Al encuentro del sr. Oh! [2ª parte]

En el capítulo anterior… Rompo aguas, llegamos al hospital con contracciones y la anestesista mola más que Brienne de Tarth.

Aunque mi apuesta caballera llegara montada sobre un unicornio y me quedara dormida, no todo podía resultar tan bonito y mi primer sueño postepidural solo dura unos minutos.

Existe una analgesia llamada Walking Epidural, es una anestesia rodeada de controversia, como en todo, hay voces a favor y en contra. No en todos los hospitales la ponen y este era el caso. Así que al no poner Walking pedí una dosis que me dejara sentir el proceso pero no el dolor. Y esa dosis maravillosa funciona para la mayoría de las mortales, pero yo tengo lo que, en un término muy médico se llama un vacío. 10 años de carrera con términos en latín para que cuando algo falla lo llamen vacío. ¿Y qué es un vacío? Es una zona del cuerpo donde la epidural no actúa. Así que las contracciones se localizaban en esa zona, donde las sentía al 100%.

Si estáis pensando en parir con epidural debéis ser conscientes de que tiene sus riesgos, algo que te quita la sensibilidad debe tener sus contras también. Siempre podéis hablar con el anestesista y pedir una dosis mínima para que haga un efecto parecido a la Walking.

Llamamos a la anestesista y me da 2 opciones. Aumentar la dosis, sabiendo que en esa zona siempre voy a tener dolor o continuar como estoy, pero sentir el parto. En el momento de la verdad, opté por aumentar la dosis y así me llevé una epidural completa que me dejó la pierna izquierda inútil y un dolor soportable en el costado derecho.

Y vuelvo a caer dorminada. Hasta las 7, cuando viene la matrona, revisa y estoy dilatada de 7.

Tercera pista de que nuestra descendencia es un troll, nos comunican que mi buena doctora está en otro hospital en servicio de urgencias hasta las 2 de la tarde y que al ritmo que estoy dilatando no llega a atender mi parto ni de coña, de manera que me atenderá el obstetra de urgencias.

Aunque bien dilatada sigo teniendo muchísimo líquido, tanto que resulta que la minimodernidad no consigue apoyar la cabeza y hay que romperla para que pueda bajar. Si una cosa hace Google, es darte toda la información perjudicial que puedas desear y había leído que la rotura de bolsa estaba más que contraindicada, que era malo malísimo hacerlo, que podía comportar un millón de problema. Así que la idea no me hacía ni puñetera gracia, pero después de un tira y afloja decidí dejarle romperla, a regañadientes.

El líquido cae y suena como una cascada, los empadadores no pueden con todo y desbordan. Desde mi punto de vista aquello era una piscina, viendo la cara del sr. Moderno la que se había liado era mayúscula. Y eso teniendo en cuenta que hacía 3 horas que venía perdiendo líquido.

Otra cabezadita y la matrona vuelve a entrar en la sala. Estoy dilatada de 9 y decide pasarnos a sala de partos con la cuarta pista de que nuestra descendencia es un troll. La posición óptima del bebé para el parto es con su cabeza hacia abajo, mirando hacia la espalda de la madre, pero la minimodernidad venía con la cabeza hacia arriba, mirando hacia mi barriga.

Se puede parir con esa posición, pero los partos resultan más largos y, sobretodo, dolorosos. Esta posición se puede solucionar con intervención manual y con instrumental. Por suerte, ya habíamos hablado con mi matrona para intentar evitar los fórceps. Arreglar la posición de forma manual no es que una se quede allí, abierta de patas, tan feliz, mientras la matrona hace el trabajo sucio. Implica la participación activa de la parturienta, es decir, esfuerzo, sudor y lágrimas.

La matrona me avisa cuando tengo que empujar y ella va manipulando para darle la vuelta. Casi completa la vuelta le da un rato para que colocara la cabeza en posición por voluntad propia. Pero ya he dicho que nos dio varias pistas de su espíritu troll y al volver a la sala, no solo se encuentra que no ha colocado la cabeza, si no que, además, se ha vuelto a colocar mirando hacia mi barriga.

Vuelta a empezar. Trabajamos para darle la vuelta y esta vez sí coloca la cabeza mirando hacia abajo. Con la cabeza en su sitio, la matrona llamó al sr. Moderno para que mirara y a mi me cogió la mano para que tocara su cabeza en posición.

Nos deja un rato mientras yo me quedo con las piernas en los estribos, posición nada cómoda y que te roba la dignidad por segundos. Con todo el esfuerzo, volvía tener un dolor agudo y constante en el costado derecho y la pierna izquierda volvía a estar operativa. Llaman de nuevo al anestesista, esta vez un valeroso hobbit se presenta con su uniforme verde y mientras me prepara otra dosis de analgesia, le comento que me estoy mareando para, menos de 3 segundos más tarde, vomitarle encima.

El desenlace en el siguiente capítulo.

Y vosotras ¿le vomitásteis encima a alguien?

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14 comments

  1. Si si y si. Me vomité encima a mi misma… horrible. Y la subnormal de mi matrona (en mi parto hubo negligencia por su parte de todas todas) me dice: “Parto vomitado, parto terminado…” teniendo en cuenta que me tuvo casi tres horas dilatada completamente esperando que viniese mi gine cuando mi enano estaba para salir y empezaba a sufrir.
    A mi la epidural directamente no me hizo efecto, ni en un lado ni en otro ni haciendo el pino puente. Lo sentí absolutamente todo.
    Yo alucino cuando hablan de “la maravillosa experiencia de dar a luz…” los coj….. jajajaja.
    En fin, por suerte, y aunque en ese momento pienses que dura toda una vida, se pasa jajaaj

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  2. Lo de la epidural tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Yo no la quise porque me daba rollo lo del pinchazo en la columna y no sentir las piernas, pero eso es una decisión muy personal de cada uno. Lo que te paso a ti se ve que no es algo tan raro, a mi me han contado varios casos.
    A ver como terminó la cosa…
    Besos

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    1. Lo de no sentir las piernas a mi se me antojaba algo muy muy desagradable y no fue para tanto, porque aunque notaba la pierna de corcho respondía a mis movimientos, aunque fuera un poco loca y más de una vez se me cayera sin darme cuenta 😄

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  3. Aaaay, no, no le vomité a nadie, ¡era lo que me faltaba! Pero vamos, cuántas cosas que me suenan: ginecóloga desaparecida, rotura de bolsa artificial… En fin. Por mucho que leas, nunca sabes lo que te vas a encontrar.

    Espero que esté yendo bien el postparto y la adaptación al estado mental zombi xD

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  4. A mí me pusieron la epidural para la operación de rodilla, pero sinceramente no quiero repetir para el parto, son cosas diferentes. ¡¡Pero ya lo contaré!!

    Y si vomito a alguien, pues ya te diré…

    ¡¡Felicidades de nuevo!! A ver cuándo sacas “foto” de la minimodernidad, que sólo tenemos de ti 😛

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  5. Ei!! A mi la epidural tampoco me hizo efecto durante un rato!! Aunque me recolocaron el catéter y luego tooooodo genial! Y como tu, habiendolo experimentado…. NO al parto sin epidural… jajaja, ai, que dolor!
    Yo vomitar no vomité… y me alegro, llevo muchos años sin hacerlo y quiero mantener mi récord (que lo mío me costó no cargarmelo con el O’Sullivan…)
    Un beso!

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