar que se eche la siesta es un suplicio. Al final, cuando cae rendido por estar pasado de vueltas le suda el cebollo (la cabeza) tanto que tengo que cambiar las sábanas en cada siesta.

    Ánimo con ese señor Oh, que es un explorador y no se quiere perder nada de lo que pasa a su alrededor. Es más divertido estar despierto!

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    1. Ay… si fuera divertido estar despierto… pero no. Mientras no podía dormirse, lloraba, pateaba y se quejaba mientras se frotaba los ojos con pasión. Era un quiero pero no puedo de horas.
      Por cierto, que soy muy fan de tu pollo, el nuestro se llama pollo por las que nos lías, ergo, es un montapollos XD

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  4. Me orino en las rutinas… jajajajajaja la de veces que tuve que oír el “la culpa es tuya por esto o lo otro” o “te toma el pelo”. He hecho lo mismo con mis dos peques y cada unos tiene su forma de dormir. Marc era cono Mr. Oh y nos liaba de de Dios, era horrible. Pero horrible de ponerme a llorar de desesperación. Sin embargo Pol cae fulminado a las 21:30h y duerme relativamente bien. Ánimo! Que lo estamos haciendo muy bien! Jajajaja

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  5. Mira yo creo que el tema de las rutinas funciona con algunos niños y con otros no. En mi caso, cuando nacío Alejandra, empecé a seguir una rutina de horarios, y la realidad es que a ella le venía bien. No es que durmiera mucho durante el día, pero por la noche tenía la hora cogida y a las 20:30 estaba en la cuna sin mayor problema. Como nos iba bien con su rutina, la continuamos con Diego, y a día de hoy, he de reconocer que seguimos siendo bastante rutinarios, pero son niños bastante dormilones que si no se acuestan pronto, luego no se pueden levantar y que además a partir de las ocho estan para chope los pobres.
    El problema en mi caso viene cuando la rutina es dificil de seguir porque te vas fuera el fin de semana o porque tienes una boda o yo que se, pero más de una vez me he visto en diversas situaciones con un niño sobado colgando de mi cuello.
    Para mi lo esencial es atender las necesidades de cada niño, no podemos pensar que lo que funciona con unos, funciona con otros, eso no es real. Por eso a mi a veces me molesta que me digan que bien enseñados le tengo (porque les acuesto a las 20:30), y siempre digo que yo no les he enseñado a esto, sinceramente es que necesitan irse a la cama.
    Oye y el pequeño Oh dormirá poco pero hay que ver lo guapetón que está.
    Un abrazo fuerte.

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