Mes: enero 2016

El karma viajero

Ha llegado el momento de confesar que soy madre soltera a mes parcial.

No es que el sr. Moderno y yo hayamos decidido volar en direcciones opuestas, es que él viaja varias semanas y meses al año. Mientras yo me chupo unas semanas majísimas de solterío maternal a solas con el sr. Oh.

Sí, mi vida es superenvidiable.

Pero esta situación, que puede parecer fruto de la casualidad y el destino, debido a la trayectoria laboral del aquí hipster viajero, no es así.

Remontémonos al inicio del S.XXI. Éramos jóvenes y precarios. A principios de los 2000 yo estaba estudiando, era una época boyante en becas y proyectos internacionales, la gente empezaba a lanzarse a las oportunidades en otros países, había lo que se llamaba movilidad internacional. Hoy lo llaman emigrar. Ahí estaba yo, saltando de trabajo en trabajo de ETT, para ganar 4 euros miserables.

En ese entonces, yo desprendía morro. Solo faltaba que alguien me dijera que se iba con una beca de 3 semanas a Siberia para que le hiciera sacar la agenda y ver que fin de semana podía plantarme en su casa, de gratis.

Así repetidamente me plantaba en diferentes destinos europeos y decía adiós con la manita al sr. Moderno sin ningún remordimiento por dejarlo to’o tira’o. Fin de semana sí, 4 días también.

A ese “echarle morro” le llamamos “Air Papallona” (Air Mariposa en castellano). Londres, Estrasburgo, Torino, Setê… daba igual el lugar mientras hubiera techo.

Cuando se acabaron las becas, encontré trabajo de tardes en un estudio y ahorré, para marcharme 45 días a recorrer Perú. Me planté en casa de cierta conocida blogger y me llevó de paseo de punta a punta del país. De nuevo, dejando al sr. Moderno en casa.

A la vuelta decidí estudiar otro curso, mientras trabajaba, allí salió la oportunidad de una, muy mal pagada, beca en Gales. ¿Qué se le ha perdido a nadie en Gales? Nada, pero ahí estaba la beca, haciéndome ojitos desde el otro lado del tablón de anuncios. Me apunté y me la dieron. Entonces el sr. Moderno y yo ya vivíamos juntos, pero hice las maletas sin sombra de duda y me fui a pasar 6, aburridos, meses, al país con mayor tasa de embarazo adolescente de Europa.

Pocos años más tarde, volvieron las becas y, coincidiendo con un famoso terremoto, para más gracia de la anécdota, me fuí a Japón, a dormir en un futón compartido en casa de mi mejor amiga. Asalté a la que era mi jefa y le dije que tenía que darme vacaciones sí o sí en pleno marzo, compré el billete in extremis y me fui. Dejando, no por última vez, al sr. Moderno en casa haciendo de corresponsal de terremotos, con una familia, amigos y jefa atacados del corazón por unas noticias sensacionalistas que hablaban de Japón como si hubiera sido engullido por un tsunami radioactivo.

Han habido más viajes, pero estos son los más destacables, los que el karma se ha ido apuntando en una moleskine con hermosa caligrafía, sin prisa, mojando la punta de la pluma en tinta china. Mientras el sr. Moderno aceptaba mis idas y venidas con aparente normalidad.

Unos meses más tarde, el sr. Moderno empezó a trabajar en un proyecto de una empresa de telefonía en colaboración con una empresa que usa una manzana como logo. Estábamos contentos y felices, sin tener en cuenta que su trabajo era en diferentes centros de Barcelona a Alicante pasando por Zaragoza. Cada semana. Y alguna que otra semana se iba de formación a Munich.

Ahora era él quien decía adiós con la manita y me dejaba to’a tira’a. Yéndose con una sonrisa.

No es que el sr. Oh esté enfadado, es que desde que camina vive ahí apaparrado.

El sr. Oh no está enfadado, es que, desde que camina, vive ahí apaparrado.

Pasaron los meses y el proyectó cerró. Ambos seguimos dando tumbos, ya no tan jóvenes pero todavía precarios. Y algunos de los trabajos que tendría le llevarían a seguir haciendo cortos viajes de pocos días por la geografía española, nada excesivamente destacable.

Entonces nació el sr. Oh y las cosas empezaron a encajar de otra manera. El sr. Moderno consiguió este trabajo donde sabíamos que viajaría bastante. Y yo me enfrentaría, por primera vez a la maternidad soltera.

Y ahí sí, señoras, que el karma puso la libreta encima de la mesa y, con una sonrisa digna de Cheshire, dijo “vas a flipar” y poco a poco, con pasmosa lentitud, va tachando todos los viajes en los que yo me fui a dar vueltas por ciudades extranjeras. Mientras el sr. Moderno se recorre semana a semana ciudades y pueblitos españoles, desde microfundos de Galicia hasta nanopueblos de Murcia, volviendo solamente los fines de semana.

La conclusión, amiguitas, es que el karma no olvida. Y se las guarda para cuando más pica.

Y vosotras ¿habéis tenido karma viajero?

#Today2016, propósitos modernillos y gafastiles

Un año más la sra. Scarlata propone el reto #Today2016. Y como el 2015 se presentó tranquilo y acabó siendo de traca con muchas ganas de verlo marchar, este 2016 hay que hacer un levantamiento, sacudir las tonterías y apuntarse al reto para comerse un año entero.

Así que, ni corta ni perezosa la autora del reto propone na’a mà y na’a meno’ que 16 propósitos. Así que vamos a estrujarnos la neuronilla y a sacar 16 propósitos.

HAPPY 2016

Propósitos personales:

1. Volver a estudiar. Las cosas han cambiado mucho en los últimos 3 años, incluido un tal sr. Oh, así que quiero retomar los estudios y como las cosas no podían ser tan simples, hacer un cambio de grado que tengo a medias. UOC será de nuevo mi nueva amiga.

2. Escribir. En el blog, al menos, una vez al mes.

3. Leer. Este es repetido, pero ahora tengo una phablet con superbatería y me acabo de enterar que Bibliotecas de Barcelona tiene préstamo digital ¿lo conocéis?

4. Trabajar. Después de casi 4 años de autónoma y de los altibajos brutales de 2015, tengo que replantearme si trabajo por cuenta ajena o encuentro un cliente fijo.

5. Socializar. Cosa de los horarios del sr. Oh, entre otros motivos, nos hemos ido alejando de mucha gente, ahora que poco a poco va cambiando y soporta estar 5 minutos en el mismo sitio, vamos a volver a salir a la calle para encontrarnos con otros seres bípedos.

Propósitos hogareños:

6. Hacer limpieza de cómics y mangas. En nuestra librería no cabe una página más. Haremos limpieza y nos quedaremos solo con las master pieces. El tema estará en decidir qué es una master piece.

7. Remodelar el comedor. Cuando nos mudamos, trajimos los muebles del piso antiguo y ahí se quedaron. La cosa necesita un meneíto.

8. Álbumnes. El mal de la fotografía actual es hacer fotos de cualquier viaje, cosa o momento, con la firme intención de hacer un álbum… y abandonarlo a perpetuidad. Este año haré al menos 1 álbum, si puede ser, de scrap.

Propósitos familiares:

9. Keep calm. Este es algo parecido al del año pasado, que era fail. Cada día veo en la escuela del sr. Oh padres, madres y, sobretodo, abuelas desesperadas por que van tarde. Vamos a darle a la calma y a hacer las cosas con tiempo.

10. Tiempo con Oh. Como no sé qué será de nuestros horarios, intentaré continuar dedicándole una tarde a la semana solo para él.

11. Comer más sano. El 2015 ha sido un desastre gastronómico, hay que mejorar este aspecto.

12. Museos. Recuperar eso de pisar una galería o una expo, permanente o temporal, con el sr. Moderno. Básicamente, ir a mirar cosas colgadas en una pared o repartidas por una sala cogidos de la mano.

13. Matronatación. Poco a poco cada clase es más fácil, pero a veces cruza por mi mente darnos de baja. ¿Resistiré la tentación y completaremos el curso completo?

Propósitos creativo-laborales:

14. Tirar adelante Malabars. Una idea de networking que tengo en mente pero que no he conseguido materializar.

15. Tirar adelante El Proyecto. Hace meses que hablo con un amigo sobre una idea de mobiliario doméstico que queremos producir y vender.

16. Retomar Lettering Nou Barris. Una serie que estuve subiendo a mi perfil de Instagram, que paré en vacaciones y nunca más retomé.

Y con esto y un bizcocho, haremos repaso el 06.12.16.

Y vosotras ¿ya tenéis vuestros propósitos del 2016? ¿Os apuntáis al reto?