Al encuentro del sr. Oh! [1ª parte]

Finalmente ha llegado el momento. ¡He vuelto a encender el ordenador! Gracias al cielo que es un portátil. Así puedo cogerlo con un brazo y llevar en el otro a nuestro digno descendiente.

Una de las cosas más interesantes de los blogs sobre embarazo y maternidad, a mi entender, es cuando se explica el parto. Dan perspectiva y, aunque algunas lo explican como un paseo por los Jardines de Lórien, sirve para estar preparada para todo lo que pueda pasar.

Voy a dividir esta aventura en partes. En parte porque en pocas horas pasaron muchas cosas, en parte porque con la minimodernidad en nuestras vidas las horas se me escapan entre los dedos, por eso mismo el dibujo no está demasiado elaborado.

Aviso que estoy absolutamente hormonada y mi objetividad es cercana al cero absoluto.

Todo comenzó un viernes de madrugada, después de llevar prácticamente una semana dilatada de 3 cm y con cuello casi borrado, me levanté para ir al baño. Por primera vez en semanas, dormía hasta las 4 AM sin despertarme por contracciones o incomodidad. Con los ojos pegados por las legañas me dí cuenta de que mi ropa interior estaba completamente empapada. Con las pocas neuronas conectadas que podía tener a esas horas, me cambié y mantuve la calma, como nos habían dicho en las clases de preparto.

Contracción moderada y confirmación. Había roto aguas. Pero no en plan película, si no una fisura por la que perdía líquido en cada contracción.

Mi matrona, a la que tenía que llamar al ponerme de parto para que ella organizara el tinglado, estaba fuera de Barcelona por motivos personales. Primera pista de que nuestra descendencia es un troll.

Con la calma, revisamos bolsa y papeles, ducha y pedimos un taxi vía app, para no perder el punto tecnológico en todo esto.

Ingreso por urgencias a las 5:30 AM, demasiado pronto según la matrona que nos hace el ingreso, pero para entonces ya tenía contracciones fuertes cada 5 minutos y solo quería que me enchufaran a correas para confirmarlo. Que te pongan las correas es un momento lleno de glamour, te quedas en bolingas con una bata azul y unos patucos verdes conectada a una máquina con unos sensores atados con una gasa, mientras tienes contracciones y te dicen que no te muevas mucho, para que los sensores no se muevan. Quedarse tumbada tan feliz mientras tienes una contracción que se sale de la gráfica es algo que hará su prima, porque yo me moví todo lo que pude, pero quedó claro que sí tenía contracciones.

Basado en una foto real © Hipsterbebe 2014

Basado en una foto real © Hipsterbebe 2014

Segunda pista de que nuestro descendiente es un troll, es que decide nacer en un día en que todas las salas de dilatación están llenas. Así que después de comprobar que las contracciones eran fuertes y regulares me sientan en una silla de ruedas y se dedican a pasearme de punta a punta hasta que le dicen al celador que deje de dar vueltas, además en cada contracción me tenía que bajar de la silla para quedarme con el culo en pompa, apoyada contra las paredes o utilizando la silla de apoyo, haciendo respiraciones hasta que la contracción pasara.

Finalmente, abren una sala de dilatación para nosotros y nos asignan una matrona, por suerte una matrona maravillosa, con la que se nos pasaron las horas volando. Al sr. Moderno le dan el disfraz de futuro padre y, cámara de fotos en mano, ya estamos todos preparados para la acción.

Al llegar a correas me había preguntado si quería epidural o parto natural, y nada más llegar a la sala de dilatación, me volvieron si la quería. Todas las dudas que había tenido sobre pedirla, se disiparon cuando las contracciones se volvieron regulares, admiro profundamente a quienes teniendo la opción deciden no usarla y van por el parto natural a pelo.

Cuando llegó la anestesista, venía montada sobre un unicornio y se iluminó la sala con arcoiris y purpurina. Para la punción hicieron salir al sr. Moderno de la sala y cuando volvió yo era la mujer más feliz del mundo y las drogas me parecían el mejor invento del siglo. Pocos minutos después me quedaba dormida.

Continuará…

Y vosotras ¿cómo vivísteis los primeros instantes? ¿cómo creéis qué serán?

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30 comments

  1. ¿Sabes que tengo la misma foto? Jaja. A mí se me borró la cara de lela y la uve de victoria enseguida… Cómo duele, joder. Para mí, la epidural fue el mejor invento del mundo 🙂 ¡Larga vida a la epidural!

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  2. Que casualidad! Justo hoy he decidido publicar una entrada del mismo tema, jejeje…
    Yo soy una de esas locas que, pudiendo elegir, di a luz sin epidural.
    Lo de tener contracciones una semana antes de dar a luz es una putada! Ah y lo del overbooking en los hospitales debe ser algo normal, cuando yo di a luz lo que no había eran habitaciones!!!
    Besos y feliz finde!

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  3. Jajajajaj lo de la anestesista me ha encantado, yo que aun no estoy embarazada y no tengo ni idea de como será el parto… inocente de mi quiero un parto completisisisismamente natural.

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    1. Si quieres un parto completamente natural, prepárate con tiempo. Hay clases de yoga donde te enseñan a controlar la respiración y el dolor. No vayas a las bravas pensando en que sea lo que tenga que ser o caerás rápido en pedir analgesia.

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  4. Jaja! Yo tengo la misma foto dilatando!! Con la V y todo.
    Cuando llegue estaba dilatada de 7 cm y el gine me propuso parir sin epidural, ya q habia aguantado tanto y bastante bien…
    Al final me dio miedo que se alargara el parto o se complicara y me la puse, pero poco efecto hizo, porque cuando llego el anestesista, que atendia una cesarea, ya estaba de 9cm!!!

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  5. Ay, qué momentazos… Yo también tuve mis dudas con lo de la epidural. Ahora lo pienso y me sale la risa floja, jajaja. Y eso que mi madre me sigue diciendo que es peor un dolor de muelas. Como no puedo comparar… 😛
    ¡Deseando leer la segunda parte!

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  6. Jejeje qué risa y qué recuerdos!! Las abuelas siempre dicen que a los hombres les da por contar batallitas y a las mujeres sus partos, pero qué menos después de lo que pasamos, ¿verdad?

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  7. Peor fue lo mío, que sala tenía, pero resulta que en el segundo parto, había tantas cesareas que no había ni un anestesista libre, porque claro tienen que estar allí presentes durante todo el parto. Entonces yo dilatada de 8 cm y sin epidural, las pase canutas, pero vamos que me parece de otro mundo parir sin anestesia. Yo desde luego no me siento capaz.
    Un beso.

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  8. Mis dos partos es que no tuvieron nada que ver, el primero oxitocina, epidurales, horas interminables de dilatación… y el segundo llegué en dilatación completa, me comí todas las contracciones en casa esperando por si acaso, rompí aguas como un diluvio en recepción y de epidural ni hablar, no llegamos a tiempo, menos mal que me pusieron la de las cesáreas y me aliviaron porque me quería morir de dolor!!!! Jajajajaa
    Yo también admiro a las que no quieren epidural! Para qué están los avances sino!

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  9. jajaja, yo tengo una foto muy parecida, seguida de otra en plena contracción apoyada contra la mesa de la sala…en mi primer parto, para mi la epidural fue una salvación, después de casi 10 horas de contracciones regulares. El problema es que la niña se durmió y casi terminamos con una cesárea, suerte que decidió salir solita. En el segundo pensaba la opción “a pelo” pero no me dieron mucha opción. 🙂

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  10. Yo también soy de las de parto sin analgesia de ningún tipo, creo soy tan negativa e iba tan mentalizada del dolor y las multiples penurias que iba a pasar que hasta llevadero me resultó, esperaba que fuese mucho más doloroso y largo!
    Paseo por los jardines de Lórien con múltiples elfos adorándome y diciendome todo el tiempo lo fantástica y guapísima que soy jijijii Bueno, tampoco fue para tanto, fue un poco más duro, pero de verdad que fue la mejor experiencia de mi vida.
    Por aquí esperamos las sucesivas entregas de tu historia 🙂

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  11. Esa siestecita post-epidural, qué bien sienta la jodía! A mi mi anestesista me comentó que en el gremio se decía que un parto duele más que que te corten un brazo. No sé si será verdad, pero ahí se me quedó grabado.

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  12. Muchas felicidades!
    Hacía mucho que no me pasaba por aquí, es que mi peque también se decidió a salir hace un par de semanas y voy fatal de tiempo, de sueño y de todo…. En fin, me ha gustado tu primera parte del “cuento”… yo tengo que escribir la mía en cuanto tenga un segundín.
    De momento te digo, completamente de acuerdo con lo de la epidural. A mi durante un rato no me hizo efecto (aunque yo no lo sabía y pensaba que qué j***** es eso de parir) y cuando me recolocaron el catéter y funcionó… dios mío, eso sabía a gloria 😛 Benditos anestesistas!!
    Un besazo guapa! Y de nuevo, muchas felicidades!!

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  13. Es algo que se ha de explicar, el parto es algo digno de recordar y como tu pienso que está bien compartirlo con las futuras parturientas para que vean que hay partos de todo tipo. Como tu, yo tambien adoré al anestesista y eso que en mi caso era como Hodor de GOT, la cara de empanado era calcada!! Vivan las drogas 4ever!! Para que sufrir si se puede parir alegremente!! A ver que tal el resto del relato! Espero que minimodernidad esté genial!!

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