Casualplay 2015

Este no es un post patrocinado, lo escribo porque lo que ví me tocó el corazón de madre primeriza. Quién me habría dicho a mi, hace 2 años, que me vería escribiendo esto, en lugar de soñar con mi próximo viaje a Japón.

A veces llegas a un sitio y te das cuenta de que te has equivocado.

Y no errores de primeriza somnolienta como salir de casa en zapatillas o llegar al metro y ver que no te has peinado. Cosas que a mi no me han pasado, no… Equivocado del tipo: llevar al sr. Oh en un carrito que no es Casualplay.

La semana pasada me llegó una invitación para la presentación de su colección 2015. “Seguro que se han equivocado” pensé “pero diles que sí, que una vez allí no te van a echar”. Así que el sr. Oh y yo nos pusimos guapos para la ocasión.

Ah, ¿no conocéis Casualplay? Es una marca de sillitas y cochecitos que lleva unos 47 años de andadura (lo digo de memoria), aunque si sois como yo os enteraréis de su existencia hasta que os quedéis embarazadas y entréis, aterrizado con la cara, en un enorme mundo de carritos, cochecitos, sillitas… A mi nadie puede llamarme alumna aventajada: no me enteré de lo que era un maxicosi hasta que me tocó meter uno en casa.

Por suerte o por desgracia, nosotros no pudimos elegir el coche del sr. Oh. Y no voy a quejarme, una persona a quien he visto 1 vez en mi vida nos regaló el suyo y gracias a ella nos ahorramos un sueldo medio interprofesional. También nos ahorramos la responsabilidad de elegir mal.

Pero ahí llega Casualplay y te dice que lo que estás viendo, el carrito Loop con 3 piezas más el protector y la bolsa, cuesta 599 € (P.V.P.).

Kudu 3 combinando los colores plum con allports

Kudu 3 combinando los colores plum con allports

Aunque la gran novedad es el Loop en la imagen os enseño el Kudu con colores.

Y no solo lo vimos, el sr. Oh fue un tester honorífico y mientras yo almacenaba en los carrillos un bizcochito, fruta, un café, un zumo y me ponía perdida de crema -perdiendo automáticamente cualquier atisbo de elegancia-, él se quedaba dormido, como un bendito, sobre una de sus sillas.

Si tengo que comparar la experiencia voy mal porque en los 2 meses de vida de nuestro descendiente, hemos pasado por 3 sillas. Una strokke que odiamos profundamente los 3, por su textura rígida, pero resistente a todo, y porque le forzaba a una postura incomoda, que tuvimos que devolver a la persona que nos la dejó. La nuestra, a la que no voy a destripar ahora. Y la del evento -no recuerdo el nombre, soy primeriza, tengo sueño permanente y memoria de pez-, pero era muy cómoda para poner y sacar al sr. Oh y me pareció mucho más ergonómica que las 2 anteriores, la siesta que hizo él lo certifican.

¿Qué más me gustó? Poder elegir los colores, no solo del conjunto, si no de todas sus partes. Ellos lo llaman personalizable, a mi me parece una palabra equivocada, no personalizas nada, lo combinas a tu gusto y es muy difícil que te encuentres a alguien por la calle con, exactamente, la misma combinación.

Y ocupa poco. Tenemos tiradas, en la habitación del sr. Oh, las mil partes que forman el carrito y sus digievoluciones. Cada vez que tengo que enfrentarme a ellas me pongo de mala leche. Llega esta gente y, en mis morros, plegan un cuco y lo dejan en un paquete plano, que ¿ocupa sitio? sí, pero no es lo mismo un cuco reducido a su mínima expresión que la barca sin remos que tengo y no sé dónde guardar.

Podría seguir con la seguridad, el peso, la cesta, y un largo etc. Pero mejor no, levanto la vista y me encuentro con mi carrito heredado, es lo que hay, así que me tocaré la calva como hacía Jesús Puente y me limitaré a suspirar “si te hubiera conocido antes”.

¿Fue todo tan bonito? No, como todo en esta vida hay fallos. Para mi, que todavía sean necesarias varias sillas para el grupo 0. Y otro es que por poco que ocupen, estos cacharros ocupan sitio, y acabas acumulando piezas. Tendría que existir algún sistema de renting, alquiler tradicional…

Bajo un punto de vista profesional, dar al usuario libertad en los colores es una genial estrategia, puedes ofrecer colores de tendencia pero también colores que soporten varias temporadas. Pero como consumidora indecisa sé que más de una se va a pillar los dedos con la combinación de colores. Puedes ir a lo seguro o arriesgar, y si arriesgas puedes acabar con una capota que no te gusta con el protector o con un color que pensabas que quedaría bien pero en vivo y en directo no te gusta. Eso sí, si lo haces bien, puedes triunfar y ser lo más molón del parque.

Edito: En Blog de una embarazada podéis leer las novedades que presentaron de forma limpia y ordenada, que yo me voy por las ramas y he acabado explicando 2 cosas.

Y vosotras ¿qué tal con vuestros carritos?

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12 comments

  1. Yo me horroricé con todos los imprescindibles que me querían vender a ese precio de salario mínimo interprofesional. Pero lo que ya me acabó de cabrear fue descubrir que las sillitas que aquí me decían que eran a partir de 3-4 meses, al otro lado de la frontera eran aptas desde el nacimiento, ¡bendito internet!
    Después de mucho meditarlo y pelearme con mi Sra. Madre (“¡pero cómo vas a no tener un cuco!”) opté por una Chicco Echo que me costó menos de 100€ -envío incluído- y aguanta como una campeona. En 14 meses es el único medio de transporte que ha tenido mi minimod.

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  2. Pufff el “maravilloso mundo del cochecito y la sillita”..yo también me di de bruces con el..y eso que yo ya sabia lo que era una maxicosi!!! Pero da igual, en esto uno no sabe como acertar y encima nadie cuanta con el factor “como le parecerá al bebe”..que lo mismo no le gusta y no esta cómodo y todo tu inversión (porque es una inversión ) se va a la porra!!!
    itzi ya tiene 11 meses y yo aun sigo mirando para encontrar el perfecto!!!! jajajaja

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  3. yo me fui por la marca chicco…con la primera y la segunda. Reconozco que se me cae la baba viendo cochecitos de tres piezas, pero aqui no habia, asi que sillita y cuco, con 25kg de peso, es lo que encontre. Y resisitió dos niñas y unos 9 viajes intercontinentales en avion (con esas manos delicadas transportando equipajes) y aun lo vendimos en perfecto estado

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  4. Yo antes de quedarme embarazada, llevaba un año enamorada de la Quinny. Es un carro precioso que luego se convierte en una silla preciosa. De esos de tres ruedas que quedaba de lo mas fashión. La realidad es que luego para meterlo en el maletero del coche tenía que desmontar dos ruedas y aqui en Madrid para subir y bajar de los autobuses era un infierno.
    Eso si la mas fashion del barrio, tanto que lo he usado poquísimo y guardado está, como nuevo.

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  5. A nosotros nos gusta mucho el Loop de Casualplay. El problema que hace que no terminemos de decidirnos es la dificultad que a priori vemos para poner un saco en la silla, puesto que la capota va fija con una cremallera al respaldo de la silla. ¿Alguna opinión al respecto? Gracias

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    1. Nosotros nunca hemos usado saco, así que no te puedo ayudar. El carrito que usamos para la primera etapa era todo de neopreno y ponía una colcha de ganchillo por encima que solía acabar apartada gracias a sus patadas y empujones.

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