Mes: febrero 2014

¡Puf! ¡prrr! ¡pfff! ¡pru!

Cuando estás embarazada te preparas mejor o peor para los famosos SÍNTOMAS.

Las náuseas son la Queen Bee de los síntomas, algunos amigos me llegaron a decir, mientras estaba amarilla y acababa de devolver la única galleta que había podido tragar el día anterior, “¡ooooh! ¡qué bonito! ¡qué envidia me das!”. Mientras les devolvía el comentario con alguna una mirada de “yo también estoy muy contenta” pensaba “¿¡Envidia!? En serio, estoy devolviendo baba corrosiva de alien ¿quién coño puede tener envidia?”. Pero afortunadamente esto solo duró un par de semanas.

Pero la Queen Bee tiene una amiga fea, una amiga que todos saben que existe pero nadie invita al baile: los gases. Tú sabes que existen, y piensas “bueno, sobreviviré” pero, evidentemente, las cosas no son nunca tan simples.

Al principio noté que las bebidas gasificadas (vamos, la Coca-Cola y la Fanta) me pasaban factura y la fea del baile se venía conmigo. Pasé a limitarlas a alguna comida fuera de casa. Pero últimamente ni eso. Le he gustado a la fea y viene a pasar las tardes conmigo.

Esto no me ha pasado a mi, le ha pasado a una amiga ¿vale? A veces, la fea quiere bailar cuando menos te conviene, por ejemplo, en pleno ataque de ciática mirando libros en la Fnac. ¿Habéis visto alguna vez un Fnac vacío? ¿No? yo mi amiga tampoco. Pues ahí estaba, esperando poder llegar, como mínimo al aire libre. Pero, no, no le dió tiempo y ¡puf! – fue un puf, en plan fino- momento en que recogí mi amiga recogió todas las energías y la dignidad que le quedaban y huyó haciendo un homenaje a Chiquito-san a tiempo de oír a la pareja de al lado diciendo “uy, qué mal huele…”.

Anuncios

La anécdota del sujetador

Estoy en el mágico 4º mes, cuando de repente, todos los síntomas tan molestos van remitiendo. Tengo que decir que tengo un embarazo, casi casi, de lo que el Sr. Moderno y yo llamamos de unicornio. Las molestias han sido mínimas, excepto unas 2-3 semanas en las que las náuseas, los vómitos y el sueño infinito no me dejaron ser una moderna persona.

Hay síntomas que, por el contrario, en el común de los mortales, no hacen acto de presencia hasta este 4º mes. Entre estos síntomas se encuentran el aumento de pecho y de barriga. Síntomas que he experimentado desde las primeras semanas. Mi barriga ha crecido desde la 7ª semana muy gradualmente. Desde la 9ª ya no me puedo poner nada en la cintura sin sentir que me aprieta y sobrevivo con unos tejanos muy anchos de cintura.

Pero mis lolas… ¡ay, mis lolas! Adelanto que no encuentro sujetadores en tiendas “normales” y mi salvación llegó de la mano de Change. Y cuando empezaron a sobrepasarme fuimos a la búsqueda y captura de nuevos compañeros inseparables. Esta triste aventura la explicaré en otra ocasión.

Con mis nuevos sujetadores decidí guardar los viejos para cuando pudiera volver a usarlos. Y fijaos que escribo en condicional, porque la lavadora decidió que era hora de una dosis de realidad.

adios_sujetador

Así me soltó las prendas. El resto de la colada impoluta y los sujetadores como si hubieran estado en una fiesta universitaria muy hardcore. Mi favorito roto y descosido. Lo que me dió pie a pensar en “qué cojones estaba pensado”. Después del embarazo, parto y lactancia ningunas lolas vuelven a ser las mismas y, por lo tanto, mis viejos sujetadores pasarán a mejor vida o mejores lolas.

Gracias lavadora, para la próxima lección me dejas una nota que también me vale.

La pregunta del sexo

Podría estar hablando de los terribles síntomas de las primeras semanas, de lo bonito que es ver la barriga crecer, pero me voy a centrar en otras cosas porque hay mil blogs de chicas que lo explican muy bien y con mucho humor.

Me voy a centrar en explicar esas cosas que me molestan, porque los gafapastas tenemos que aparentar estar siempre muy serios, sino nadie creería que sabemos la mitad de lo que sabemos, y la mitad de lo que sabemos no es la mitad de los que nos gustaría saber, o algo parecido decía Bilbo Bolsón.

Me voy a centrar en esa extraña obsesión que tiene todo, y digo TODO, el mundo por saber el sexo del futuro retoño. El sr. Moderno y yo no pensamos decirlo, como tampoco diremos el nombre hasta que ya lo tengamos en brazos y la interminable retahíla de familiares, que normalmente ni se acuerdan de tu moderna y/o gafapastil existencia, vayan haciendo acto de presencia babeando de felicidad por la llegada de ese nuevo familiar, que cuando alcance la adolescencia pasará a un anónimo segundo plano.

pinkvsblue

No entiendo esa obsesión por saber qué tendrá entre las piernas. Y menos entiendo que lo primero que hagamos sea sexualizar a la criatura. Si es niño la habitación azul pastel, ¡faltaría más!, muñecos, balones y robots. Si es niña la habitación rosa, ¡todo rosa, desde las cortinas hasta el cierre del pañal!, muñecas, lazos y pendientes. Puede parecer algo que solo hacen las abuelas más rancias, pero conozco gente que en sus tiernos 20 años no se plantean nada más allá de estas opciones.

La pregunta en cuestión llega a ser una batalla familiar. Un familiar dice es “niño” y otro es “niña” y cuando se tiene la reveladora ecografía en mano se acaba la guerra. El bando de los perdedores maldice su suerte y el bando ganador, pasea con el pecho henchido de orgullo, como si el sexo hubiera sido decisión suya y gracias a sus inmensos poderes mentales.

Así que para calentar el ambiente y porque nos da la real gana, no vamos a anunciar el sexo hasta que digamos el nombre y veremos cómo se exprimen la cabeza para encontrar regalos unisex, que tampoco es tan difícil.

Y ¿por dónde empiezo?

Ha llegado la fecha límite. Acordamos no hacerlo abiertamente público hasta tener todos los resultados y todos han salido bien.  La hipster family crece en uno más. Estoy embarazada.

Embarazo al que llamamos proceso de fermentación porque toma su tiempo y porque el sr. Moderno últimamente se dedica a hacer cerveza (y la cerveza fermenta).

Así que aquí me encuentro, delante de un blog vacío y pensando que ahora que ya lo hemos hecho público ¿por dónde (co*ones) empiezo? ¿ahora qué?

Me voy a quedar con el mensaje que viene en la libreta que me regaló mi amiga I “You can now dream!”, porque hasta dentro de unos meses la realidad no nos va a dar ninguna pista.

You can now dream. Empezar de cero una nueva historia. Nueva mama.