Esas moderneces

Quien ronde en 2014 entre los 25 y los 35 años, por poner un límite, tenga la suerte de tener a mujeres de más de 55 años a su lado y su madre la haya parido en territorio español, va a entender esta entrada.

Hace 7 meses mee en un palito y salieron dos rayitas.

Entonces fui a ver a mi doctora, quien me pidió que me desnudara de cintura para abajo y me tumbara en una camilla. Quien no lo sepa, esas camillas se diseñaron en el cretácico y están pensadas para la pérdida automática de glamour.

Da igual lo mona que vayas a la visita, cuando te desnudas y te quedas con un jersey de lana, una bata verde hecha de papel de fumar, los calcetines, tus patas sin depilar y el culo al aire, te conviertes en la imagen misma de la antiseducción. Encima, tienes que poner las piernas en los estribos de la camilla, que parece que te vayan a echar uno rapidito. Te tumbas e introducen un ecógrafo con forma fálica mientras te dicen “relájate” y piensas “¿cambiamos los papeles? tú te tumbas hecha un flan porque crees que estás embarazada y yo te meto el falo, ¿eh?”.

Entonces en la pantalla aparece una imagen codificada en blanco y negro y en medio una pelota negra y te dicen “se ve un embrión” y tú te lo crees, porque lo mismo podría ser un embrión que un manchurrón. Y te dan la primera foto, la foto de una pelota negra. Durante varias visitas vas añadiendo fotos de la pelota negra mutando en cruasán a tu colección.

Entonces lo anuncias a la familia y surge una conversación que se repetirá durante todos estos meses y gira en torno a la tecnología aplicada a la medicina, más concretamente al embarazo y parto.

Resulta que en los 70-80 te hacían 1 ecografía en todo el embarazo, si tenías suerte y tu médico era un moderno de la técnica. Hoy hay mil visitas al médico, si vas por la SS y tu matrona es de las del puño cerrado te va a hacer 3 ecografías, una por trimestre y tira pa’lante bonita. Otras matronas y médicos hacen un seguimiento más exhaustivo. Además hay pruebas que no se las salta nadie, están los análisis de sangre y orina de cada trimestre, la tensión, el peso y una muestra de orina en cada visita, el triple screening, si lo necesitas (o pides) la biopsia de Cori o la amniocentesis, el test O’Sullivan, los cardiogramas y así ad infinitum.

Todas estas cosas a las mujeres de más de 50 les suenan a chino y parece, casi casi, que les ofenda tanta tecnología. Con un orgullo mal disimulado en la voz y el morro arrugado, te dicen “¡esas moderneces! en mis tiempos, íbamos una vez por trimestre al médico y bien normales que son mis hijos”.

¡Oioioioioiii! - las abuelas del mundo exclaman -

¡Oioioioioiii! – las abuelas del mundo exclaman –

No sé de dónde sale esa especie de visión antitecnológica. Ellas en los 70-80 ya hacían más que sus abuelas, que quizás no podían ir ni una vez al médico y les atendía la partera del pueblo. Seguro que sus abuelas estaban más que orgullosas de haber parido con sus parteras y veían a sus nietas ir a someterse a una máquina malévola y con ese orgullo herido en la voz decían “¡esas moderneces! en mis tiempos, nos atendía la partera y bien normales que son mis hijos”.

Así que vas tú, enseñando ecografías del cruasán que va mutando en humanoide, y ellas se emocionan como locas, pero por lo bajito sueltan “¡esas moderneces!”.

Te preguntan “¿cómo estás?” y por un casual contestas que ya te han hecho el triple screening y que tus resultados son buenos y, aunque se alegran, sabes que están pensando “¡esas moderneces!”.

Da la casualidad que en la ecografía de las 12 semanas, la que corresponde al 1º trimestre, te hacen una 4D, así, de sorpresa. Con la emoción, se la enseñas a todo el que quiera verla. “¿Eso del 4D para qué sirve?” te preguntan, pero les hace gracia ver en volumen al feto, te dicen que es una modernez, pero les ilusiona. Cuando el resto de las ecografías vuelven a ser en blanco y negro codificado, insisten en que quieren ver de las otras ecografías “pero no te vayas a pensar, que a mi eso del 4D me parece una modernez, que en mis tiempos nos hacían una ecografía en el 8º mes y para de contar”. Claro, claro, les parece una modernez, pero una vez al mes te preguntan si no hay ecografía de la buena.

Otro día comenté que había pasado sin problema el O’Sullivan para mi enorme satisfacción. “¡¿El qué?!” así como si les hubiera dicho que me había apuntado a unas pruebas para la NASA. “El O’Sullivan, el test del azucar” expliqué, “Ah, yo de eso no sé nada. A mi, hace 30 años, me hicieron una ecografía en el 8º mes y bien sanos que están mis hijos”. Déjame adivinar, eso del O’Sullivan, te parece una modernez ¿no?

Tengo el entorno más cromañón del mundo ¿o a vosotras también os decían que tanta prueba es una modernez? ¿qué pensáis del tema?

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18 comments

  1. Yo en mis embarazos estaba todo el día en el médico, porque tuve la mala suerte de tener diabetes gestacional, y entre unidad de diabetes, visita al endocrino y visitas de gine, siempre tenía algo. Mi madre siempre que le decia que tenía que ir a algo me decía lo mismo que cuantas pruebas y cosas que antes llegaban a parir y punto.

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  2. Mi madre no iba al médico hasta que estaba de 4 o 5 meses y pasaba de casi todas las pruebas.
    Yo creo que algún seguimiento hay que hacer, pero tampoco demasiado si el embarazo va bien. No sé, supongo que depende del caso… A mi tanta prueba me tenía frita, pero las ecos me hacían mucha ilusión 🙂

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    1. Seguimiento hay que hacer, porque si no ¿cómo van a detectar que algo va mal? Las ecos hacen mucha ilusión y gracias a ellas se pueden detectar tantas cosas que hoy tienen solución y antes ni se sabían.

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  3. A mi madre sólo le hicieron una ecografía al final de su tercer embarazo (en el 83), y entró en la consulta diciendo “¡No quiero saber lo que es! ¡No me lo digas!” (refiriéndose al sexo del bebé). La matrona la miraba como si estuviese chiflada…

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    1. Jajaja, mi madre se hizo esa misma prueba (en el 82), siempre me dice que su médico era muy moderno, así con mucho orgullo de mujer moderna. Pero que yo me puse de espaldas y no puedieron ver una m*erda. Así que el especialista les dijo que era un niño, se mojó y mira.

      Nosotros, para evitar preguntas insistente sobre el sexo, vamos diciendo que no queremos saber el sexo, aunque sea mentira nos quitamos a mucha gente de encima, y nos miran como si fueramos marcianos… me imagino en el 83, siendo la super novedad poder saber el sexo con un método serio, tu madre era la reina de los marcianos.

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  4. Jajaja, qué tiempos aquellos, parece mentira. A mi madre le ha dado envidia no tener ese seguimiento en sus embarazos y seguro que a tu entorno también. Lo peor es que nosotras diremos lo mismo en unos años 😉

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    1. Yo veo más miedo tecnológico que envidia. Tu madre sí que es una moderna que lo ve con buenos ojos.

      Espero que en unos años (por favor, que no me salga una teen mom/dad y esto pase dentro de 25 años) la tecnología sea la rehostia y todas las pruebas sean superfiables y morirme de la envidia con esas ecografías en super 16 dimensiones, a 1080 p y con colores.

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  5. Pues sin con el embarazo se escandalizan con minimodernidad te quedarás helada!! Te dirán cosas del tipo “que haces sacandolo a la calle ya?!” ” le vuelves a dar teta?!, en mi época era cada 3 horas!! Y un sinfín de temas…..esto no acaba con el embarazo, hay una segunda parte brutal!!

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