El botón de mute

Llega un día en que tu descendencia aprende que hinchando los pulmones, colocando la lengua así, haciendo asá y expulsando todo el aire emiten un “kyaaaaaa” agudo y penetrante que a todo el mundo le vuelve loco de la emoción.

chilla

Los primero chilliditos del sr. Oh fueron recibidos con vítores y risas. “¡Ay, qué gracia!” o “¡Jajaja! ¡Qué simpático!” fueron algunos de los comentarios que le regalamos. Y sí, al principio te mueres de amor por los gorgoritos del minimoderno.

Al principio.

Porque, a medida que crecen, aumenta su capacidad pulmonar y con ello el volumen del chillidito se convierte en alarido infernal. Y empieza a chillar cuando nadie mira, para que lo hagan, y cuando todos miran, porque se emociona con las masas expectantes.

De repente, un día lo hace en plena clase de masaje infantil y ya no calla hasta que sales de clase a toda prisa, antes de que la monitora y el resto de madres te linchen, constatando que se ha enterado hasta el grupo de abuelos sordos que se reúnen en el bar del Centro Cívico. Algunos te miran y sonríen, otros te desean un dolor de cabeza que te trepane el cerebro.

Así me he visto esta semana, dándole la vuelta a mi descendencia a ver si encontraba en algún sitio el botón de mute. Pero no, no vienen ni con mute ni con un triste botón de volumen 1, volumen 2.

¡Los muy vivos van por la vida con autoregulador! como el que tiene nuestra tele, que, en teoría, hace que al saltar de un programa a los anuncios estos no superen el volumen que has marcados. Y como el autoregulador de la tele, el de los descendientes no funciona. O sí funciona, pero hace lo que le sale de las pelotas santas narices. Y, así, cada vez que saltan los anuncios te llevas un pequeño infarto de regalo.

Sí, ya, todo esto pasa de día, a la luz del sol y no es tan terrible. Pues no será tan terrible para tí, porque cuando pasa no sabes qué hacer y te vuelves loca dándole vueltas a la criatura a ver si encuentras por donde se sacan las pilas.

Y peor nos lo pone de noche, cuando te despierta a chillidito puro a las (escoge entre las opciones a. 4 AM, b. 5 AM, c. 6 AM). A nosotros no las ha hecho todas, a las 4, 5 y 6. Así, como la ruleta rusa, no sabes cuando pasará pero pasará y tú estarás indefenso en brazos de Morfeo cuando un “kyaaaaaaaa” agudo y penetrante te despierte.

Y a las 4, 5 y 6 tampoco tienen botón de mute, desgraciadamente, tampoco.

Y vosotras ¿habéis buscado el mute?

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6 comments

  1. Nosotros lo encontramos una vez. Es cruel, pero se llama laringitis… Es un momento en que tu hijo, una vez se le ha pasado la tos, se queda completamente afónico. Es muy divertido porque tienes a la versión Chico Marx por casa gesticulando y balbuceando pero sin emitir sonido alguno. Pero más divertido es el tratamiento: meterlo de cabeza en la nevera.
    En fin, historias para no dormir…

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  2. Jolin, cualquier día os infarta el señor oh!! Mis hijos nunca han gritado por la noche, pero ahora especialmente Diego tiene el volumen un poco subido y no solo el volumen, es que tiene un pito a veces el tío que te taladra el cerebro. Solo me quedan unos diez años para que le cambie la voz, jijiji

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