El tiro por la culata

Cuando el sr. Moderno y yo comenzamos a plantearnos la idea de tener hijos, una de las primeras cosas que decidimos fue mantener el sexo en secreto durante el embarazo. En parte para tener algo que solo supiéramos nosotros. Y un poco también por el simple placer de putear.

Cuando llegó el embarazo, me convertí en una abanderada de la igualdad. No quería ver a mi descendencia vestida de príncipe ni princesa. No quería que le llamaran ni campeón ni bailarina. Los comentarios sobre “esta niña será modelo” o “este niño será futbolista” me pateaban la moral.

Así, en un alarde de mujer moderna -y gafapastil-, junto al sr. Moderno, nos pasamos meses adoctrinando por activa y por pasiva a todo bicho viviente que compartiera un m2 con nosotros sobre la igualdad de los sexos. Después de cada discurso oíamos, dentro de nuestras cabezas, aplausos y vítores.

Melena -y calva- al viento, nos felicitábamos de lo guachis que éramos, en nuestra lucha por hacer de nuestra descendencia un ser sin cargas sexuales.

Unos triunfadores, eso éramos.

Pues bien, un mojón para nosotros.

Fue nacer el sr. Oh y un mundo de posibilidades se abrió ante los ojos de los que creíamos adoctrinados. “¡Azul!” “¡Balones!” “¡Coches!” Vimos como sus pupilas se tornaron en estrellitas de pura emoción.

Empezamos a intuir que no éramos los líderes de opinión que creíamos y que el tiro tenía una trayectoria errática.

Ahí estábamos nosotros, aguantando la sonrisa, mientras algunos hacían lo que les daba la puñeterísima gana y nos demostraban, una vez más, que la familia es la que te toca y si no te gusta, te jorobas. Que bastante han hecho con aguantar sin implosionar durante 9 meses sin saber ni sexo, ni FPP, ni na’a de na’a.

Pensamos que se debería a la euforia de los primeros días, pero no. El primer regalo “de niño” sentó precedente y el avance fue progresivo irrefrenable. A pesar de que seguimos abanderando la igualdad, ya no nos escuchaban. Las masas enfervorecidas caminaban con paso firme.

Uno de los greatest hits fueron unos bodies de motivos deportivos. Toma patada a nuestros principios. No queríamos evitar coches y balones, pues esa información, a la persona que nos hizo el regalo, le entró por una oreja y le salió por la otra.

Y si hubiera sido una niña ya estaría hasta el moño de lazos de color rosa y la palabra “princesa” serigrafiada en inglés, a cambio no habría visto ni un balón de fútbol estampado en ninguna camiseta. Lo que habría sido igualmente un fracaso de nuestro adoctrinamiento.

Así fue como la realidad golpeó nuestros principios y descubrimos que no servimos, definitivamente, para gurús ni para líderes espirituales.

Algunos amigos, por el contrario, nos han demostrado que el machacamiento neuronal sí les ha servido de algo: trolearnos es un placer. Pero lo hicieron con gracia y estilo, debo admitir que yo habría hecho lo mismo. El placer de putear, del que hablaba antes, es bidireccional.

Así que, después de meses alegando a la igualdad, el sr. Oh va vestido de azul y tiene un pijama de balones de béisbol. ¡Toma tiro por la culata!

Eso sí, tiene unos patucos-Converse rojos -gracias a la sra. Umbrella– que ya los quisiera para mí. Puede que no hayamos conseguido que sus primeros meses sean ejemplo de neutralidad, pero haremos de él un minimoderno.

Y a vosotras ¿os salió el tiro por la culata?

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17 comments

  1. Tienes que reconocer que es muy complicado encontrar cosas neutras, las hay pero mucho menos de lo que debería. Yo ya tengo claro que para camisetas frikis sea niño o niña tendrán que ser de la sección de niños y para variedad de colores a la sección de niñas.

    Ánimo y paciencia!

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  2. Jo em vaig passar tot l’embaràs deixant clar quin és l’estil de roba de nadó que m’agrada. Doncs exceptuant un conjunt que és ideal, la resta tot sont conjunts de color beix i gris. Per mi horrorosos (tot i q per sort m’he estalviat de blaus cels pastelosos plens d’ositos). Però el pitjor de tot és: perquè la gent no et dóna el regal amb el ticket-regal?? Pq potser saben q ho canviaries i no els hi dóna la gana???

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  3. Es ley de vida. Yo siempre he querido educar a mis hijos en total igualdad. Estaba totalmente convencida de que a los niños les gustaba el futbol porque sus padres eran unos locos de futbol y que a las niñas les gustaban las princesas porque sus madres eran unas cursis. Peeeeero, la realidad es que no se con que nacen estos niños en la cabeza, ya no te hablo de regalos sexistas, que esos los hemos evitado, pero es que en mi casa que no somos ni de futbol ni de lazos, ni de hacer distinciones entre Diego y Alejandra, te quedarías alucinada de lo chicazo que es el y de lo princesa que es ella, hasta unos extremos que nos asustan. Y eso ya te digo, con unos padres que les educan en la igualdad. Así que creo que te queda mucho por ver.

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  4. Es muy complicado no clasificar los regalos en para niños y para niñas, pero es que además los genes o las hormonas o como lo quieras llamar, tiran y mucho, porque sin querer ellas en seguida desarrollan ese sentido que hace que les guste cuidar bebés y jugar tranquilitas, y ellos en seguida son unos brutos y no hacen ni caso a los pequeños. Lo digo por experiencia. A Niño le gusta ver frozen pero con lo que se vuelve loco es con cualquier cosa que tenga que ver con rayo mcqueen. Y a Niña también le gustan los coches (es lo que más hay en casa) pero cuando ve muñecas allá que va… No se puede evitar, así que no te tortures, el género sexual viene marcado en nuestra memoria genética y realmente es bueno tener una identidad sexual definida, aunque pueda haber un sinfín de matices!

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    1. Claro, en nuestra memoria viene algo programado. Lo que nosotros pretendemos es que sea él quien descubra su identidad sexual y no dársela predefinida.
      Yo fui una niña que huia de bebés de plástico y cochecitos, cosa que hoy por hoy veo complicada porque no se les da opción a muchas niñas. El mismo ejemplo de Frozen, levantó toda la polémica del mundo porque al final el mensaje es “no necesitas un hombre para que te saque las castañas del fuego” y eso a muchos no les gustó. Princesa conoce príncipe es un modelo mucho más cómodo.

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  5. Mi habitación del hospital se llenó de peluches rosa… pero luego pudimos contener la marea. Salvo unos amigos que parece que no tienen ojos en la cara y nos siguen regalando vestiditos con enaguas y merceditas con lazo, el resto del mundo se comporta bastante. A L todavía hoy la confunden algunos con un chico… ahora, es ver un bolso y se vuelve loca. Pasear con bolso es su mayor afición… y porque yo no uso tacones, si no seguro que ya los habría probado también. En fin… estoy totalmente de acuerdo contigo, no se les puede imponer unos gustos predefinidos sólo por lo que tienen entre las piernas, pero tampoco reprimir los que ellos manifiesten espontáneamente. A mi primo le encantaban las Barbies, y hoy por hoy es un padre de familia normal y corriente.

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  6. si veiessis les botigues a Xile…jo m’he passat tota la vida dient que el rosa no m’agrada..i que van rebre les nenes en neixer? Vestidets, samarretes, pantalons, mantes…tot rosa (i no precisament fuxia) Aixo si, jo les he vestit de verd, blau, gris, taronja, negre, vermell, groc…he fet el que he pogut i més! …i ara elles que demanen? El rosa…

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  7. Ains, cómo te entiendo. A mi me repatea hasta que le digan que va a llevarse a todas las chicas de calle, así que siempre contesto que se llevara a las chicas, a los chicos o a quien a él le de la gana (cosa que a mi suegra le hace una gracia loca). Y la ropa, pues bueno, hemos conseguido más o menos contenerla. Han caído cosas azul celeste de gente no muy próxima (y no demasiado aleccionada), aunque lo que más abundan son los ázules marino, los rojos y los motivos marineros, cosa que al principio no me parecía mal porque pensaba que eso era a lo que llegaban… Pero la verdad es que me gustaría un poquito más de estridencia y prints y moderneces varias. Besotes!

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  8. jajaja, bienvenida a mi mundo. Acabé hasta los coj… del put… azul bebé. Y ahora que el niño ha crecido y se posiciona claramente me acaba de hundir en la miseria. La ropa, de momento le gusta toda la que le compro, pero los juguetes… lo suyo son los coches y la maquinaria pesada. Tomá mamá, chúpate esa.

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  9. Me reconozco en este post, pero yo tengo una niña (de un año), así que estoy hasta el moño de lazos y del rosa y de la purpurina. Que digo yo que ya tendrá tiempo cuando sea mayor de martirizarnos con princesas, así que de momento duerme con pijamas de cohetes, planetas y dinosaurios, tiene láminas de super héroes en la habitación, en carnaval no se libró del disfraz de cazafantasmas y para el cumple han caído unas converse rojas. Eso sí, también tiene coronas de purpurina, zapatitos de charol con lazos y vestidos de tul rosas. La vida es así.

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