¿Lo quieres coger?

Hoy vengo a traeros a los seres no-padres el secreto de la piedra filosofal.

Hace algún tiempo la sra. Umbrella me hizo notar que los seres padres ofrecen constantemente a sus descendientes a todo el que se les acerca. A los seres no-padres ese ofrecimiento les hace reaccionar con un apretamiento de dientes y aceptar el retoño que les lanzan. También hay gente que lo coge con un anhelo que hace relucir el secuestrador infantil que llevan dentro. Pero vamos a ponernos en el caso de aquellos seres humanos que lo cogen por compromiso.

bebe-brazosOs hablo directamente a vosotros.

Tengo el secreto de porqué ese endiñamiento descendentil.

El secreto de porqué coger una descendencia ajena parece obligatorio.

El secreto que os hará entender.

El secreto de la piedra filosofal.

Empecemos por el principio. Los seres humanos, como norma general, tenemos la manía de venir en formato simétrico: dos brazos, seguidos de dos manos, con sus 5 dedos en cada mano. También venimos con dos piernas y dos pies, pero vamos a centrarnos en el tronco superior ya que es normalmente a esta parte a la que las minimodernidades se enganchan. Es en el tronco superior donde se akoalan, lo que hace que automáticamente usemos ambos brazos para sostenerlos y, así, evitar que se peguen la nata de su vida.

Sí, los avispados lo habréis cogido al vuelo.

Los progenitores no os ofrecen a sus dignos descendientes porque quieran que os conozcan, porque os hagan gracia los niños o porque abrazar a un niño sea un acto de amor puro. No.

Los progenitores os lanzan a sus dignos descendientes para tener los dos brazos libres. Fin de la cita.

Yo, que nunca fui de meter las narices en los cochecitos de bebé, ni de pedir a los niños en brazos, me prometí a mi misma no ir endilgando mi minimodernidad a cualquier ser vivo con el que me cruzara.

He roto mi promesa, o casi, hay gente a la que no le dejo al sr. Oh ni por todo el oro del mundo. Me puede la posibilidad de tener ambos brazos disponibles, aunque sea para rascarme la bariga.

Sin embargo una tiene su orgullo y ejecuto el ejercicio de endilgamiento de descendiente con elegancia. Y así procedo:

Vamos a comer/tomar algo/descansar en casa de alguien/un restaurante/una cafetería, saco al sr. Oh del poteo o carrito y lo siento sobre la falda. Alguien siempre pregunta si lo puede tener un rato, yo hago ver que no tengo prisa, espero que venga el camarero y cuando acabamos de pedir el sr. Oh comienza interesarse por todo lo que le rodea, y si lo que le rodea se lo puede llevar a la boca mejor, entonces me semi-incorporo para pasárselo a quien haya preguntado con alguna anotación al pie tipo “cuidado que pesa X kilos”.

¿Para qué sirve la espera? Para impacientar al catcher y que lo coja con más ganas y así, cuando se dé cuenta de lo que pesa y se mueve, no lo devuelva a mi regazo en seguida.

Si nadie se ofrece a cogerlo, hago ver que tengo que coger algo de la bolsa o el cochecito y pregunto “¿lo sostienes un momento?”. Deliberadamente hago ese momento un poco más largo de lo estrictamente necesario y el común de los mortales, por pura cortesía, tarda un poco en hacer el gesto de “te devuelvo esto que me va grande”.

Pueden ser pocos minutos, pero son minutos que paladeo.

Y vosotras ¿lo sostenéis un momento?

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18 comments

  1. Jsjajaja muy bueno! Yo la verdad es que no suelo endiñarlos demasiado. A Niño era lmposible porque lloraba como un condenado, sólo quería estar conmigo y con Niña ya no tengo la costumbre. Si me la piden la dejo claro (sólo a seres cercanos!) pero no me sale de mí

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  2. jajajajaj buena estrategia. La verdad es que hay momentos en que una necesitas las manos si. Yo recuerdo con horror sobre todo eso, lo de salir a comer a algún sitio pq Alejandra durante el día nunca dormia, no fuera a ser que se perdiera algo, así que siempre tenía que estar en primera fila. Diego sin embargo era dormilón, pero ay como necesitaras que se durmiera, y este era peor, pq cosa que enganchaba, cosa que lanzaba por los aires, las manos mas rapidas de la ciudad.
    Yo nunca he sido de endosar los niños a nadie, pero joder a veces una ayudita no viene mal, jejejej Un besote¡¡¡¡

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