Tengo superpoderes, soy invisible

Prepárate buena mujer para adquirir un poder extra: la invisibilidad.

Tal cual, pero con zapatillas deportivas.

Tal cual, pero con zapatillas deportivas.

No será inmediato, es un poder que te va consumiendo a medida que avanzan las semanas y los meses.

Al principio, te preguntará que qué tal el postparto y esas cosas. Pero con el paso del tiempo, tú, comenzarás a importarle un mojón hasta a tu madre.

Así de claro.

Disculpad mi tono, pero el sr. Oh me hace perder el buen humor. ¿Por qué? ¡Hay amigüitas! Porque es más bonito y risueño que el niño de la caja de pañales, pero por la noche le posee un fiestero de 20 años puesto de todo en la Ruta del Bacalao.

Aclaremos: Dormir, duerme. Su problema es que no se deja llevar por el sueño. Hasta que conseguimos que se deje llevar en brazos de Morfeo, me arranca la piel de los míos. Pero tiene sueño, mucho, de ese sueño que le hace rascarse los ojos hasta borrárselos, pueden pasar hasta 2 horas y media de llanto desgarrador.

Y digo hasta porque ahí está su récord: en 150 minutos de pura agonía.

Los vecinos ya nos han preguntado cuándo les invitamos a la parrillada, porque matamos un cerdo cada noche.

A todo esto, yo acumulo nervios y pierdo horas de descanso a la par que el sr. Moderno aumenta frustración, más que nada porque, cuando está el sr. Moderno, e intenta relevarme, el sr. Oh aumenta en decibelios sónicos su griterío.

¿Y qué consigo a cambio, de esta humanidad poco compasiva? Pues que a la mañana siguiente, con mis ojos de mapache insomne, ciertas señoras, comenten que “¡qué carita de sueño tiene el sr. Oh! Pobrecito…”.

Vamos a ver, que si él no duerme, no duerme nadie. Pero como el superpoder de la invisibilidad ha tomado mis carnes, pues nadie comenta el sueño que debemos pasar nosotros.

Incluso la sra. Del Pueblo ha llegado a mentar “¡Qué bien! que te hayas quedado tan delgatida después del parto”, a lo que yo le he contesté con toda mi bilis disponible “Es que no descansar, adelgaza mucho”. Pero el comentario le resbala, porque lo que tienen las señoras de más de 60 es el superpoder de la impermeabilidad: las respuestas les resbalan.

Como todo tiene su parte positiva, si salgo a la calle sin peinar y con cara de cuadro del Greco, pues nadie lo vé. Y todos tan felices.

Aquí el sr. Greco reflejando lo que es dar la teta.

Aquí El sr. Greco reflejando lo que es dar la teta.

Y vosotras ¿sois invisibles?

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5 comments

  1. Jajaja. Pues sí. Un montón. Y como dices, hasta para tu madre!!! Recuerdo mi primer cumpleaños tras el nacimiento de la Mayor. Me llega a casa un paquete de mis padres y yo toda feliz lo abro pensando que es un regalito para mi. Y no. Ropa para la niña. Que de aquellas ya tenía ocho meses. Para mi un cazo!!!! Y ahora con dos churumbeles ni te cuento. La mujer invisible. Soy la mamá de… Jejeje

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  2. Debo de reconocer que yo peco de esto y mucho! A mi hermana y mi cuñada les pregunto que qué tal van durmiendo sus churumbeles (siguen durmiendo mal) y nunca me apeno por la falta de sueño que eso implica para ellas, de hecho, ni lo había tenido en cuenta hasta que he leído tu entrada. A partir de ahora seré una hermana y cuñada mas amable y me pondré mis gafas antiinvisibilidad.
    Por cierto, ¿qué tal has pasado esta noche?
    Un besito!

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