Culpa

Escribo esta entrada rápido y, en realidad, en caliente. No debería, pero es lo que hay.

Esta semana he leído mucho a cerca de la culpabilidad, en redes sociales, posts, artículos… Madres hablando de culpa. Justificando la culpa. Explicando que se sienten culpables.

Yo no me siento cupable. Y cada vez que leo la palabra me sorprendo más.

Vamos a ver, si fuéramos hombres, o jugáramos el rol de hombre, ¿tendríamos que justificar la culpa? No, es lo que hay. La Ley, hoy por hoy, dice que uno de los dos, en las familias nucleares de dos miembros, tiene el derecho de coger la baja por maternidad de 16 semanas, que no son 4 meses. La mujer solo tiene la obligación de descansar 6 después del parto, y debe obligación porqué de lo contrario me imagino lo que intentarían hacer los empresarios.

Hay figuras masculinas que luchan por tener el derecho de una baja por paternidad prolongada, pero en la mayoría de los casos, el hombre está encantado de la vida de desaparecer 8 horas al día, porque seamos sinceros, la rutina con un bebé en casa es dormir poco y trabajar mucho. Como la dieta del cucurucho pero sin comer ni follar.

Estas figuras salen de casa y no tienen que justificarse. ¿Por qué una madre debe entonces justificar la culpa de volver a trabajar?

He leído que sienten culpabilidad por llorar o por no poder más con su alma. ¿Perdón? A ver si es que somos tontas del culo de verdad. Nadie excepto nosotras mismas nos hemos cargado con esta culpa. Si no puedes más, no puedes más. Y punto.

Si tienes la cocina sin fregar, que yo sepa en ningún sitio dice que sea la mujer la que tenga que cumplir con tareas domésticas + trabajar + criar a los niños. Un par de collejas es lo que te falta si por ello te sientes culpable. Y otro par de ostias a tu pareja por no mover el puto culo del sofá. Que las cosas se hablan, pero hasta cierto punto, que somos todos adultos y si hay un palmo de mierda y a tu pareja se la trae al pairo, a ti, el polvo, te debería sudar los ovarios por cien mil. Y cuando digo polvo, mierda y fregar, se puede sustituir por hacer la comida, lavar la ropa, hacer la maleta o encontrar guardería.

Los humanos somos seres sociales y como tal, no aislamos a nuestras crías para educarlas, así que si no puedes más mira a tu alrededor y si le tienes que endilgar a la criatura a alguien, se la endilgas y tú te vas a cagar, si eso es lo que quieres. Pero no te justifiques, ni te culpabilices, ni pidas perdón.

No somos supermujeres, ni debemos serlo. Debemos ser humanas, aceptar nuestros límites y ser ejemplo para nuestras descendientes, porque ellas, un día, también deberán afrontar sus límites.

Cuando alguien te diga “¿cómo puedes ser capaz de hacer TAL? oioioioioi” acompañado de un gesto de hiperventilación, tú le contestas, con toda la tranquilidad, “es lo que hay”. Y continuas con la cabeza bien alta.

Y vosotras ¿necesitáis un par de collejas?

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7 comments

  1. jajaaaja. Yo no necesito collejas¡¡¡¡ prefiero darlas y que el de al lado mueva el culo. Mira es que hay que aprender a vivir. Hay gente que piensa que solo entrara en el cielo si ha sufrido antes (teorias mias).
    Yo desde que tengo hijos relativizo mucho, y si algo se queda sin hacer, pues no pasa nada. Me he podido sentir un poco culpable cuando deje a mis hijos con 4 meses en la guarderia, pero por no poder hacer algo, sobre todo de la casa jamas. Trabajo fuera de casa y luego cuido a mis hijos, el resto se hace como y cuando se puede. Que un día no tengo comida para preparar el tuper, pues me como un sandwich y ya esta, tan feliz y el padre de las criaturas igual.
    Es que ahora resulta que si no trabajas eres una mujer florero, y si trabajas y no atiendes tu casa eres lo peor ¡anda ya¡ pero porque nos hemos creido que podemos o que queremos hacer todo.
    Un besote ¡¡¡¡

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  2. Ains, la culpa… ¡qué puñetera! A mi me pasa un poco como a No sin mis patucos. Yo sentí (siento!) algo de culpa por dejar a mis hijas tantas horas en la guardería, sobre todo al principio, cuando son bebés de teta (la Mayor tenía exactamente 16 semanas de vida cuando pasó sus primeras ocho horas de guarde!), pero las tareas domésticas y otras historias varias me las traen al pairo ¿Qué los pelos del perro forman bolas del tamaño de mi cabeza en el salón? Pues mejor, que así se recogen directamente con la mano y no con la escoba. Sin ir más lejos, hace dos noches mi Pequeña se cagó hasta las orejas y como eran las tres de la mañana y yo tenía sueño, la cambié y dejé el body y el pijama en un cuenco en el baño para darles un agua antes de meterlos en la lavadora. Ahí siguen. Que ya debe estar la ropa acartonada. Cuando no se puede no se puede y culparnos por eso es idiota. Nadie nos va a dar una medalla por llegar a todo (de hecho no creo que nadie ni siquiera se de cuenta. Hay cosas que muchos- maridos, jefes, suegros…- dan por sentado), así que a relativizar se ha dicho. ¡Gracias por las collejas!

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  3. Yo sí necesito unas collejas de vez en cuando… lo confieso. Ser ama de casa es un asco, pero de momento es lo que me toca, y aún así no se llega a todo.

    Hace poco le dije a mi madre que yo recordaba nuestra casa siempre limpia… Y se echó una carcajada en mi cara y luego me dijo “pues gracias, hija”. Vamos, que ni de lejos, y que ella iba siempre de culo igual que yo. Si mis niñas desarrollan la misma percepción, a mí ya me vale.

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  4. ¿Sólo un par? Yo creo que tenemos un problema de base, al menos yo. Nos educaron para ser la ostia, para ser independientes pero buenas “esposas”, para ser liberales pero madres de libro, para exigir igualdad pero tener la casa inmaculada… ese puto conflicto entre lo que a una le apetece hacer (NADA de nada) y lo que debe hacer (no acabaría nunca) es lo que genera ese sentimiento de culpa. Yo si siento culpa a veces, pero se me pasa pronto… jajajajaja El problema principal en mi caso es que si no lo hago yo, no lo hace ni el tato. Mas que culpa me genera cabreos importantes. Gran reflexión! Da para mucho…

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  5. No necesito collejas porque tengo muy claro que doy lo que doy y llego donde puedo. Con dos hijos pequeños, un trabajo fuera de casa, la casa y un marido autónomo y un poco seta, sólo me faltaría sentirme culpable por tener un dedo de polvo en los muebles! El fin de semana lo dedicamos a hacer cosas con los niños y limpiar que limpie otra. Yo desde luego hago lo justo! Los peques son lo primero y luego yo!

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  6. Yo no he sentido culpa de momento (creo). Lo que sí he sentido es un poco de pena en ciertas circunstancias: pena por perderme cosas que no me gustaría perderme porque hay que currar y sacar adelante trabajos y proyectos y mientras el pichón tiene que quedarse al cargo de otro. Pero culpa no.

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  7. Yo no siento culpa ninguna, al revés. De tejo, el Sindrome del Nido paso de largo por mi casa y vivimos la mar de felices. Si que es verdad que me gustaría trabajar menos (aunque ya tengo reducción) más que nada por disfrutar más de la peque.

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