Moverse por Barcelona con calor

Nota: Solo se puede rajar de Barcelona si vives en Barcelona y quieres la ciudad. Los de aquí rajamos con amor.

Tema peliagudo, el transporte de preñadas.

Desde que se me comenzó a notar la barriga he intentando aprovecharme de la situación. Al principio me salió el tiro por la culata, entraba en el metro haciendo posturas exageradas, con la mano en los riñones sacando una ridícula e incipiente barriga, para que nadie me tomara en serio, contrariamente esa misma ridícula e incipiente barriga atraía las manos sobre ella.

Con las semanas la barriga fue sobresaliendo y a medida que crecía yo me quitaba capas de ropa, maravillas del clima mediterráneo. Con ese crecimiento y destape proporcional al entrar en el metro ya no me hacía falta entrar haciendo el Chiquito-san. Alguna alma caritativa levantaba su culamen para dejarme el sitio “gracias apuesto caballero”, “gracias elegante damisela”.

Este año el sol no ha salido a darnos por saco progresivamente, un día íbamos con chaqueta y al día siguiente me encontraba suplicando por que hubiera cubitos en el congelador. Y no, no son calores de embarazada, es que hace calor así, a lo bruto, maravillas del clima mediterráneo.

El caso es que yo soy muy de metro, me gusta eso de ir bajo tierra, como un topo. Pero por combinaciones he tenido que coger el bus varias veces en los últimos días y puedo reafirmarme en que ir en bus es un mojón. Y doble mojón si estás embarazada.

Empecemos por el mojón básico

La estructura reticulada de Barcelona mola mucho hasta que se ponen a cortar calles para hacer obras, entonces te encuentras 30 calles que solo son de subida y tu autobús tiene que hacer una vuelta hasta el barrio del quinto cuerno para poder hacer un giro.

En el autobús tienes que hacer aspavientos cual dama victoriana ataviada con un corsé en un golpe de calor para que el conductor ponga el aire acondicionado a una temperatura apta para seres de sangre caliente.

Tienes un millón de semáforos, que si no vas por la Meridiana, por Aragó o por alguna vía rápida te vas a comer en rojo, uno tras otro, manzana tras manzana.

Como decía aquella abuela del APM, me desorino cada vez que oigo que quieren hacer de Barcelona una Smart City. Para quien no lo sepa, es hacer de Barna una ciudad inteligente, de las que, los autobuses, llevan un dispositivo que emite una señal que al acercarse a un semáforo lo cambian a verde. ¡Si hay un millón de semáforos! Y da igual como lo hagas, siempre vas a pillar 3 rojos seguidos.

El mojón plus

La categoría diamante mojón está reservado para embarazadas. En el metro hay un millón de bancos, puede que estén llenos pero si te lo propones incrustas tu culamen entre dos desconocidos y ahí que te sientas los minutos que marque el cartel luminoso. Si estás preñada, a la que empiezas a hacer el paso del pavo gordo -caminar como si te hubieras dejado el caballo fuera y con cara de me pesa mucho la barriga- por el andén y te plantas al lado de alguien, este se levanta como si fueras una amenaza te cede su asiento amablemente.

Pero en las marquesinas del bus hay un ridículo apoyaculos y un banco, de plástico amarillo en las marquesinas viejas, gris y curvo en las nuevas, donde caben 4 personas normales o 3 máxiabuelas y sus bolsas. Esto no sería problema si no fuera porque el bus es un transporte de viejos para personas sin prisa y cuando llegas siempre está allí el grupo de las 3 maxiabuelas y sus bolsas, que yo creo que van a pasar la tarde sentadas. Además estas señoras siempre están mal de algo y cuando te ven llegar, aunque hagas el paso del pavo gordo te miran con cara de “no me la vas a colar” y empiezan a hablar de sus 9348 hijos, que han parido sin epidural, por supuesto, y de lo mal que tienen la espalda/piernas/caderas/rótula/presión/cabeza/cualquier otra parte del cuerpo. Así que ahí te quedas, con una humedad que te hace empezar a sudar, con 25 grados a la sombra de ese techito ridículo.

Las abuelas pasan la tarde en la parada del autobús y lanzan sutiles indirectas. ©Hipsterbebe 2014

Las abuelas pasan la tarde en la parada del autobús y lanzan sutiles indirectas. ©Hipsterbebe 2014

Por otra parte, es sabiduría popular que las embarazadas tenemos la vejiga de un hamster. Cuando llegas a la parada del bus y te marca 20 minutos para el siguiente (si no hay cartel luminoso, miradlo en la app Urban Step Bus) puedes buscar bajo el sol abrasador un bar caritativo que te dejen usar su baño sin consumir, pero cuando te pone 5 minutos… ¡ande vas a ir! si te vas lo pierdes seguro y si no vas, tendrás que aguantar el viaje entero, con su traqueteo y sus frenazos, porque hay autobuses muy modernos de gas natural o de hidrógeno que ni traquetean ni pegan frenazos, pero esos solo circulan por el Eixample, el centro y las vías principales, el resto de barrios no salen en el mapa que llevan los guiris. Pues esos traqueteos van directos a tu vejiga, multiplicando exponencialmente las ganas de llegar a destino y lanzarte a dónde sea que te dejen bajarte los pantalones.

Hay otros métodos

Además en la superciudad de la movilidad en bicicleta ni se me ocurre pillar un Bicing.

Y mi moto está aparcada desde el día que hicimos público el embarazo, y me temo que así seguirá por mucho tiempo.

Tampoco me veo tan valiente para ir en estos transportes con mi calabaza. En ambos métodos se va divinamente en verano, sobretodo en bici y pendiente abajo.

Ni hablemos de ir en coche con las ventanillas bajadas o el aire, porque la zona azul vale un riñón, la zona verde vale el riñón y el pulmón y por aparcar en un parking te piden el riñón, el pulmón y la córnea. Nunca jamás de los jamases vas a poder aparcar en una plaza sin colores en la calle.

Los horarios

No solo es que debas esperarte 20 minutos para algunos autobuses, es que además, a medida que llega el calor y los colegios acaban el año lectivo, la frecuencia de paso se ve drásticamente reducida. Esto también pasa en el metro, pero se nota menos.

La ciudad está semiabandonada, sería el momento ideal para una ocupación zombi.

Como mujer embarazada, conforme llega el calor te van informando de lo que no puedes hacer, porque eres una carga para la sanidad. Lo principal es que no salgas en las horas de máximo calor… ¡qué estamos hablando de Barna! ¡aquí no refresca ni por la noche! Pero lo mejor es que no salgas en las horas cuando el sol golpea con más fuerza porque te vas a fundir y todo lo que encontrarán de ti es un charco de sudor y un bebé flotando encima. Así que ajusta los horarios en los que sí puedes salir con el horario de tu bus y calcula que, seguramente, tardarás 2 horas en llegar, desde que sales de casa a tu destino más las paradas que necesites en busca de baño que necesites hacer por el camino.

Y vosotras ¿cómo transportáis vuestras calabazas en verano?

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15 comments

  1. Jaja, sí que es una odisea el viaje en bus. Tienes razón en el calor de Barcelona, las veces que he estaso allí es un calorazo pegajoso… Yo tuve suerte y el embarazo me pilló al principio del verano, así que no sufrí mucho mucho. Pero coincidió con una ola de calor y recuerdo que la pasé tumbada en la cama medio despelotada, durmiendo. Salía cuando hacía menos calor, porque yo soy muy calurosa y en cuanto superamos los 30 grados me vuelvo una falsa. Ánimo con tu calabaza, ¡tú puedes! Por cierto, esas señoras de la marquesina son tal cual, siempre con su competición de males 😉

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  2. Yo también soy pro metro… afortunadamente, como ahora vivimos en “las afueras” de Barna (en un pueblo, vaya), transporto mi calabaza a pinrel. El autobús es el horror…
    Aquí esta zombi es más de fresquito. Voy a hablar con el sindicato, a ver si podemos dejar la ocupación para otro momento 😛

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  3. Yo también prefiero el Metro y eso que en Madrid, los autobuses no funcionan nada mal…
    Yo paseaba a mi calabaza andandito porque por suerte tengo el trabajo a tiro de piedra, y si no pues lloriqueaba a algún familiar o amigo para que me llevase en coche.
    Y lo de ceder o no ceder el asiento… puf, me pone de los nervios. Yo cuando llevaba bombo me puse el mundo por montera y ya que la gente no era tan educada (incluyendo viejecitas con mas cuento que Calleja) como yo si lo había sido siempre dije “esta es la mía” asique me tiré 9 meses echando miradas asesinas, indirectas muy directas y resoplando de la forma mas exagerada posible a todo aquel pasota-maleducado que me encontraba en mi camino…
    Y lo bien que se queda una…

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  4. bus > metro! el problema es el verano, en verano hay obras y calor, por lo que cualquier medio transporte que no sea el canvi de lloc instantani (ya no sé cómo lo decía antes!) es caca… bueno… TODO EL VERANO ES CACA

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  5. Yo también soy más de metro. En el bus habiptan esos seres que tan bien describes que son superiores a mi. Tengo claro que acabaremos digievolucionando en ellas…pero me dan un repelús! En cambio los seres masculinos de esa esoecie son más adorables.
    Doy fe del calorón de Barcelona, de lo mucho que proliferan las zanjas en verano, que salen como setas en otoño y de la sincro de los semáforos.
    Animos mujer, ya te queda menossss!!

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