Mes: marzo 2015

La primera boda del año

Últimamente no me da la vida, menos de lo habitual. Espero en unas semanas bajar el nivel de trabajo, pero hoy por hoy el sr. Oh y el trabajo me dejan pocos minutos de vida. Ya ni hablo de mi vida social. Sociqué?

Esta entrada posiblemente contenga errores, estoy robándole horas de descanso a mi cuerpo.

En el resumen de la sra. Remorada en sus favoritos de enero, hizo un pequeño spoiler:

Me he casado.

jasewed

– ¿Qué las has cagado?

– No, que me he casado.

– Pues eso, que la has cagado.

– …

En un alarde de creatividad, cuando montábamos la boda, se nos me ocurrió que, siendo una boda en enero, pocas bodas habría por delante de la nuestra y así la titulamos:

La primera boda del año.

Así, después de una década compartiendo techo y lecho con el sr. Moderno, y unos cuantos años más de llamarlo “mi novio”, le dije “sí, quiero, pe-sa-do”.

Y es que en estos mil años juntos, el sr. Moderno me había pedido en matrimonio una media de 2 veces por año. Hasta que en pleno final de embarazo, aprovechando mi baja guardia, le dije que sí, que nos casábamos, víctima de las hormonas, por supuesto. En aquel momento, me pareció una idea genialísima y, si con eso dejaba de sacarme el tema varias veces al año, mejor que mejor.

Pero no te puedes fiar de un hombre pidiendo que te cases con él, aunque lleve haciéndolo 15 años, aunque sea el padre de la criatura el que os lo pida, colgado de la punta de la Torre Eiffel, soltando pétalos de rosa a puñados, aunque sea la cosa que más ilusión le hace del Multiverso, aunque confiese que él jugaba a casar a Adam y Sheila mientras otros niños jugaban a He-man vs Skeletor, eso no significa que el decir que sí vaya a hacerse cargo de los preparativos.

Porque, ¡hay amiguitas!, una dice que sí y se imagina algo simple, firmando el papelíto de marras en el Registro, con 3 amigos y saliendo a comer y acabas montando una boda gitana de 3 días.

Y no, no lo va a hacer todo el futuro maromo porque sea la cosa que más ilusión le haga. La cosa es que pasas de pensar “esto lo montará él, que para algo es su idea” a “tengo que hablar con la gente del catering porque tenemos 3 invitados alérgicos a las nueces” y no sabes ni como.

A todo hay que añadirle que le has dicho que sí con un barrigón de 7 meses que, tarde o temprado, va a desaparecer para ser sustituido por un descendiente. Descendiente que no va a dormir 7 horas seguidas, por supuesto.

En un momento dado, la sra. Remorada se izó con el papel de wedding planner, poniendo los puntos sobre las ies y creando un documento en Drive que nos hacía actualizar puntualmente. A cambio, nos dibujó super guapos en el resumen.

Mientras estás zombie perdida con una minimodernidad, aprendiendo la realidad del colecho, consiguiendo nuevos clientes, llevando papeles al Ayuntamiento, dando el pecho, buscando alguien que te haga un pastel de bodas, entregando proyectos, montando la papelería de tu bodorrio, buscando precios, cambiando pañales y un largo etc., aparece el co-firmante del papelito y te dice “mañana hago mi parte, que hoy estoy muy cansado” y tú te quedas con cara de medio loca-chalada-voy-a-matar-a-mou.

Voy-a-matar-a-Mou-WIIIII

Voy-a-matar-a-Mou-WIIIII

Con todo, el bodorrio salió bien, con un estilo que bautizamos como invierno vintage y que parecía que hubieramos hecho a propósito, aún no sé como.

Para finalizar una lista de algunas curiosidades de La Primera Boda del Año:

  • No hicimos invitaciones en papel. Invitamos a la gente con un evento en Facebook. A cambio me curré un logo, un montón de elementos de papelería, los menús, el candy corner, los detalles y muchas cosas más.
  • Mi vestido costó exactamente 4 €, en un mercadillo de segunda mano.
  • Fue la primera boda a la que he asistido donde el vestido de la novia era más barato que el del novio.
  • Me pinté los morros de rojo por primera vez en mi vida.
  • Llevé los únicos tacones que tengo, gracias a mi talla, ni siquiera me molesté en buscar algo nuevo.
  • El sr. Moderno decidió ponerse corbata el día antes, cuando a todos los invitados les dijimos que el evento era sin corbata.
  • En un ataque de novia histérica le pedí a todo el mundo que no llevaran vestidos de encaje a la boda, para que mi vestido destacara.
  • 72 horas antes de la boda se me ocurrió que estaría bien llevar un ramo de novia para no tener las manos en los bolsillos durante el pasillo. Mi vestido no tenía bolsillos, así que no sé qué habría hecho sin ramo para tener las manos ocupadas.
  • Fue la primera vez que me puse un tocado.
  • Entramos del brazo, mientras sonaba Hikari de Utada Hikaru, versión orquestada de la OST de Kingdom Hearts. Firmamos con Concerning Hobbits de The Lord of the Rings. Despedimos a los asistentes con Cantina Band de Star Wars. Cuando la concejal que nos casó nos preguntó de dónde habíamos sacado las músicas y le contamos lo que eran nos miró con cara de “sois frikis y peligrosos”.
  • La fiesta la hicimos en un local de fiestas infantiles.
  • Nunca llegamos a contar cuantos invitados vinieron.
  • El sr. Oh no lleva bien las masas ni la fiesta.
  • No quedó ni una gota de alcohol, solo sobraron refrescos, borrachos.
  • Al fotógrafo nos lo encontramos haciendo la compra los sábados por la mañana en el super, a pesar de que su oficina está en el Eixample y no vive en el barrio, su novia sí.
  • La premisa para la lista de invitados fue “gente que nos cae bien” sin importar tanto que tan a menudo nos vemos.
  • Los patucos del sr. Oh los hizo la sra. Patuquera.
  • La boda ni la fiesta hubieran sido posibles sin los amigos que se ofrecieron voluntarios, sin saber en que lío se estaban metiendo, para montar el local. Ellos saben quienes son <3.

Este post es una dramatización, el sr. Moderno es vago, pero en algunos momentos, muy puntuales, se pone las pilas.

Y a vosotras ¿os han engañado para dar el “sí, quiero” en pleno ataque de hormonas?

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