Mes: julio 2014

DIY camisetas estampadas con origami para torpes

Cuando te quedas embarazada piensas en cosas idílicas.

Luego llega la realidad, como que las minimodernidades necesitan pañales – aunque sean de tela-, un transporte -carrito y/o porteo-, una cama -aunque hagas colecho- y ropa.

La ropa, es EL gran hit. Porque podéis comprar ropa nueva, de segunda mano o acabar con bolsas y más bolsas de ropa que os regalen. Yo no tengo ningún problema con la ropa de segunda mano, sea comprada o regalada. También hay gente que no usarían nada de segunda mano ni por todo el oro del mundo, a cada cual sus manías.

Pero a veces, en los lotes de ropa de segunda mano que te regalan hay piezas que están a punto de vivir su última experiencia. Están desgastadas pero todavía se les puede dar una oportunidad.

También hay ropa que está perfecta pero lleva la marca en grande, en el pecho, con una serigrafía capaz de aguantar 600 lavados sin una grieta. Manías mías, esa ropa me da mucha rabia, porque yo no pago por llevar las marcas de otros en grande, puedo llevar la marca pequeñita en un costado, en una manga, incluso como un emblema pequeñito sobre el pecho, pero me patea llevarlo en el pecho, en grande.

¿Qué se puede hacer con esas piezas? Muy fácil, customizarlas para que vivan un poco más su ancianidad con dignidad.

Y ahora me diréis “uy, que no sé yo”, “que no sé dibujar”, “que las manualidades no son lo mío”.

Keep calm. Yo os traigo un DIY para todos los públicos. Un DIY con dibujos de origami, papiroflexia en castellano. Estos dibujos geométricos sobre una plantilla os facilitarán la vida. ¿Y como conseguir una plantilla? Sigue leyendo y lo descubrirás.

Se necesita:

  • Pintura para tela.
  • Camisetas de algodón. En este caso bodies de bebé, camisetas monérrimas talla ridícula, etc.
  • Pinceles baratos del chino. Uno grueso y otro finito, si es necesario.
  • Internet, para buscar la imagen que quieres aplicar.
  • Impresora, con tinta.
  • Cartulina.
  • Cutter.
  • Regla.
  • Plancha.
  • Un trapo de algodón.
  • Paciencia.

Pasos

1. Busca en Internet, el concepto que quieras, seguido de origami. Por ejemplo, “caballo de mar en origami”. Pinterest es la fuente de inspiración por excelencia.

Una búsqueda por Pinterest

Una búsqueda por Pinterest.

2. Selecciona la imagen que te guste e imprime en calidad cutre salchichera.

seahorse_origami

3. Pega la impresión sobre la cartulina. Para esto no hace falta gastar ni 5 céntimos.

Si estás embarazadas seguro que te han dado alguna canastilla de estas que van en una caja de cartón. O tendrás la caja de algún helado, el cartón de alguna primera puesta que hayas comprado, opciones hay mil para no gastar de más.

Plantilla sobre cartoncillo

En este caso, he colocado la plantilla sobre cartoncillo

4. Con una regla y el cutter corta la forma del origami dejando un margen interior, cuanto más torpe te consideres más margen necesitarás.

Corta la plantilla con cariño

Corta la plantilla con cariño

5. Obtendrás una magnífica plantilla.

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6. Coloca la plantilla sobre la prenda. Con firmeza pero sin hacer más fuerza de la necesaria, solo es un body, no va a salir corriendo, aguanta la plantilla con una mano mientras pintas con la otra, para que no se deslice. Si aprietas con demasiada fuerza se deslizará y la liarás parda.

¡Atención! Coloca una trozo de papel de periódico en el interior de la camiseta para evitar transferencias del pecho a la espalda.

Voy a aplicar esta plantilla sobre un body de segunda mano, para darle al body una segunda vida

Voy a aplicar esta plantilla sobre un body de segunda mano, para darle al body una segunda vida

7. De nuevo, dependiendo de tu nivel de torperío, sigue primero el contorno con la pintura para tela con un pincel fino. Luego rellena el interior. Como una manualidad para niños.

Si te consideras más ágil para estas cosas, pinta marcando el borde con golpecitos de pincel y luego el interior.

Pincelada fina o pincelada gruesa, lo importante es no tener prisa por acabar

Pincelada fina o pincelada gruesa, lo importante es no tener prisa por acabar

Sobre la pintura yo recomiendo empezar comprando colores multiuso, por ejemplo blanco o gris, para que quede bien con cualquier color de base. Si compras un naranja, por ejemplo, solo lo podrás usar sobre colores afines y si tienes una camiseta roja para customizar te comerás la pintura con patatas.

Una buena tinta puede subir a unos 7 euros, pero vale la pena y algunas tiendas de barrio de manualidades hacen ofertas cuando se quieren sacar stock de encima. La que venden en el chino no durará más de 2 lavados y tampoco me fío de la composición, vete a saber si contiene plomo.

8. Espera a que se seque y plancha. Es imprescindible planchar para fijar la pintura, si no tienes plancha pídesela a aquella vecina que siempre intenta tocarte la barriga.

Plancha colocando un trapo de algodón sobre el dibujo del derecho. Si planchas cuando todavía está húmedo transferirás el color al trapo de algodón, fail total.

9. Lava tu obra de arte.

10. ¡Voilá!

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Sorteo de vacaciones

Esta semana el sr. Moderno tiene vacaciones, no las ha elegido, se las han impuesto. Así no puede empalmarlas con la baja, mira que son buenas personas.

Aprovecharemos para acabar algunas cosas para la llegada agostera de la minimodernidad, hacer algo de sol y playa y, mayormente, tocarnos la barriga y disfrutar de las pataditas en el hígado que me pegue nuestra descendencia, siempre que me lo permita la ciática, claro.

Para celebrar que estamos de vacaciones he montado un sorteo en Instagram, con los productos de mi tienda online. Los que no tengáis la aplicación me maldeciréis los huesitos. Soy así de maja, puteando a alguien siempre.

sorteo_verano

¿Qué se sortea? Una de las láminas de mi tienda en Bigcartel. A la que se le podrán personalizar los datos, el idioma y el color. Pasad por la tienda y chafardead a placer los modelos.

¿Qué hay que hacer esta vez? Dentro de Instagram, compartir la imagen del sorteo que tenéis en este enlace con el hashtag #hipsterbebesorteo y mencionar mi usuario, siempre en vuestro Instagram.

¿Limitaciones? Las de siempre. Sorteo solo para península e islas. Las de fuera del territorio español tendréis que tener una dirección dentro para poder participar.

¿Más limitaciones? Solo una: tener retoños y/o estar embarazada. Esta vez no hay límite en la FPP.

¿Hasta cuando? Hasta el domingo 27 a las 23:59.

¿La mala noticia? Que no habrá más entradas en el blog esta semana.

Y vosotras ¿qué hacéis en vacaciones?

El sexo importa

El tuyo quizás no, porque está más o menos claro. A menos que seas una belleza andrógina. El que importa es el sexo de la criatura que llevas en tu vientre, le importa a todo el mundo, conocidos y desconocidos.

Lo dije en una de mis primeras entradas, que no entendía el porqué de esa imperiosa necesidad por conocer el sexo de la descendencia. Cuanto más avanzan los meses y menos lo entiendo, es proporcional.

Y no es culpa de nadie en particular, lo es de todos en general. Es culpa de la sociedad.

Comprendo, más o menos, que hemos frustrado a mucha gente al no decir el sexo, porque no es lo mismo regalar un vestidito con volantes que un traje con pajarita.

Afortunadamente quedan personas con sentido común que nos ha regalado EL mordedor de la jirafa Sophie, que es lo más manérrimo-unisex que he visto. Y que a lo mejor me la quedo yo de lo bonita que es.

El sexo importa para cosas tan comunes como las sábanas.

Un día, fui a comprar sábanas, como la minimodernidad llegará en agosto, si todo va bien, pensé que con unas cuantas bajeras para la cuna y para nuestra cama, ya que vamos a hacer colecho, tendríamos suficiente. Mi sorpresa viene cuando para atenderme me preguntan que qué espero. Anda la ostia, resulta que para venderme unas sábanas necesitan saber el sexo. En estos casos decimos que no lo queremos saber y nos miran como los marcianos que somos, yo oigo como piensan “cuidado, son raros”.

Así que eso le digo que no lo sé, respuesta con la que la dependienta se quedó en shock y entró en bucle. No hacía más que sacar bajeras azul claro, rosa, azul oscuro, azul claro, rosa, fucsia, azul… La mujer estaba visiblemente frustada, rebuscaba en las mismas dos cajas, una con sábanas azules, otra con las sábanas rosas, esperando encontrar petróleo o una salida de emergencia, se podían oír sus pensamientos “ay Dios, ay Dios, ay Dios”. Después de unos minutos poniéndole cara de “esto no me lo llevo” le dije que en la entrada había visto unas sábanas beige. ¡Aleluya! Pobre mujer frustrada desaparece en el almacén y emerge con caja llena hasta arriba de sábanas de estrellas grises, topos de colores, rayas amarillas, nubes verdes. En algún momento del pasado se habían vendido sábanas que no eran ni azules ni rosas. ¡Milagro!

¿Qué pasará en unos años cuándo esos niños y niñas crezcan y duerman juntos? ¿Les venderán sábanas mitad rosa, mitad azul? Para que nadie se salga de su lado. Las sábanas de matrimonio de 1 solo color serán para solteros, gays y lesbianas. Los que usen sábanas de otro color será que tienen filias raras.

Los preservativos serán azules y las anticonceptivas rosas. Las vajillas vendrán en 2 colores, azules para los invitados, rosas para las invitadas.

De hecho ni siquiera yo puedo llevar ropa de un color u otro. El otro día, llevaba una camiseta con dibujos rosas y fucsias, con unas líneas negras, entro en un ascensor y me encuentro con una señora de unos 1000 años que me dice, señalándome con un dedo arrugado, “¿eso significa que llevas una niña?”. ¿Perdón? ¿Qué si llevo una camiseta rosa es porque tengo una niña? Antes de mandar a la mierda a nadie, le dí la respuesta para desconocidos: que no lo sabía. “Eso no puede ser” me contesta enfadada, “mi nieta tenía mucho menos barriga que tú y ya lo sabía”. Me quedé con ganas de decirle a la cara que no me daba la puta gana decirle a una desconocida lo que llevaba, pero me limité a sonreír y salir del ascensor mientras ella continuaba explicándome que su nieta estaba de baja cuidando a la bisnieta. Felicidades señora, vaya a comprarle camisetas rosas a su nieta.

Y si hubiera llevado una camiseta azul y rosa sería que traigo mellizos. @Hipsterbebe 2014

Y si hubiera llevado una camiseta azul y rosa sería que traigo mellizos. @Hipsterbebe 2014

Otra respuesta que me deja muy loca cuando decimos el “no lo sabemos” es “yo te lo digo” y me miran atentamente la barriga para acabar dictaminando sin discusión “tienes un niño/niña porque tienes la misma forma de la barriga que mi hija/nuera/prima/hermana/cuñada/vecina del 3º”. Es cierto, la fisonomía de la embaraza no importa, el sexo de un feto dictamina la forma de su barriga. Debe de ser que si es un niño el pito va tan apretado contra la barriga que sobresale un bultito. Por eso cuando dan patadas puedes decir “mira me está pegando un pollazo” o “mira como se le marca la almejita a mi niña”.

Va a crecer una generación de niñas y niños que lo van a tener todo en 1 único color: cochecito, silla del coche, paredes, bragas, calcetines ¡hasta los mocos los tendrán azules o rosas!

Que no me malinterprete nadie, que si quieres que tu descendencia sea una niña-rosa o un niño-azul, no tengo problema, el problema lo tendrán ellos cuando descubran lo que es una caja de colores y vean que en la caja hay más colores. Pero yo prefiero vestir a mi descendencia de colores, porque el mundo está lleno de opciones.

Y vosotras ¿de qué color sois?

Ergonomicamente incompatible

Eso es el embarazo. Ser incompatible con el entorno. Nada encaja con las nuevas proporciones.

La proporción perfecta es una espalda recta y una tableta de chocolate en lugar de una barriga que atrapa las miradas, puede que sobre la tableta de chocolate haya una capa de chocolate fondant, pero es solo para que la barriga no coja frío. Solo por eso.

Puedes ser más alto o más bajo, más gordo o más delgado, pero la mayoría -digo la mayoría y no todos- encajamos en unas medidas que se considera la media. Con la edad te puedes mantener mejor o peor, puedes haber cogido malos hábitos y tener la espalda hecha un cromo o, después de trabajar 65 años de pie, tener las piernas como secuoyas. Pero te sientas en una silla y encajas.

Y un día te mueres y encajas en una caja de pino. Ahí, aunque te vaya pequeño no te vas a quejar y si lo haces te llamarán zombi y te molerán a tiros, no sin antes rodar un par de documentales, sacar un libro y llevarte a varios programas de TV. ¿Porqué siempre disparan a los zombis en las películas si saben que ya están kaput? Córtale la cabeza ¡hombre! Y nos ahorramos 30 minutos de película.

Todo se basa en una bella proporción áurea. Excepto por un pequeño e insignificante periodo de algunas mujeres que se llama EMBARAZO. Nada… un periodo sin importancia que no marca un antes y un después en la vida.

Es un periodo lento y largo, que lo llamen dulce espera es un eufemismo.

En ese tiempo, antes de que se te comience a marcar barriga-contiene-feto, el cuerpo muta, pero al mundo le importa una mierda, hasta que no se te comience a marcar la susodicha barriga eres una mujer más. Excepto por los que saben que contienes feto, que se empeñan en tocarte las carnes.

No sé si existe un estudio de alguna universidad norte-americana-super-famosa que diga que pasamos el 78,4% de nuestra vida sentado, pero el echo es que nos sentamos. Llegas a una sala de espera y te sientas. Vas a una reunión y te sientas. Coges el metro y, si puedes, te sientas.

Hay sillas más incómodas o menos, de todos es sabido. Lo que a lo mejor no sabéis es que la silla se considera el objeto clave del diseño industrial. Todo diseñador quiere diseñar LA SILLA, la que pase a la historia. La culpa de todo es de la silla Barcelona del sr. Mies van der Rohe, seguro que muchas la habéis visto cientos de veces y no sabíais que tenía nombre y apellidos.

Un fenómeno dentro del mundo del diseño es el diseño para todos, es decir, no pensar solo en los que entran en la media, si no en los que se escapan por las puntas, como por ejemplo, en el diseño gráfico, trabajar pensando en las personas daltónicas.

Pero las embarazadas sufrimos un estado transitorio. Estamos aguantando la calabaza 9 meses, eso son 3/4 de año. Pero es transitorio. Incluso si tienes 12 hijos y vas empalmando embarazo tras embarazo, es transitorio. Por lo tanto ¿qué tenemos? pantalones con una goma y un cojín de lactancia que, si lo tienes, se usa para poder dormir como buenamente puedas en una cama que hasta hace unos meses te parecía un trozo de cielo y ahora es la maldita cama de un faquir masoca. ¡Uy sí! Cuanta ergonomía a nuestro alcance, muchas gracias.

Entre todas las sillas de averno que me he encontrado destacaría esta:

Que en un estado de no-embarazo es muy tentadora, la ves y si está libre te pegas por sentarte en ella, a ser posible con un cóctel en la mano y una pamela de diva en la cabeza, podemos completar el cuadro con una piscina con un par de chicos danone. Para la ergonomía de la silla es imprescindible la parte de los chicos danone.

¿Por qué resulta tan incómoda esta silla en particular? os preguntaréis los seres no-embarazados. Para empezar el estómago se te desplaza al sitio que ocupan tus pulmones, los pulmones se oprimen bajo la garganta, la barriga ocupa todo el espacio disponible y como tus abdominales han desaparecido no puedes hacer fuerza con esa zona. Las rodillas te quedan delante de los ojos y solo puedes mover los brazos cual cucaracha pidiendo auxilio.

Es una trampa mortal, invento sacado directamente del jardín de Satán.

Y no os engañéis, tampoco hay que llegar al extremo de los 7 u 8 meses de embarazo para vivir esa situación. Hay un punto, al rededor de la semana 20, donde la barriga solo es notable para su digna portadora, es entonces cuando poco a poco te das cuenta que la ergonomía es un cuento de hadas.

Como emabarazada, ves una silla y lo que quieres es espatarrarte. Pata pa’aquí, pata pa’allá y barriga apuntando al cielo.

Luego están las sillas de seminario.

Más o menos con 25 semanas, fui a un curso.

Incauta preñada: Las embarazadas no tenemos derecho a la formación, se supone que debemos quedarnos en casa preparando la cuna y no yendo a clases.

En ese curso, teníamos la típica silla con una hoja abatible para tomar apuntes, parecida a la de la imagen. Allí no se cabía, más concretamente no cabíamos mi creciente barriga y yo. No había forma. Si bajaba la hoja para escribir me molestaba en la barriga, si no la bajaba tenía que apoyar la libreta en las rodillas, que tampoco era nada cómodo. Además esas sillas son para sentarse con la espalda recta, pero a las embrazadas se nos curva la columna, había una distancia entre los riñones y el respaldo donde cabía otra barriga. Me dediqué durante 3 horas a dar un por culo tremendo molestar levemente a la concurrencia. Levantaba la hoja y se me caía el bolígrafo y tenía que hacer posturas raras para recuperarlo, intentaba cruzar las piernas, le daba patadas al de delante, bajaba la hoja y se me volvía a caer el bolígrafo, me movía y chafaba las piernas al de detrás… Cuando se acabó salimos todos corriendo, yo para poder moverme con libertad, los otros para perderme de vista.

Y ya no digo nada de hacer reuniones, al margen de la microvejiga de hamster, las sillas de las salas de reuniones son una herramienta de tortura. Están pensadas para que mantengas la espalda muy rectas mientras dices cosas muy interesantes y convences a la sala de que tus ideas son la repanocha en salsa. Pero con barriga… ¡ay! ¡con barriga, amiguitas! Las reuniones son una cosa espantosa que dura 100 horas. La pimera hora la puedes aguantar con la espalda recta, pero sigue habiendo un espacio infinito entre tus riñones y el respaldo. Después de ese tiempo ya necesitas reclinarte como sea, mi estrategia es tirarme para atrás como si fuera super interesante lo que expongo, con el codo apoyado en el respaldo, así, en plan “tengo un yate en el puerto, nena” o tumbarme encima de la mesa haciendo ver que escribo en la agenda sobre los puntos tan interesantes que se están discutiendo. E ir intercalando ambas posturas mientras aprietas muy fuerte, esperando el siguiente receso para lanzarte al baño.

Es imposible para una embarazada salir de estos cojines gigantes. © Hipsterbebe 2014

Es imposible para una embarazada salir de estos cojines gigantes. © Hipsterbebe 2014

Seguro que me olvido más sillas anti-preñadas.

Y vosotras ¿dónde os sentís ergonómicamente incompatibles?

Regalos para embarazadas veraniegas

Este no es un post patrocinado.

Hoy os traigo una lista de ideas para regalar a cualquier embarazada veraniega, que no lo digo por mi, ¿eh? Hago esta lista para cualquier embarazada que conozcáis y que haya parido o vaya a parir a sus descendencias para los meses de junio, julio o agosto, incluso septiembre que todavía es un mes muy caluroso.

Lo clásico, lo que hace todo el mundo es regalar un peluche. ¿Por qué? ¡¿Por qué?! -leer como grito desgarrado, de rodillas y cogiendo un puñado de tierra con la mano, mientras la otra la mantenéis pegada al pecho-. ¿A qué alma diabólica se le ha ocurrido que ese es el mejor regalo que le puedes hacer a una familia? No he empezado a recibir regalos y ya tengo 23890 peluches, y 23889 no son aptos para menores de 3 años.

Antes también estaba la típica Tia Herminia que regalaba unas pulseritas de oro con la fecha del nacimiento. Que, a mi, personalmente, me parecen el horror de los horrores. Pero, mira, al ser de un metal precioso lo podías vender al peso, decir que se había perdido en el parque y eso que ganabas. Lo sé, soy el mal.

Otro habitual en el mundo de los regalos es primera puesta, para quien no lo sepa, es ropa de Liliput que se le pone a los recién nacidos porque nacen con una talla -1. Este es un clásico de la familia, que se matan por ser ellos lo que te regalen la primera ropa, así años después, con el pecho palomo pueden coger la fotografía y decir “esto te lo regalé yo” y la descendencia pensará “que mala fue la década de los 2010”.

Pero nadie opta por el ragalo útil, útil a la par de monérrimos y modernoso. Y para eso vengo yo, para que no regaléis lo que va a regalar todo el mundo y tengáis un 10 en hipsterismo.

Cantimploras

844350Para empezar en verano hace calor, las embarazadas y mujeres lactantes tienen que beber agua, como todo bicho viviente. Yo llevo una botella de agua en el bolso, la cojo de la nevera antes de salir, pero un rato después es agua calentorra. Para solucionar mi desgracia nadie ha pensado en regalarme una cantimplora molona, hay marcas más que super conocidas como estas cantimploras de Sigg. Esta marca ha lanzado un formato super práctico de 33 cl, para llevar en el bolso.

También en Etsy se encuentran miles de pequeños diseñadores que customizan este tipo de cantimploras y termos con estampados, monogramas o lo que les pidáis.

water_bottles

1. Gins Monogram Shoppe 2.Zoeysattic

Pero tampoco hace falta partirse el lomo buscando, seguro que en cualquier tienda de deportes encontráis algo un poco original. Si no ahora, que están tan de moda las suscripciones, regalad una de botellas de agua a domicilio.

Potingues

Por poco que la mujer embarazada sea de cremas y maquillajes, en esta época toca cuidarse. Ya expliqué que yo hago un tratamiento plus, pero a cualquiera le podéis regalar una buena crema antiestrías, una hidratante de zanahoria, un jabón amoroso o una crema de almendras y argán – ahora que le ponen argán hasta a la sopa-. Estos regalos pueden ir destinados tanto a la embarazada, como a la descendencia.

potingues

3. Olivia, jabones de cuidado 4. Matarrania

Recordad que algunas cosas como el aloe vera están contraindicados en el embarazo: ALOE VERA, MAL.

No hace falta que os dejéis un dineral, estos ejemplos son económicos y en algunos mercados ambulantes, como ferias medievales, hay paradas de hierbas donde hacen cremas hidratantes naturales más o menos por el mismo precio, que no tienen el packaging mejor diseñado del mundo, pero siempre podéis trabajaros vosotras un envoltorio molón. El packaging de Matarrania tampoco es la mejor idea del mundo pero la formula es de calidad.

Sábanas

Una idea revolucionaria, aunque entra en juego vuestro buen gusto y el de los futuros padres. Yo me he horrorizado con este tema (y otros) en las tiendas de ropa de hogar. Las empresas téxtiles tienen un concepto de la familia extremadamente clásico. Que si sois de los que creen que la ropa de bebé debe ser clásica, adelante, pero pensad en la familia que lo va a recibir, les tenéis que hacer un favor a ellos, no a vosotros.

La idea es regalar algo práctico y que saca de un apuro. Abuelas del mundo, evitad esas sábanas de hilo bordadas a mano con las iniciales de la descendencia en hilo de oro élfico. Las familias hoy necesitamos echar la colada a la lavadora sin pensar en que hay que usar un programa delicado para las sábanas y secarlo al sol el día del solsticio ayudada por unas vírgenes incas. Se trata del aquí y el ya.

¿Por qué sábanas? Estamos hablando de retoños veraniegos y los bebés sudan, defecan y vomitan, no tengamos esa idea de bebés antitranspirantes que nos venden, hay que cambiar mil veces las sábanas. Un juego de sábanas de algodón o de bambú puede ser una idea formidable.

Las cunas tienen un formato estándar de 60 x 120 cm o 70 x 140 cm (las más comunes son las de 60 x 120 cm). Podéis preguntarlo indirectamente y presentaros con un regalazo de aúpa. De hecho, el regalazo sería ideal combinado con una bajera para proteger el colchón, porque cuando vomitan leche materna esa cala hasta el colchón y se queda ahí para siempre, peor que la baba de Alien.

El pack ideal sería la bajera protectora y el juego de sábanas. Si vais a por el pack completo, haced el favor de regalar una bajera protectora de verano, NO DE RIZO que eso es peor que caer en las llamas del infierno. Y si sabéis que los futuros padres va a hacer colecho regalad también la bajera proctectora de la cama matrimonial. Os ganaréis el cielo.

Sábanas

 

5. Tuc Tuc 6. Cottonbaby

Estos son ejemplos de estampados actuales, pero en las tiendas grandes, las que tienen un buen muestrario, hay millones de marcas y si remenáis las existencias lo suficiente, podéis encontrar cosas más que decentes. Hace poco estuve buscando sábanas en la tienda más grande del barrio, al principio solo me enseñaban sábanas rosas o azules, pero cuando llevaba allí un rato empezaron a salir cosas como estrellitas grises, topos de colores, nuves, etc.. Podéis salir de ahí con un juego por 15 euros más la bajera impermeable por otros 15 euros. Y por 30 tenéis un regalo la mar de envidiable, os vas a querer en todos los baby showers.

Muselinas

Para mi es un regalo perfecto, porque son super útiles, frescas y las hay de todos los estampados y colores del mundo mundial. Nunca sobran. Son finas y perfectas, tanto para hacer el porteo en verano sin dejar de hacer piel con piel, para cubrir del sol vuestras modernidades, como para dar el pecho si no te apetece sacar la teta ante el público en general o incluso envolver a la descendencia como un shawarma humano ¿no dicen algunas madres que su progenie está para comérsela? Pues eso. ¡Ñam!

Las hay de ajo, de bambú y de algodón. Aquí también podéis regalar estampados clasicorros del horror como ositos en bicicleta con sombreros de paja, pero si queréis triunfar dad un par de vueltas por las tiendas, hay estampados de todos, TODOS, los estilos. El éxito os espera.

Esta es una fantástica alternativa al peluche si vuestro presupuesto ronda los 9 euros. Hay muselinas de 50 euros en tiendas especializadas en trastos para bebés con la marca muy grande en la puerta, por 20 euros en tiendas de filosofía más de barrio con una calidad excelente y hasta por 7 euros en tiendas de telas y sábanas, con de una calidad decente. Evitad que las muselinas sean muy duras o rígidas, en ese caso os están tomando el pelo.

Muselinas

 

7. Xkko 8. Cuski 9. Biobuu

Las calaveras a mi me hacen gracia, pero si a la futura maternidad le da yuyu, optad por estrellas, animales, topos… ya he dicho que hay estampados de todo tipo.

Toalla de baño con capucha

Una cosa que puede ser útil y monérrima al mismo tiempo son las toallas de baño para churumbeles, aunque no hace falta que sea veraniega la descendencia para que sea útil este regalo.

Como en el caso de las sábanas, hay cosas del horror con jirafas con dientes humanos bordadas en colores imposibles. También podéis optar por una toalla de princesas Disney para niñas o de Cars para niños, pero yo os dejaría de hablar en ese mismo instante y esa noche cenaríais toalla.

Toallas

10. Zonacolor 11. Yatoil 12. Mitani Designs 13. Rub A Dub Buddies

Este regalo también puede ser un DIY, en la red hay varios tutoriales para ello, solo hacen falta un par de toallas y cinta.

Todas las imágenes pertenecen a sus propietarios.

Por ahora, os dejo esta selección. Pero vosotras ¿qué regalaríais?

Cómo se cuida una orco (II). Varices y estrías

Releyendo la primera entrada de esta saga me doy cuenta de que no se entiende nada. Creo que la escribí en uno de esos días cuando me vencía el sueño, el cansancio y las hormonas estaban jugado a paintball con mis neuronas.

Lo que quise explicar en aquella ocasión era mi experiencia con las cremas solares. Cuando me puse la primera crema me hizo una reacción muy extraña. Posteriormente, me dieron algunas muestras en la farmacia, pero el resultado tampoco era ideal. Hasta que dí con una crema que en principio me fue genial.

Digo en principio porque a día de hoy la he testado en varias situaciones y la definiría como una crema urbana, ideal para extender sobre la piel de cara, cuello, escote, brazos y piernas poco antes de salir y aplicar el maquillaje habitual encima, pero nada cómoda para la playa ni para la piscina. Sigo en mi búsqueda de una crema solar preñil.

Tampoco es culpa de todas las cremas. Tengo una piel muy muy rara, porque tengo la piel normal. La mayoría de la gente la tiene seca, grasa o mixta, pero la mía es normal.

Como no sólo crema solar necesita una piel sana hoy voy a hablar del tratamiento de la piel de los pechos, barriga, muslos y piernas que he hecho hasta hoy.

A partir de aquí voy a mencionar nombres comerciales, pero este post no es patrocinado.

Los antecedentes

Todo el tratamiento que hago no tendría sentido si no doy los antecedentes.

Todo el mundo tiene un oscuro pasado, en mi caso la adolescencia me pasó factura con la silueta y pasé en pocos meses a ganar mucho peso. Al mismo tiempo hacía ejercicio, nadaba 3 días a la semana, una temporada me dio por una clase que hacían en el gimnasio donde enseñaban una mezcla de full contact, taekwondo y boxeo, otro verano me dió por el tiro con arco, y era una aprendiz eterna de staker, nunca hice un triste ollie decente. El resultado: me salieron unas estrías brutales en los muslos, que sin el ejercicio podría haber sido peor.

Cuando ya había ganado el peso, el pecho me creció de golpe, hizo “pum” y pasé de unos pechitos a unas megatetorras. Resultado: Megaestrías 2, la venganza de las estrías.

Pocos años más tarde conocí al sr. Moderno y salí de la adolescencia con 20 kilos menos, las megatetorras se desinflaron y quedaron en tetorras, unas estrías disimuladas y varias venitas varicosas consecuencia del peso.

Las estrías

Así me planto 14 años más tarde, con esas estrías en los muslos y los pechotes, finitas y de color beige, tras haber pasado por mil cremas. También comenté en otra entrada que tomaba perlas de aceite onagra, que entre otras cosas, favorece la hidratación de la piel lo cual ayuda a la piel a recuperarse.

No voy a negar que me preocupaba qué pasaría con el embarazo. Todas hemos visto esas fotos que sirven para horrorizar al personal, pero yo ya venía con estrías de serie y mi pregunta era si iban a salir nuevas, ampliarse las ya existentes o me iba a convertir en una orco 200% y las estrías se iban a volver rojizas y violetas para no abandonarme nunca más.

Las varicosas

Si una se cuida las venitas varicosas no tienen porqué pasar a ser varices hechas y derechas, pero como con las estrías, todas hemos visto imágenes de varices del embarazo. Algunas desaparecen en el postparto y otras no.

En mi caso, hasta el embarazo las controlé con Trombocid Forte en verano, cremas hidratates con flores de Bach para la circulación, frío y piernas en alto cada noche de mi vida un rato antes de dormir. Nunca he dicho que no costara mantener las varicosas en ese estado.

Piernas en alto. ©Hipsterbebe 2014

Patas pa’arriba. Me dibujo como me da la gana y me ahorro pintar el millón de varicosas que tengo. ©Hipsterbebe 2014

El tratamiento

Visto todo el tratamiento previo, con el embarazo me veía haciendo el pino puente con cremas, meditación trascendental, reiki, aceites y potingues.

Acabo la ducha con agua fría, pasando el teléfono de abajo a arriba.

Después de la ducha me aplico aceite antiestrías BIO de Matarrania en pecho, barriga y muslos.

Repaso los muslos, que es donde han ido todos los quilos, con la loción corporal hidratante para pieles secas de Le Petit Marseillais mezclada con Flores de Bach para las estrías. Las cremas para pieles secas suelen ser exageradamente grasas, aplicadas sobre una piel normal, pero esta es una crema muy suave y se absorbe la mar de rápido. Lo único que no me gusta de este envase es el dispensador. Me limpio las manos frotando lo que me queda en el saludo de playa de los brazos.

Acabo con las piernas aplicando una crema de aceite de oliva de Mercadona mezclada con Flores de Bach para la circulación. Cuando me llegaba me limpiaba los restos masajeando los pies, ahora sacudo la crema en los pies como si espantara moscas.

Como me ducho por la noche, hago una aplicación de la loción de Le Petit Marseillais con antiestrías en pecho, barriga y muslos por la mañana y a mediodía.

Por supuesto, sigo poniendo las piernas en alto, pero lo incluyo dentro de la tabla de ejercicios que nos recomendó la fisioterapeuta para preparar el parto.

En el momento en que escribo esta entrada estoy de 32 semanas y, aunque quedan las peores semanas, de momento no he visto estrías nuevas y sí algunas venitas nuevas. No puedo recomendar esta combinación a todo el mundo porque cada piel es distinta, pero a mi me está funcionando.

Hay que seguir esta rutina unos meses después del parto, para que las carnes vuelvan a su sitio y no quede nada colgón.

Postparto y lactancia

Ahora mismo he abandonado cualquier infusión fermentada y la cafeína en general. Pero con la lactancia volveré a tomar rooibos.

¿Por qué rooibos? Porque además de ser antioxidante, entre sus muchos minerales destaca el hierro. Este ayuda a distribuir el oxígeno en el organismo. Es decir, ayuda en la recuperación postparto.

¿Por qué no volver a tomar onagra? La onagra está desaconsejada durante el embarazo y la lactancia. Mientras que las infusiones fermentadas solo están desaconsejadas durante el embarazo y el roobios no contiene cafeína ni teína.

Y vosotras ¿tenéis alguna combinación potinguil?

Los embarazos son para el verano

Sí, el título lo he sacado de aquella obra de teatro y posterior película.

Pero no sufráis, no me voy a poner seria. Voy a hablar sobre el embarazo, ¡cómo no!

Por mucho que me intenten cambiar de opinión, los embarazos sí son para el verano. Por varias razones.

a) Tienes que comprar (o heredar) mucha menos ropa. En invierno tienes que hacerte con prendas de talla XXXL, jerséis, camisetas, pantalones, abrigos, chaquetas… al menos yo, que soy XL, supongo que una XS con una M ya tira. De facto, gracias a la indiscutible e inapreciable ayuda de mi amiga la sra. Atelier el 80% de mi armario preñil primavera/verano 2014 se compone de su ropa, y ella tiene muy buen gusto. El otro 20% es mi propia ropa, ya que me gusta vestir ancha, muchas prendas van a vivir esta experiencia conmigo.

b) Tu descendencia también necesita mucha menos ropa. Una cosa es la ropa que tú necesitas, que puede durar años y pasar de embarazada en embarazada. Otra cosa es la ropa de tu descendencia, es ropa que cuesta un ojo de cara y dura 1 mes. Si nace en verano, necesitas 4 cosas para los primeros meses y puedes dejar a la criatura en plan comando. A menos que seas pudorosa y consideres que las personas van tapadas y dejarla en bolingas es indecoroso.

Eso sí, los días inmediatamente posteriores al parto necesitan ropa de manga larga y monérrima, porque pobres seres acabados de parir, se les va la temperatura a la mierda porque no saben lo que les ha pasado y tienen el termostato muy loco. Es imprescindible que la ropa sea monérrima porque vas a tener todas las visitas de familiares que has conseguido esquivar durante años y años. Incluso habrá quienes repitan visita. Estas visitas vienen a chafardear, no te engañes.

c) Vas a pasar calor. ¿Esto es algo bueno? Nien, never, no, jamás de los jamases. A quien le guste el calor que venga un verano a Barcelona, que va a flipar con las calles a 40 grados y un 90% de humedad. Pero vas a pasar calor igualmente, embarazada o no.

Cada vez que me decían “¡uy! ¡para agosto! te vas a morir de calor”, yo contestaba con un “voy a pasar calor igualmente”, cuando me cansé del comentario convertí la respuesta en un “¡no! cruzaré las piernas y no dejaré que nazca hasta septiembre”.

Ya que nos hemos embarazado para esta asquerosa época del año, aprovechémonos de ello. ¿Cómo? Muy fácil, junto con la calazaba mágica vas a adquirir un fabuloso superpoder: vas a perder la capacidad de cargar peso. Te verán con una bolsa de patatas Matutano sabor vinagreta -mi perdición- y te dirán “quita, yo te la aguanto que no puedes cargar peso”, no vaya a ser que te deslomes con su peso de 170 gramos. Aprovecha esa oportunidad y mientras acaricias tu calabaza mágica en la playa, piscina o casa del pueblo de tu abuela Facunda, practica el Thank You, Linus, sin moverte de tu tumbona de diva.

d) Puedes ser 1 entre 1 millón. Hay un tipo extraño de embarazadas que mutan su sangre de animal mamífero en sangre de reptil, es decir, que pasan frío, siempre. Estas embarazadas en lugar de morirse de calor como todo ser humano, se pasan el agosto con una chaqueta de punto en el bolso, siempre a punto para sacarla haciendo alarde de su extraña condición.

Por el contrario, existen unas desgraciadas embarazadas que multiplican el calor por 897237452389. Así que cuando cualquier persona no-embarazada está sufriendo por estar a 30º, ellas están desesperadas por una bebida fría, quitarse la ropa y bañarse en cubitos de hielo.

O puedes pasar el mismo calor que cualquier otro año.

No pierdas la esperanza, siempre puedes ser tú la embarazada con sangre de reptil.

e) Toda la sombra para ti. A mi no me gusta ni una mijita hacer de lagartija al sol, en cambio sí me gusta mojar mis carnes en el mar. Además la piel se tiene que cuidar muy mucho durante estos meses de tu vida, sea invierno o verano, la piel necesita protección. Así que cuando llegues a la playa, vuelve a poner cara de “estoy muy embarazada” y tus acompañantes te dejaran la mejor sombra para ti.

A la playa, a lucir la panza. ©Hipsterbebe 2014

A la playa, a lucir la panza y pechugas. ©Hipsterbebe 2014

f) La baja jode molesta menos. Soy autónoma y el verano paraliza muchos de mis proyectos, así que cuando coja la baja pocas cosas dejaré congeladas. Si trabajas por cuenta ajena, tu jefe se lo va a tomar mejor porque igualmente los meses de junio – julio -agosto – septiembre son una puta mierda, llames a la empresa que llames vas a recibir respuestas tipo “¡uy! es que el departamento entero está de vacaciones”, “la persona responsable no vuelve hasta el 15 de septiembre (y eso que estamos a 27 de junio)”, “sí, sí lo he recibido, pero es que ahora no puedo decidir porque me voy de vacaciones en 3 minutos/horas/días”.

A menos que trabajes en la restauración o la hostelería, entonces tu jefe te va a maldecir hasta los huesos.

Esto me recuerda una vez en la que trabajé todo el verano -y yo encantada porque el sr. Moderno no tenía vacaciones hasta octubre- en una memoria corporativa, era super importante que estuviera lista a la vuelta de las vacaciones. El 1 de septiembre cuando se sentaran en sus escritorios los directivos debían tenerla allí, nueva y resplandeciente, esperando. El resultado fue que nadie le hizo el mínimo caso a la memoria hasta octubre, porque no fue hasta entonces cuando sus cerebros salieron del modo verano.

Y vosotras ¿qué pensáis del verano para embarazadas?