Mes: junio 2014

Moverse por Barcelona con calor

Nota: Solo se puede rajar de Barcelona si vives en Barcelona y quieres la ciudad. Los de aquí rajamos con amor.

Tema peliagudo, el transporte de preñadas.

Desde que se me comenzó a notar la barriga he intentando aprovecharme de la situación. Al principio me salió el tiro por la culata, entraba en el metro haciendo posturas exageradas, con la mano en los riñones sacando una ridícula e incipiente barriga, para que nadie me tomara en serio, contrariamente esa misma ridícula e incipiente barriga atraía las manos sobre ella.

Con las semanas la barriga fue sobresaliendo y a medida que crecía yo me quitaba capas de ropa, maravillas del clima mediterráneo. Con ese crecimiento y destape proporcional al entrar en el metro ya no me hacía falta entrar haciendo el Chiquito-san. Alguna alma caritativa levantaba su culamen para dejarme el sitio “gracias apuesto caballero”, “gracias elegante damisela”.

Este año el sol no ha salido a darnos por saco progresivamente, un día íbamos con chaqueta y al día siguiente me encontraba suplicando por que hubiera cubitos en el congelador. Y no, no son calores de embarazada, es que hace calor así, a lo bruto, maravillas del clima mediterráneo.

El caso es que yo soy muy de metro, me gusta eso de ir bajo tierra, como un topo. Pero por combinaciones he tenido que coger el bus varias veces en los últimos días y puedo reafirmarme en que ir en bus es un mojón. Y doble mojón si estás embarazada.

Empecemos por el mojón básico

La estructura reticulada de Barcelona mola mucho hasta que se ponen a cortar calles para hacer obras, entonces te encuentras 30 calles que solo son de subida y tu autobús tiene que hacer una vuelta hasta el barrio del quinto cuerno para poder hacer un giro.

En el autobús tienes que hacer aspavientos cual dama victoriana ataviada con un corsé en un golpe de calor para que el conductor ponga el aire acondicionado a una temperatura apta para seres de sangre caliente.

Tienes un millón de semáforos, que si no vas por la Meridiana, por Aragó o por alguna vía rápida te vas a comer en rojo, uno tras otro, manzana tras manzana.

Como decía aquella abuela del APM, me desorino cada vez que oigo que quieren hacer de Barcelona una Smart City. Para quien no lo sepa, es hacer de Barna una ciudad inteligente, de las que, los autobuses, llevan un dispositivo que emite una señal que al acercarse a un semáforo lo cambian a verde. ¡Si hay un millón de semáforos! Y da igual como lo hagas, siempre vas a pillar 3 rojos seguidos.

El mojón plus

La categoría diamante mojón está reservado para embarazadas. En el metro hay un millón de bancos, puede que estén llenos pero si te lo propones incrustas tu culamen entre dos desconocidos y ahí que te sientas los minutos que marque el cartel luminoso. Si estás preñada, a la que empiezas a hacer el paso del pavo gordo -caminar como si te hubieras dejado el caballo fuera y con cara de me pesa mucho la barriga- por el andén y te plantas al lado de alguien, este se levanta como si fueras una amenaza te cede su asiento amablemente.

Pero en las marquesinas del bus hay un ridículo apoyaculos y un banco, de plástico amarillo en las marquesinas viejas, gris y curvo en las nuevas, donde caben 4 personas normales o 3 máxiabuelas y sus bolsas. Esto no sería problema si no fuera porque el bus es un transporte de viejos para personas sin prisa y cuando llegas siempre está allí el grupo de las 3 maxiabuelas y sus bolsas, que yo creo que van a pasar la tarde sentadas. Además estas señoras siempre están mal de algo y cuando te ven llegar, aunque hagas el paso del pavo gordo te miran con cara de “no me la vas a colar” y empiezan a hablar de sus 9348 hijos, que han parido sin epidural, por supuesto, y de lo mal que tienen la espalda/piernas/caderas/rótula/presión/cabeza/cualquier otra parte del cuerpo. Así que ahí te quedas, con una humedad que te hace empezar a sudar, con 25 grados a la sombra de ese techito ridículo.

Las abuelas pasan la tarde en la parada del autobús y lanzan sutiles indirectas. ©Hipsterbebe 2014

Las abuelas pasan la tarde en la parada del autobús y lanzan sutiles indirectas. ©Hipsterbebe 2014

Por otra parte, es sabiduría popular que las embarazadas tenemos la vejiga de un hamster. Cuando llegas a la parada del bus y te marca 20 minutos para el siguiente (si no hay cartel luminoso, miradlo en la app Urban Step Bus) puedes buscar bajo el sol abrasador un bar caritativo que te dejen usar su baño sin consumir, pero cuando te pone 5 minutos… ¡ande vas a ir! si te vas lo pierdes seguro y si no vas, tendrás que aguantar el viaje entero, con su traqueteo y sus frenazos, porque hay autobuses muy modernos de gas natural o de hidrógeno que ni traquetean ni pegan frenazos, pero esos solo circulan por el Eixample, el centro y las vías principales, el resto de barrios no salen en el mapa que llevan los guiris. Pues esos traqueteos van directos a tu vejiga, multiplicando exponencialmente las ganas de llegar a destino y lanzarte a dónde sea que te dejen bajarte los pantalones.

Hay otros métodos

Además en la superciudad de la movilidad en bicicleta ni se me ocurre pillar un Bicing.

Y mi moto está aparcada desde el día que hicimos público el embarazo, y me temo que así seguirá por mucho tiempo.

Tampoco me veo tan valiente para ir en estos transportes con mi calabaza. En ambos métodos se va divinamente en verano, sobretodo en bici y pendiente abajo.

Ni hablemos de ir en coche con las ventanillas bajadas o el aire, porque la zona azul vale un riñón, la zona verde vale el riñón y el pulmón y por aparcar en un parking te piden el riñón, el pulmón y la córnea. Nunca jamás de los jamases vas a poder aparcar en una plaza sin colores en la calle.

Los horarios

No solo es que debas esperarte 20 minutos para algunos autobuses, es que además, a medida que llega el calor y los colegios acaban el año lectivo, la frecuencia de paso se ve drásticamente reducida. Esto también pasa en el metro, pero se nota menos.

La ciudad está semiabandonada, sería el momento ideal para una ocupación zombi.

Como mujer embarazada, conforme llega el calor te van informando de lo que no puedes hacer, porque eres una carga para la sanidad. Lo principal es que no salgas en las horas de máximo calor… ¡qué estamos hablando de Barna! ¡aquí no refresca ni por la noche! Pero lo mejor es que no salgas en las horas cuando el sol golpea con más fuerza porque te vas a fundir y todo lo que encontrarán de ti es un charco de sudor y un bebé flotando encima. Así que ajusta los horarios en los que sí puedes salir con el horario de tu bus y calcula que, seguramente, tardarás 2 horas en llegar, desde que sales de casa a tu destino más las paradas que necesites en busca de baño que necesites hacer por el camino.

Y vosotras ¿cómo transportáis vuestras calabazas en verano?

Mini Jolie en el Walk of Fame de Nonabox

En #LaParty24M del Club de las Malas Madres, Nonabox daba unos paquetitos de pañales acompañados de un tarjeton.

En este tarjetón hay muchas cosas, pero yo lo primero que leí fue SORTEAMOS 1 AÑO DE PAÑALES.

Es un auténtico claim para una embarazada. El mejor. Contiene la palabra pañales, que no había pronunciado tanto en mi vida como en los últimos 2 meses -y lo que me queda, si todo va bien-, y contiene el concepto de “por la patilla”.

Y es que a un bebé se le cambia el pañal unas 8 veces al día y eso, al final del año, son un montón de pañales.

Así que ni corta ni perezosa me lancé a leer el resto del tarjetón. Para ganar ese año de pañales, hay que customizar uno de los pañales que daban en el paquete. Bueno en las instrucciones dice “un pañal” pero yo he usado uno de los suyos. Y la customización no es aleatoria, tiene que ser de un artista de Hollywood.

Para hacerme la interesante, primero pensé en alguna directora de cine, porque artista no quiere decir actor. Pero no encontraba a nadie lo suficientemente icónico. Bueno sí, está el Spielberg con sus barbas, Scorsese con sus cejotes, pero necesitaba algo menos… vintage.

Hollywood está lleno de iconos, para triunfar en una industria plástica debes tener algo característico, como la tocha de Rosy de Palma en las españas.

Una de las figuras más icónicas que me vinieron a la cabeza fue Angelina Jolie, una mujer hecha a si misma. Porque cuando dices su nombre no piensas en que es hija de tal, piensas en sus morros. Aunque sus pelis te pueden gustar más o menos, y ha hecho fantasmadas como Wanted (donde disparan balas con efecto, WTF), todo el mundo sabe quien es.

Y entre las cosas que es, es una mujer profesional de esas que te imaginas muy decididas con su carrera. Es activista en varias fundaciones contra el hambre, que puede gustar más o menos que las celebrities paseen palmito pidiendo ayuda humanitaria, pero menos es nada. Y es madre de 6, que se dice pronto, y también puede gustar más o menos que estas celebrities adopten niños a porrillo cuando el común de los mortales se pegan años y años para adoptar 1 solo hijo, pero bajo mi punto de vista, más afortunados son estos niños que los que esperan años y años a que su dossier salga de debajo de una montaña de polvo.

Para la customización de Jolie Jr. busqué qué características tiene, como que siempre lleva el pelo muy levantado, con moños, tupés y melena desbocada, yo la prefiero cuando lo lleva oscuro y con más tendencia a los castaños que a los rubios, por eso utilicé dos marrones diferentes. Los ojos siempre maquillados. Y los labios que más que labios son morracos carnosos.

Pensé en hacer los labios con chorizillos, pero era demasiado exagerado.

En general todo está hecho con papel, porque en casa de una diseñadora siempre hay muestras de papeles raros.

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Pero esta señora le caracteriza estar siempre rodeada de churumbeles y pocas casas deben tener tantos productos infantiles como en la mansión Jolie-Pitt. Y por ello le incluí los pañales hechos con papel higiénico, tanto por su familia numerosa como por su colaboración con las fundaciones que comentaba anteriormente.

Customizar un pañal con papel es chungo, chungo porque no puedes deformar la forma para hacer un perfil diferente, tienen que intervenir un montón de herramientas, coser o pegar y tampoco soy tan manitas, de hecho colocar los mechones me costó un montón, ponía uno y se caía el de al lado. Se me dan mejor otros tipos de packaging.

DIY Discos de lactáncia lavables y molones

Hoy os traigo un DIY, un do it yourserlf, o en castellano: ¡esto lo hago yo en un rato!

En el mundo del embarazo y maternidad hay un millón de cosas por hacer y comprar. Una de ellas son los discos de lactancia.

Andaba yo por la semana 28 cuando un día noto unas gotitas en el pecho derecho, evidentemente pensé que me había mojado con agua. Tengo unos pechotes de una talla extra, es fácil que me manche porque hasta que me creció la barriga lo que me precedía eran mis lolas. Repaso mentalmente, no he estado cerca de un líquido, no puedo haberme manchado. Observo el pecho de cerca y ante mi sorpresa me encuentro unas diminutas gotitas saliendo del pezón.

¡CALOSTRO! ¿YA? ¿TAN PRONTO?

¿Sabéis la cara del grito de Munch en el Whastapp? pues esa era yo, amarilla y horrorizada.

Así que estas cosas pasan en la vida real. Comencé a recordar cuántas veces alguien había narrado la vergüenza de llevar el manchurrón circular de leche en la camiseta porque se le habían escapado unas gotitas.

Doble cara de horror.

Me lancé a la bloggosfera maternal y encontré un millón de comparativas de marcas, precios, formas y colores de discos desechables. entonces me encontré con discos lavables de tela monérrimos a morir, con diferentes telas preciosísimas y caros, teniendo en cuenta que durante la lactancia hay que cambiar estos discos varias veces al día es una compra inicial desorbitada para bolsillos mileuristas.

Un disco lavable es un disco de tela cosido con amor. Así que procedí a plantearme un DIY y hoy os lo traigo para vuestro disfrute y mayor economía doméstica.

Se necesita:

  • Una camiseta vieja de algodón. No es imprescindible pero sí recomendable.
  • Una toalla barata.
  • Tela de algodón con el estampado o color  que más os guste.
  • Tijeras.
  • Hilo del color que combine mejor con la tela de algodón estampada.
  • Aguja.
  • Alfileres.
  • Lápiz.
  • Un rollo de papel finiquitado.
  • Paciencia.
Materiales para los discos.

Materiales para los discos.

Pasos

1. Sobre la tela de toalla se coloca el rollo y marca la circunferencia con el lápiz. Los pechos suelen venir en pack de dos. Así que estas acciones se suelen realizar por pares. 2 pechos, 2 circunferencias.

Se marcan los círculos.

Se marcan los círculos.

¿Por qué un rollo? porque la zona exterior tiene 4 cm de diámetro y es el tamaño medio de un disco de lactancia desechable, si para vuestros pezoncitos 4 cm os parece poco, buscad un utensilio con un diámetro mayor. Por las redes he llegado a ver discos de 14 cm.

2. Se corta la tela.

3. Se repite el proceso en la tela de algodón molona y la camiseta vieja. De nuevo multiplica la acción por 2: 2 círculos de tela molona y 2 de camiseta vieja.

¿Para que la camiseta vieja? La tela desgastada es más fina y esta es la tela que va a estar en contacto con nuestros pezoncillos sobresaturados. Una tela nueva tiene las fibras duras y puede que los primeros días sean más incómodos.

Yo no usé la camiseta vieja porque, en algún momento de la limpieza del nido que llevamos sufriendo las últimas semanas y meses, la tiré. Nadie dijo que estar embarazada y tener ideas lúcidas fueran de la mano. En caso de no tener camiseta vieja corta 4 círculos de tela molona.

4. Monta montaditos tipo galletas Oreo. Capa de tela vieja, capa de toalla, capa de tela molona y átalo con un alfiler.

Un par de discos.

Un par de discos.

Ya que me ponía, en lugar de hacer un par de discos, hice 6 pares.

Unos cuantos discos.

Unos cuantos discos.

5. Cose el contorno de los discos.

Yo los cosí con hilo de algodón, lo importante es que el hilo sea suave para evitar rozaduras.

Yo los cosí con hilo de algodón, lo importante es que el hilo sea suave para evitar rozaduras.

Como colofón, se me murió la máquina de coser y tuve que ponerme a coser a mano. Nunca he dicho que lo mio sea la costura.

Y vosotras ¿os animáis?

Estreno tienda + sorteo

Aquí llega la tan prometida novedad, el final de tanto hype generado la semana pasada por las redes, el motivo por el que lancé el logo de Hipsterbebe el miércoles, finalmente hoy es el día.

¡Estreno tienda on-line!

¿Tanto rollo para esto? ¿Para una tienda on-line? Pues sí. Todo comenzó dándole vueltas a la decoración de la futura habitación de la minimodernidad. Había visto láminas y vinilos monérrimos, pero nada me motivaba lo suficiente, porque una es diseñadora y tenía una imagen muy clara de lo que quería y del estilo que buscaba.

Así, al final lo que venía a ser una lámina personal se ha convertido en un catálogo de propuestas. Por eso me lié la manta -una manta trendy- a la cabeza y me puse a darle vueltas a la oportunidad de llevarlas hasta vosotros por medio de tienda on-line. El handicap y gran virtud al mismo tiempo, es que todas las láminas son personalizables, por ello si alguna de las láminas de la tienda os interesa no la podréis comprar directamente, sino que tendréis que poneros en contacto conmigo sea con el formulario o la dirección de correo electrónico que podéis encontrar allí.

Cuando digo que son personalizables, lo digo de verdad. En la tienda podéis encontrar algunos ejemplos, pero ¿habéis decorado la habitación de vuestras descendencias con flores y pájaros? Haremos una lámina a medida de vuestra decoración. ¿Parísteis un lechón de 5 kilos que os hizo estar de parto 35 horas y no queréis que esa cifra quede patente en la habitación? Cambiaremos los datos por los que vosotros queráis. ¿Os gusta la lámina pero la queréis en otro tamaño? No hay problema, lo hablaremos. ¿Queréis esa lámina pero como tarjeta para enviar a la familia? Ponéos en contacto conmigo y lo hablaremos. ¿Y los colores? Aunque mis colores favoritos no son el rosa pastel y el azul cielo, si a vosotros os pirra haremos la lámina en esos colores.

¿No tenéis ni idea de lo que queréis? Tampoco hay problema, dadme un silbidito.

Una lámina para Clara y otra para Nil. Láminas ©Hipsterbebe2014

Una lámina para Clara y otra para Nil. Láminas ©Hipsterbebe2014

Y para celebrar la apertura de la tienda qué mejor que lanzar un sorteo, así, tirando la casa por la ventana. Celebrando de paso mi primer concurso.

¿Cuál es el premio? Participando podréis ganar una de las láminas de la tienda, magníficamente impresa en A4, con los datos y el color que queráis incluir.

Las normas son las de siempre y una más:

1. Darle un me gusta a la página de Facebook de Hipsterbebe aquí o en el botón en el menú arriba a la derecha.

2. Compartir esta entrada de forma pública en vuestro muro de Facebook o en vuestra TL de Twitter.

3. La letra pequeña. Para que la lámina tenga un pronto destino las participantes deberán:

Opción a: Haber dado a luz recientemente, dejo el periodo razonable en vuestras manos, no vale tener un churumbel de 17 años para avergonzarlo intentando colgar la lámina en su habitación.

Opción b: Estar a punto de caramelo, aproximada FPP 31 de agosto de 2014.

4. Rellenar el siguiente formulario, indicando cuál es vuestra lámina favorita.

El formulario ha caducado.

Y si comentáis esta entrada, mejor que mejor. El envío es solo para península e islas, las de fuera aseguraos de tener una dirección en estas geografías. El sorteo se cerrará el 29 de junio a las 23:59. La mano inocente será sortea2.com y la ganadora será anunciada la primera semana de julio en este blog.

Y la ganadora es…

winner_sorteo lámina

Y vosotras ¿cómo decorais las paredes?

Ahora sí que…

Ahora sí que... tópicos que te van a decir cuando se empiece a marcar la barriga © Hipsterbebe 2014

© Hipsterbebe 2014

… se te nota la barriga. Estoy de 30 (o las que toquen) semanas, si no se me notara sería porque mi descendencia es Pulgarcito.

… te vas a morir de calor. Estamos a 28 grados a la sombra ¿tú tienes frío?

… tendrás que pedir ayuda. Evidentemente no me voy a poner a levantar un armario de 90 kilos, pero creo que para todo lo demás me apaño solita.

… ¿vas a seguir siendo autónoma? No, me daré de baja porque puedo vivir del aire.

… se te van a hinchar los pies. Teniendo en cuenta que cargo con semejante calabaza, creo que es lo normal.

… estás gorda. ¡Y dale!

… cogerás la baja ¿no? Estoy embarazada, no enferma. Si cojo la baja será porque me duele algo, como por ejemplo este dolor horroroso de piernas que arrastro o como a ti te va a doler este bofetón.

… no te podrás tocar los pies. Tú tampoco con ese barrigón cervecero que gastas.

… estarás todo el día en casa. Claro, porque cuando no estoy embarazada me paso el día de parranda en la calle, el dinero crece de los árboles, ahora con la criatura cerraran la puerta de la calle y tirarán la llave al mar, me quedaré encerrada como Rapunzel, porque los niños no pueden salir a la calle hasta que cumplen 6 meses.

… no dormirás por las noches. Porque llevo 9 meses durmiendo divinamente.

Ahora sí que… ¿me dejo alguna?

Comprando en Bebitus

Hace un par de semanas me llegó el aviso de que la web Bebitus tenía un ofertón 3×2 en pañales Dodot.

Para empezar en mi puñetera vida no había oído hablar de esta web, lógico, ¿quién conoce una web de un sector específico sin ser parte de su clientela? pero ya soy parte de ese público que compra, como para dudarlo con la barriga que cargo.

Chafardeé la web y comencé a volverme loca ¿talla 0? ¿talla 1, 2 o 3? ¿3×2? ¿Dodot? ¿Sensitive? ¿Activity? Era la primera vez que me planteaba el tema de los pañales. Por suerte el grupo del monotema del que hablé hace una semana estaba ahí, para tender una mano a las primerizas, porque podéis llamarme ignorante, pero yo pensaba que esto de los pañales era más sencillo. Pero no, porque si te equivocas se puede escapar lo que el pañal debe retener y la que se lía es parda.

Envío Bebitus

Envío de pañales comprados en Bebitus. Las fotos están hechas con el móvil en el momento en que llegaron, viva la impaciencia.

Lo primero fue conseguir una padrina, con eso y el código que nos había pasado nuestra confidente la compra salió la mar de bien de precio. Además, todas las compras en pañales tienen 5 euros de descuento. También se puede comprar sin estar apadrinada y sin códigos, pero a quien no le guste obtener un buen precio que tire la primera piedra.

LO QUE ME GUSTÓ

En la web están los productos ordenados por marca y talla.

Obtienes buenos descuentos y el envío llega en 24 horas. En realidad el mío llegó en menos de 24 horas, ya que la compra la hacía a las 22 h un día y el paquete llegaba al día siguiente a las 18 h. Además el transportista me llamó para confirmar que habría alguien en la dirección de entrega diciendo que era “el transportista de Bebitus” cosa que con las hormonas tontas me hizo una gracia la mar de absurda. Además, debe ser un transportista jartito de ver niños y embrazadas pero nada más abrir la puerta me preguntó dónde dejaba una caja enorme de más de 15 kilos. He recibido transportistas que me han dejado paquetes de 20 kilos en la entrada y ya te apañarás para moverlo.

La velocidad de entrega hace que sea un buen sitio para comprar, al menos pañales, y recibirlos cómodamente en casa al día siguiente. Con el calor que empieza a apretar me parece una gran solución para no tener que cargar paquetes enormes bajo el sol abrasador porque se nos están acabando los pañales.

Además dentro de la caja, junto con la factura, viene un nuevo código para la siguiente compra.

LO QUE NO ME GUSTÓ

La web está ordenada, pero odio bastante profundamente las ventanas que hace pop-up cuando pasas el ratón por encima, ¡quedaos quietas copón!

Al introducir los códigos, si uno de los códigos no es acumulable se eliminan todos los anteriores y queda este último de forma que no se puede eliminar el código no acumulable. Si se quieren aprovechar los otros códigos sí acumulables, la única manera de hacerlo es borrar la compra y volver a empezar, evitando el código no acumulable y reservándolo para otra ocasión.

Aunque todo llegó en perfecto estado, no me gustó que algunos packs llegaron separados, es decir, si en una caja vienen 2 paquetes de pañales, me llegaron de forma individual. Entiendo que es un tema de logística, para encajar el envío en una caja, aunque no sea grave para mi es un punto débil en su presentación.

Con caja y sin caja. Algunos pañales llegaron en su packaging original y otros no. Fallo de presentación, pero nadie ha salido herido.

Sin y con caja. Algunos pañales llegaron en su packaging original y otros no. Fallo de presentación, pero nadie ha salido herido.

El slogan de la empresa es “contigo desde el principio”, no sé si me voy a tatuar su marca en la piel pero al menos para mi han sido los primeros a los que he comprado.

Y vosotras ¿os atrevéis a comprar pañales online?


Actualización abril 2015.

No niego que Bebitus sea una buena forma de comprar, pero después de varios pedidos, un par de problemas, un enfrentamiento en la tienda física y tener que reclamar obteniendo soluciones como si me hicieran un favor, me cuesta un poco volver a usar su plataforma y más recomendarlos.

Amor y purpurina

Soy una bruta, lo tengo asumido, no porque yo sea consciente de mi bruterío, sino por la cantidad de veces que me lo han repetido.

El sr. Moderno me lo dice con amor “qué brutica eres”.

Mi madre me lo dice con resignación “qué brutica eres”.

Soy una brutica. Y también arisca. Y siesa. Eso también me lo han dicho hasta que lo he terminado por asumir. No fui de esas adolescentes que iban cogidas del brazo y se despedían dando besos a sus amigas. Pocas bromas me hacen gracia, pero es que si me estuviera riendo por cualquier cosa no podría mantener mi título gafapastil. Los modernos solo se ríen de chistes que tengan que ver con alguna cosa muy muy indie. Los diseñadores modernillos solo nos reímos con chistes de tipografía.

Por ejemplo: Once you go black, you can never go book.

Desternillante.

Algunas personas depositaron la esperanza para salvar mi alma arisca en las hormonas del embarazo. Incluso yo pensé que se me reblandecería un poco el corazón. Confieso haber llorado a moco tendido con algunas noticias, con documentales del 30 minuts y con algún vídeo sensiblero de YouTube. Lamentablemente, las hormonas no han generado el efecto esperado. No voy por la vida dando abrazos y achuchones, llenando de besos a todo aquel con el que me cruzo ni llamando a nadie solo porque sí.

El embarazo nos cambia, pero no obra milagros. A esta flipada solo la podréis ver en la ficción.

El embarazo nos cambia, pero no obra milagros. A esta flipada solo la podréis ver en la ficción.

Llorar con las noticias y con algunos documentales no es cosa de mis hormonas, es que nos hemos vuelto insensibles. Secuestran 200 niñas en un país africano y nos lanzamos a levantar cartelitos y posar a las cámaras sobre la alfombra roja. Es para llorar.

Así que esos ataques de pegajosidad no me han dado. ¿Y la purpurina? Pues tampoco. Me temía llenar la casa de estampados horrorosos, de los de abundan lamentablemente en el mundo infantil. Me temía las telas de 5 colores ácidos con un dibujo mal hecho de un animal a dos patas y que encima sonríe con dientes humanos. Me temía las telas con purpurina morada en camisetas de bebé colgando del armario. Me temía los lacitos y blondas en los puños de los jerséis de perlé.

Mi parte siesa ha vencido. Me he hecho con estampados de estrellas, de pájaros en trazos gestuales y plantas dibujadas con manchas de color. Me derretí de amor puro cuando mi amiga, la sra. Atelier, nos regaló un body blanco de gotas grises que llevaba en el pecho la silueta minúscula de un pez en naranja. Pero no he tocado ni un estampado de los que ya antes me parecían espeluznantes.

Y a vosotras ¿os cambió el embarazo o permanecísteis fieles a vuestras manías?

Mi buena doctora

Esta entrada está motivada por la última revisión que he hecho con mi doctora. 1 hora ha tenido la buena mujer la paciencia de escuchar mis preguntas y mis peros. Tanto rato hemos hablado que ha salido hasta el tema de este blog.

Yo he salido descansadísima de la visita, pero a la cola que se ha formado en la sala de espera no creo que le importara un comino mi felicidad.

Porque cuando encuentras un buen médico tienes que agarrarte a ella como si no hubiera otra opción. Se lo he dicho a ella y lo digo aquí, mi doctora es un amor. Y los que me conocen saben que oírme decir esas palabras de un profesional es como ver al cometa Halley.

He tenido la ENORME suerte de encontrar una doctora que se ajusta a lo que yo espero. Y es que de un médico no esperamos otra cosa que nos dé la razón. Y aquí voy a explicarme, no es que yo crea aquello que se dice que somos nuestro mejor médico, porque yo sé lo que me duele, pero no porqué me duele o cual es el remedio.

Para que nos entendamos con un médico tiene que ajustarse a nuestra filosofía de vida y si no lo hacen, que nos de motivos de peso. Si a mi doctora le dijera que no quiero la epidural y ella me dijera que el parto natural es de salvajes, le hecharía un mal de ojo, se dice que las embarazadas tenemos ese poder si miramos mal a alguien, aprovechad para conseguir acojonar a los supersticiosos. Por el contrario, si yo quisiera la epidural y ella me dijera que el parto medicalizado es de flojuchas, escupiría bilis envenenada sobre ella.

Es importante que un doctor mantenga su criterio médico, porque en el momento P, de parto, es esa persona quien debe decidir, para eso se ha pasado 100 años estudiando y otros tantos practicando, pero que respete lo que nosotras queramos hacer con nuestro cuerpo y no se olvide de todo lo que se ha hablado sobre nuestro parto nada más entrar en acción. Y yo he encontrado eso y mucho más. Porque antes de tener que pelearme por conseguir cosas como hacer piel con piel, ella me lo ha ofrecido.

Versión ©Hipsterbebe 2014 de la buena doctora

Versión ©Hipsterbebe 2014 de la buena doctora

Tampoco nos pongamos radicales, esta redescubierta escuela de hacer piel con piel o sacar a tu descendencia con tus propias manos puede que nos guste a muchas, pero también hay a quienes no les hace ni puñetera gracia. Y tienen todo el derecho.

Otro aspecto es el feeling, aunque parezca una tontería. Por mucho que te guste el renombre de ese médico o buenas referencias que tenga, si no te gusta como persona, vamos mal. Esto es lo mismo que un jefe, yo he tenido jefes hiperprofesionales pero con los que no tenía nada que hacer si me encontraba en la tesitura de encontrármelos en el bar. Tu médico es la persona que va a tener que atenderte cuando tú estés maldiciendo a tu estirpe y cagándote en la madre que parió a la medicina moderna. Si en el momento crítico intuyes que no vas a estar cómoda con esa persona, búscate a otra.

Al fin y al cabo, cuando optas por el parto en casa haces entrevistas a las matronas y te quedas con la que más te encaja por su profesionalidad y por su manera de ser. No me imagino a nadie escogiendo a una matrona de las que te dan palmaditas en la espalda si tu detestas esos gestos de apoyo. ¿Por qué no vamos a hacer lo mismo con el médico?

En resumen, que con mi doctora me ha tocado el gordo y si mi doctora atendiera los partos en el Pirineo allí que me iba.

Y vosotras ¿cómo os fue con vuestros médicos?

Monotema

Internet ha traido grandes cosas a mi vida. En un chat conocí al sr. Moderno. En el mismo chat conocí a la sra. Remorada. Quien me descubrió la madresfera, lugar donde he descubierto y me han descubierto experiencias y personas increíbles. En un foro de preñadas he encontrado gente a la que le puedes contar cualquier cosa.

De estas últimas quiero hablar hoy.

Hace unas semanas por fin nos desvirtualizamos, algunas participamos en un taller de porteo de Kangura, del que salimos con un montón de ideas y propuestas pero más que animadas bajando las calles con nuestras panzas al sol para encontramos con el resto e ir a ocupar durante horas un restaurante del que ya no sabían como echarnos comer tranquilamente y contarnos todo lo que nos pasara por la cabeza.

Lo inmensamente divertido de estar con un grupo de embarazadas que comparten fecha de parto es que el tema es única y exclusivamente la descendencia. Partos, analíticas, O’Sullivans, médicos, matronas infernales, pañales, cremas… En esa mesa he descubierto que el aceite de rosa mosqueta puro huele a pescado y que los gatos se ponen muy locos al olerlo. Porque cuando estás con gente que no está esperando sale el tema, pero tienes que ir con cuidado de contar sin aburrir y de contar la bonito. Pero entre 6 embarazadas puedes decir todas las burradas que quieras.

Coleccion de barrigas verano 2014

Colección de barrigas para el verano 2014. La segunda empezando por la derecha ¡es una CONSTRICTOR!

Especialmente, tenemos un lado morboso por el parto, hay que reconocerlo, es monotemático elevado a la enésima potencia. Entre tanto blog he recopilado algunas historias que me encanta compartir pero disfruto especialmente escuchando las de los demás. Al tiempo que nos horrorizamos y soltamos gorgoritos de aprobación o desaprobación, nos regocijamos en ese momento, el del parto. Aquella estuvo 30 horas de parto, la otra que llegó a casa y se encontró que se le salía la cabeza de la criatura entre las patas, la que no notó las contracciones y la que estuvo de parto 3 horas. Suspirando por ser de las afortunadas que tienen un parto de los que si estornudas muy fuerte se te escapa la descendencia.

Entre tanta historia te pones a mirar de reojo y te encuentras a esas 6 madres tocándose las barrigas, sentadas en una mesa redonda cual aquelarre, invocando el futuro en sus calabazas mágicas.

Veía a las camareras mirando de reojo a nuestra mesa y como ponían caras de susto cuando salían temas de conversación como el masaje perineal. Porque vamos a ver, muy normal no es escuchar cosas como “mojas los dedos en aceite de oliva y metes dos dedos moviéndolos en forma de U” y ver 5 caras de “ooooh!” mirando los gestos de la que lo expone. Menos mal que no ha hecho una demostración práctica.

Ya no digo nada de la discusión, entre risas, sobre si comerse la placenta es bueno o malo. Me he girado para ver a 4 camareras escondidas tras la barra discutiendo quien era la guapa que iba a tomar nota de los postres bajo la posibilidad de ser tomada como rehén y devorada por 6 embarazadas caníbales.

No podía haber tenido un sábado mejor, os lo aseguro.

Y vosotras ¿disfrutásteis de algún grupo monotema?

Dormid, insensatas

Dormid todo lo que podáis.

Cuando tienes 20 años y empalmas un día de clase con uno de fiesta y un tercero para hacer un trabajo del que te habías olvidado y acabas yendo a clase con unas ojeras moradas que delatan tus circunstancias, sueltas un orgulloso “¡ya dormiré cuando me muera!” y entregas un trabajo que si algún día recuperas y relees te preguntas si los profesores también estaban de empalme y cómo coño te dieron un aprobado.

Yo he sido siempre dormilona, para mi una noche sin dormir es un sacrificio. No puedo aguantar ni una noche de fiesta, pero he vivido empalmes de días sin quejarme demasiado, pensando que dormir era de viejos.

¡ERROR! Dormid lo que podáis, ahora que podéis jóvenes insensatas que pensáis formar una familia algún día. Dormid, acumulad sueño para los días que están por venir, porque te dejas embarazar y piensas que eso de levantarte por la noche para ir al baño pasa en el 3º trimestre, como muy pronto en el 2º ¡pero no, pasa desde el 1º! Y dormir una noche del tirón pasa a ser un mito, una leyenda urbana, un “se dice que puedes dormir 7 horas sin levantarte”. Esto es un entrenamiento militar para lo que viene después, cada noche te toca levantarte porque la vejiga juega con tus esperanzas.

En mi cama somos muchos: el sr. Moderno, mi calabaza, un cojín en el que intento apoyar la barriga o hacer una cuña para mi espalda, el gato que siempre amanece con nosotros, la gata que se coloca a mis pies y yo. Esto del colecho estará chupado para nosotros.

Entre tanta asistencia, he pasado noches de 4 tipos:

  • Levantarme rigurosamente 1 vez para ir al baño.
  • No poder encontrar la postura, maldiciendo al cojín, a los gatos y a la reproducción por cualquier método que no sea la mitosis y acabar quedándome dormida de puro agotamiento. Sonando el despertador 3 horas más tarde y maldiciendo al mundo laboral y el capitalismo.
  • No poder pegar ojo y acabar encontrando la postura en el sofá, para poder apoyar la espalda en un brazo y las piernas en una postura no-mortal.
  • Dormir, milagrosamente, del tirón sintiéndome una absoluta privilegiada e intentando adivinar si mi vejiga ha explotado durante la noche o el extraño motivo por el que no me he levantado.

¡Olvidaos del sueño reparador! Hoy he dormido la noche del tirón después de no sé cuántas noches de puro agotamiento, lo que significa que estoy hecha un mierdecita con ojitos ojerosos del tamaño de un céntimo, me duelen la espalda, las piernas y el brazo donde me han pichado la vacuna de la tosferina. Hay que aprender una importante lección: No te vas a levantar con energías renovadas hasta dentro de mucho tiempo. Te levantas y estás hecha un trapo.

Dormir entre calambres vs dormir entre maripositas ©hipsterbebe 2014

Dormir entre calambres vs dormir entre maripositas ©hipsterbebe 2014

Maravillosamente, después de estas noches sin dormir sales a la calle y a nadie se fija en la cara de mierda que arrastras, solo van a mirarte la barriga y a llamarte gorda con ilusión. Solo alguna madre joven y otras embarazadas te toman de la mano con compasión y amor preguntando “¿y puedes dormir?”.

Yo, que no soy una unicornio, no he tenido más de 2 semanas de dolores de ciática, a cambio en mitad de la noche me despierto petrificada con los pelos de punta, por cosas tan bonitas como una rampa horrible en el gemelo. Esas imágenes de embarazadas de 8 meses durmiendo con una sonrisa plácida son un bulo, un invento de mentes perversas.

Tampoco es tan terrible las 24 horas del día y al ponerme a trabajar el cansancio no me nubla la vista, solo me nubla las energías. Entonces la minimodernidad me da alguna patada que yo interpreto con amor pero que en realidad significa “quiero salir de aquí, bruja del calabozo” y pienso lo bonito que será cuando, además de ir hecha mierda-primeriza, se despierte por la noche para una toma.

Y vosotras ¿podíais dormir?