Mes: abril 2015

Queso

Hace un par de meses me puse, lo que se conoce como, mala de morirme.

Luego resultó que no me habría muerto.

Pero en el momento, me moría.

Tuve una intoxicación por histamina. Como no sé si alguien llegará a este post buscando “intoxicación por histamina” y el objetivo de toda búsqueda en Google es hacerte creer que vas a morir atemorizar, voy a explicar qué pasó: comí atún. Sí, algo tan terrible como eso. Para que luego digan que comer pescado es sano.

Resulta que el atún es megarico en histamina. Más, si en algún momento de su conservación, se rompe la cadena de frío. Si se da el caso, se vé que el atún se pone mu’loco y la histamina se dispara x 4000.

Los síntomas son, cada uno más glamuroso que el anterior: te pones roja, pero no un poco, no, te pones roja como un guiri en la Costa Brava; cuesta respirar, dolor de cabeza trepanador, tiembla el pulso, se acelera el corazón y, mi favorito en el top glamour, te da cagalera. Por si con ponerse roja y tener a Safri Duo en el pecho no fuera suficiente, te vas por la patilla.

Estos síntomas son super compatibles con tener un bebé y estar, en ese preciso instante, sola.

Así, que con la cordura a tope, me imaginé desmayándome, en mitad del pasillo, y al sr. Oh siendo criado por nuestros gatos hasta que algún intrépido explorador lo hayara en nuestro hogar y lo expusiera al mundo como niño-fenómeno-educado-por-gatos-domésticos. “Solución”, pensé “sal a la calle con la digna descendencia y si te desmayas, que el show tenga público”.

No hubo desmayo. Y un rato más tarde llegué al CAP, arrastrándome agónicamente, donde me diagnosticaron la intoxicación tras una consulta que justifica, claramente, los 10 años de carrera para el título de medicina:

– ¿Qué te pasa?

– Creo que tengo una intoxicación.

– ¿Ah, sí?

– Sí, he comido atún y a los 10 minutos me he puesto así.

– A ver… sí, estás roja. ¿A ver el ritmo cardíaco? Uy, sí ¡qué acelerada! Y la presión también está muy alta. Pues creo que sí que es una intoxicación ¿qué dices que has comido?

– Atún…

– ¡Ah! ¡Pues será de eso!

– …

El remedio para la intoxicación es una dosis extra-XL-premium de antihistamínicos, pinchada en la nalga derecha. Remedio también muy compatible con tener un bebé descendiente, ya que los antihistamínicos, provocan somnolencia.

¡10 chupipuntos más para la intoxicación!

Entre las recomendaciones de la ilustre eminencia de la medicina, antes de dejarme marchar a casa con la descendencia, algo desorientado por tanto trajín-post-comida-nada-de-siesta, hubo perlas como:

– No comas NUNCA MÁS atún…
– Excuse me?
– ni gambas…
– Whaaaaaat?
– ni queso.
– ¡¡¿CÓMO QUÉ DICE ESTE CHALADO?!!

Ahí me mató. Puedo aceptar no comer atún. Puedo sobrellevar no comer gambas ni en Navidad. Pero ¿sin queso? ¿nunca más de los jamases? NO.

Sin embargo, una cosa que decidí hacer, por el bien de mi organismo y el de la lactancia, fue abstenerme de atún y queso durante 1 mes. 4 semanas. 30 días.

Y eso con todo el sacrificio de mi corazón. Y el de mi alma. Y el de mi estómago. Y el de mis papilas gustativas.

Un día cambiando un pañal cargado aromátizado por el sr. Oh me subió el olorcillo y dije “este olor me recuerda a algo”. Una vez finalizada la quest del pañal, seguía dándole vueltas al olor del pañal y me fui a la nevera, sabía que había algo que olía igual.

Y sí.

Ahí estaba, en el cajón de los quesos.

Una tarrina de queso para untar de la marca blanca, de una famosa cadena de supermercados, a la que llamaremos Plazamujer par mantener su anonimato. La abrí. Subió desde la tarrina su característico olor. Efectivamente, olía igual que la deposición del sr. Oh.

Creo que definitivamente hay un queso del que sí voy a poder abstenerme. Para siempre.

Y a vosotras ¿a que os huelen las nubes?

Bebé evolutivo

En la transición de ameba a persona los bebés pasan varias fases, como os podéis imaginar no es un “de hoy para mañana”, aunque la evolución va a toda mecha, sobretodo en lo que se refiere a crecer y hacer que nos arruinemos en modelitos monérrimos y moderneables.

Repasemos las fases que, hasta hoy, ha completado el sr. Oh:

Pulpo-cracken del pantano

disfraces-para-bebes-pulpo

Una se levanta tan feliz por la mañana, con sus ojeras de cuatro y mitad y los 3 pelos que le han quedado después del postparto, se lava la cara de aquella manera y coge a su minimodernidad para asearla. Se procede al cambio de pañal mañanero y, para darle los buenos días, un rayito de pis en plan fuente decorativa te da en la cara, convirtiendo, de esta manera, el cambiador en un charco, un pantano si también suelta alguna plasta de acompañamiento. El sr. Oh es de caca tempranera. Al grito de mierda-mierda-mierda, coges al causante rebozado, lo levantas, medio limpias el desastre y lo vuelves a dejar.

La solución para que aquello no vaya a más es ponerle un pañal, pero esa tarea, que semanas antes era sencilla, se convierte en una lucha de poder.

Él se quiere girar y tú no quieres que se gire.

No hay forma.

Lucha.

Sudor.

Derrota absoluta cuando, al usar una mano para sostener el cierre del pañal y la otra para evitar que se despeñe, utiliza el resto de su cuerpo serrano para impulsarse y darse la vuelta.

Volver a empezar para, rendirse a lo evidente y acabar poniendo el pañal desde la espalda, pegando los cierras al tacto.

Aguantar el pie de la criatura con una mano, buscar el body con la otra, que la criatura busque el suicidio y necesitar ambas manos para evitarlo.

Conseguir alcanzar el body por segunda vez. Ponérselo a lo que parecen ser 50 extremidades moviéndose al mismo tiempo.

Repetir para el pantalón.

Repetir para la camiseta.

Repetir para el babero.

Rezar para que durante la lucha no le dé por cagarse y haya que empezar de nuevo.

Completar la misión, seis horas más tarde.

Morir.

Salmonete de río

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Quieres uno. Y lo sabes.

Un día aprenden que si hacen un arco con la espalda, hacen fuerza como para cagar duro y luego se impulsan hacia delante con el culo, saltan. Así que, cuando se cansan de estar en un sitio llamémosle hamaca, trona o silla, empiezan a hacer el puente y te miran con enfado, queriendo decir “tú misma, si no me coges a la cuenta de 3 voy a saltar” y, evidentemente, saltan.

Si no estuvieran atados significaría hacer el salto del ángel hacia el asfalto. Lo que equivale a una nata épica.

Normalmente están atados, significa un cabreo épico por el fracaso del movimiento salmonete.

Sea como sea, el resultado es épico.

Las claves para detectar el salmonete evolutivo es que aprenda a sacar los brazos de las correas que lo atan. Ahí puedes dar tus días de paz por finalizados.

Delfín acrobático

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Al sr. Oh, las primeras semanas y meses de su vida el agua le daba igual. Lo metíamos en la bañera y nos miraba con cara de “¿qué mierdas es este líquido?”. Poco a poco, descubrió que podía patear… ¡y salpicaba! ¿Y si lo hacía con las manos? ¡también salpicaba!

Ahora, en cada baño, podemos disfrutar de una variedad de volteretas acuáticas, pataleo estilo sirena y manoteo de delfín.

Un espectáculo para el que tenemos todas las entradas.

Gusano

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Modo arrastre activado. Llegar del punto A al B arrasando con todo lo que haya por enmedio.

Más que un gusano, es un zerg. Si no sabéis qué es un zerg no habéis tenido adolescencia friki, losers.

Y vosotras ¿qué evoluciones bebeniananas conocéis? Catch them all.