Hermanos de leche

Cuando das el pecho te hacen una pregunta que no sé de dónde sale: “¿te sientes como una vaca?”.

“¿Y tú te sientes ameba, bicho mononeuronal?”.

A demanda te pasas el día con la teta al viento. No creo que haya rincón de Barcelona donde no me ha sacado un pechote mínimo, o los dos. Incluso en situaciones excepcionales hasta 3 veces me he sacado las tetas.

Pero de ahí a llamarnos vacas lecheras hay un trecho. “¿Por qué una vaca?” pregunto. “Porque da leche”, contesta. “Bravo, genio”. También hay leche de soja y nadie me ha comparado con un trozo de tofu.

Las mujeres que damos el pecho tenemos más carisma que una vaca. ¿Qué tal una loba? Las lobas son defensoras y fuertes. Elegantes y atentas. Me gusta más que me comparen con una loba. Capaces de enternecernos y morder, a partes iguales. Capaces movernos en manada y por solitario.

Una loba amamantó a Rómulo y Remo. ¡Eh! Ahí queda eso. Y no creo que la leyenda tuviera tanto carisma si le hubieran puesto una vaca a la escena. A ver cuantas vacas han fundado un imperio. Yo, al menos, no me imagino fundando un imperio con leche de vaca. Como para que encima nos hubieran salido los protagonistas intolerantes a la lactosa.

También es una loba la que amamanta a Mowgli en El Libro de la Selva. No una vaca.

Y nosotras, como esas lobas podemos compartir algo que nadie más puede dar: Leche materna.

Las hormonas me han vuelto muy pasional.

Con ese espíritu de compartir y defender, causa de ellas, un día de esos en los que saltas de blog en blog, caí en alguno (del que no recuerdo el nombre) en el que se hablaba del Banco de Leche Materna. En plena vorágine de esas hormonas que te hacen decidir que vas a salvar el mundo gracias a tus pechotes talla XXL, decidí que me apuntaría al Banco de Leche. Iba a darle a alguien algo que podía ayudar de verdad. Estaba tan decidida que me veía saliendo del hospital directamente para ir a apuntarme al Banco.

Ilusa.

La realidad es que tardé 6 semanas en tener las energías y las ganas para ir. Pero como las hormonas no te dan vacaciones, seguía con ese fervor y me marqué un día en el calendario. Parece que para demostrar que quería hacerlo sí o sí, el día que marqué llovía. Y no 4 gotas, no. Llovía de verdad. Llegados a este punto tenía que ir sí o sí. Cualquiera con un poco de sentido común lo habría dejado para el día siguiente, pero yo no. Metí al sr. Oh en el porteo, cogí el paraguas y salí. Ahí esta yo, contra viento y marea. En mi cabeza todo esto viene rodado en una escena con filtros, tipo Instagram.

Ese día iba a darle al sr. Oh unos hermanos de leche y él no lo sabe, pero esos descendientes de otras madres y ellas, son unos luchadores porque la mayor parte de las donaciones van destinados a niños prematuros. Porque a nosotros todo nos salió bien, pero podría no haber sido así.
En la web tenéis los pasos necesarios para apuntarse, las condiciones que hay que cumplir y los centros para la primera visita. Todo lo demás está chupado, ellos te facilitan el sacaleches y los biberones. Cuando están llenos llamas y un transportista los pasa a recoger y te deja más biberones para la siguiente ronda. ¡Qué no pare la fiesta!

image

Cuando hice la primera donación me llegó este babero para poner molón al sr. Oh

El fervor hormonal hizo que el sacaleches me hiciera más ilusión de cualquier regalo en día de Reyes.

Una manera de usarlo e ir llenando botecito a botecito, es sacar leche de un pecho mientras das el otro. Y así lo hice hasta que el sr. Oh se dió cuenta de lo divertido que era darle patadas al biberón con los pies. Luego lo intenté, mientras él hacía alguna siesta, pero era oler la leche y despertarse con los ojos como platos y mirada de “eso es mio”. Al final, no me ha quedado otro momento que hacerlo cuando lo acostamos por la noche.

La función familiar de todo niño es putear a sus hermanos. Como el sr. Oh de momento es nuestro único descendiente, su manera de trolear es hacerlo con sus hermanos de leche.

Espero que este carácter reguñón –y troll– que gasta del sr. Oh, herencia de la madre que lo parió, no se transfiera por la leche, porque si lo hace compadezco -y pido perdón- a las madres que hay ahí fuera. Con un poco de suerte, el efecto será transitorio.

Y vosotras ¿conocéis el Banco de Leche Materna? ¿No? Pues ya lo estáis haciendo.

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14 comments

    1. ¡Ay! Te van a salir con la pregunta aunque no te lo creas y quien menos te lo esperas.
      La lactancia es un mundo y a cada una le funciona de una manera completamente diferente, lo mejor que puedes hacer es informarte mucho y buscar un grupo de apoyo para solucionar dudas y malos ratos 🙂

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  1. ¿En serio te preguntaron eso? Dios…

    No conocía el Banco de Leche… me informaré porque me parece súper interesante, aunque no sé yo si con dos bichillas chupando del mismo bote va a quedar algo para mandar al banco… 😛

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  2. Yo sí me veía como una vaca cuando me sacaba leche con el sacaleches eléctrico de doble extracción. Enchufada a esa máquina me sentía una vaca de producción láctea en masa… Con mi bebé ya era otra cosa, ahí me veía más como una loba 😉
    Cuando estaba lactando no conocía los bancos de leche, ahora sí, pero por mi zona no hay ninguno. Me informaré mejor para el siguiente 🙂

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  3. A mi también me han hecho esa desagradable pregunta más de una vez. Siempre contesto que yo vaca no, soy leona, ojo que muerdo, jajaja! Es una pena que aún haya gente que no vea la lactancia como algo natural.
    Muy loable ser miembro del Banco de leche.

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