Colonias de verano en Cataluña

El subtítulo de esta entrada debería ser “O como colocarle un lote de niños hiperactivos a un monitor, con formación reglada en ocio y perfil postadolescente, mientras los progenitores se dedican a tomar mojitos durante la contemplación del coco maduro en una playa mediterránea”. Pero no lo voy a hacer.

Hace un par de días, los niños de uno de los mil colegios el barrio se subían al autocar para hacer el cafre disfrutrar de unas pacíficas convivencias y no tenían un punto de encuentro mejor que en la maldita puerta de mi escalera.

Mientras esos niños estaban hiperexcitados, sus progenitores se desgañitaban pidiendo fotos a sus menores en la puerta del autocar, con mochilas y atuendo de exploradores europeos por la sabana africana, como si partieran en un barco rumbo a un destino extraño y no fueran a volver a saber de ellos en meses.

Se ve que das a luz y te vuelves demente.

Pero en el fondo de mi – cínico – corazoncito pensaba si cuando llegue el día me comporataré igual, porque supongo que el sr. Oh pedirá unas colonias.

Así que cuando la Fundació Pere Tarrés me invitó a escribir sobre una de sus colonias de verano para niños me pregunté, cómo me habría gustado que fueran mis veranos. Correré un tupido velo sobre cómo fueron mis veranos en la infancia.

Dando una vuelta por su web: Colònies d’estiu se pueden ver todas las colonias que ofrecen, las hay de todo tipo y objetivo. Pero, para mi, un niño que no está en cerca del agua, es un niño que no ha aprovechado el verano. A parte de mis deseos, ya vemos venir que el sr. Oh no va a saber estar quieto y que necesita mucha actividad física diaria.

Las imágenes pertenecen a sus autores.

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Hoy por hoy, el sr. Oh! es demasiado pequeño para ir de colonias, sin embargo a veces lo empaquetaría. Que sí, que es todo amor, que siempre sonríe, que es más bonito que un cupcake decorado con estrellitas, pero a veces lo mandaría a conocer mundo.

En las colonias de verano de la Fundació Pere Tarrés hay unas que me han llamado la atención, las náuticas y deportivas.

Son el combo perfecto para un descendiente inquieto. Combinan hacer una escapada a Port Aventura, descubrir el kayac y jugar a waterpolo. Leí la lista de actividades y me planteé dejarlo a él trabajando y ponerme yo el atuendo de guiri para ir a hacer gincanas.

Por que el verano está para hacer cosas nuevas, cosas que en su día a día no puede hacer como padel surf o catamarán.

Las imágenes pertenecen a sus autores.

Las imágenes pertenecen a sus autores.

Seguro que hay niños más felices montando circuitos electrónicos y experimentando con la robótica, eso de descubre con cada niño, de momento vemos que el sr. Oh es todo actividad y saltos. Una semana en una casa de colonias, haciendo cosas cada rato y cada día es lo que me imagino que necesitará y lo que me gustaría que fuera un verano. Volver a casa para contar 63487264 veces lo que se ha hecho, y volverlo a contar.

Desde una perspectiva lúcida adquieren nuevas habilidades, hacen nuevos amigos, se ponen en ambientes que son nuevos. Pero lo que más me motiva es que pueden hacer cosas que no tienen la oportunidad de experimentar cada día.

Mientras los despreocupados progenitores, nos dedicaremos a hacer planes lúdico-festivos de pareja moderadamente joven sin hijos-apéndice, que eso de no llevar acompañante menor de edad que se me ha olvidado. Progenitores que, mientras el sr. Oh se desahoga en algún lugar de Cataluña de cuyo nombre no quiero acordarme, pegando gritos y dando saltos en una masía rural, redescubren su coctelería favorita y ponen cara de abuelos trasnochados.

Y vosotras ¿ya pensáis en las vacaciones?

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4 comments

  1. Yo ya pienso en las vacaciones de ellos, jajajajajaj Creo que este año les dan las vacaciones el 19 de junio y yo y el padre de las criaturas no cojemos vacaciones hasta el uno de agosto. Así que no teniendo familia cerca, no nos queda más remedio que mandarles a lo que llaman aquí campamentos urbanos, que no es otra cosa que como si fueras al cole cada día pero con actividades un poco más lúdicas. Luego a las tres los recoges y a casa.
    El campamento del que hablas parece bastante divertido, pero yo sinceramente al pequeño, con lo cafre que es, miedo me da mandarle fuera de casa todavía.
    Pero si, no sabes las ganas que tengo de una noche libre y coger la moto con mi maridito y salir a cenar a las terracitas madrileñas.
    Un besote.

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  2. A mí me llamó mucho la atención eso. Qué bien organizado lo de las colonias. Es que claro, con padre y madre que trabajan, dónde meter a los niños cuando estos están de vacaciones y los padres no? Luego me hacía gracia también verlos en la estación, haciendo filas los niños-caracoles, con esas mochilas más grandes que ellos!!! yéndose de colonias. Tan lindos

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